La palabra «inclusivo» aparece ya en casi todos los folletos de campamentos y extraescolares. Para saber cuándo describe algo real hay que empezar por lo que significa, y por tres cosas que se pueden comprobar en cualquier actividad.
8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Primero, qué es ocio
Antes de «inclusivo» va «ocio», y conviene no saltárselo. Plena inclusión, la confederación de entidades de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, lo define como las «actividades que se desarrollan en el tiempo libre, que se eligen libremente, que nos hacen sentir bien y que no tienen un fin terapéutico»1.
Las dos últimas condiciones son las que antes se olvidan cuando el niño tiene una discapacidad. A muchos se les llena la tarde de sesiones con objetivos, que pueden hacerles falta y no son ocio. El ocio es el rato que ha elegido él, que le gusta y en el que nadie le está evaluando.
A partir de ahí, la misma entidad define el ocio inclusivo como aquel en el que todas las personas participan y se relacionan «independientemente de sus necesidades de apoyo; las necesidades de todas las personas tienen la misma importancia»1. En su versión en lectura fácil lo dice de otro modo: hacer actividades de ocio en espacios que no son los de las organizaciones de la discapacidad, y con personas con y sin discapacidad.
La barrera suele estar en la actividad
La Convención de la ONU dice que la discapacidad «resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno»2. La ley española la define casi con las mismas palabras3. En una tarde cualquiera, eso cambia la pregunta que se hace el monitor.
La misma situación, leída de dos maneras
Mirando al niño
Mirando a la actividad
No sigue las reglas del juego
«No lo entiende.»
Se han explicado seis reglas seguidas, de palabra y con el grupo ya de pie.
Se tapa los oídos y se va
«No aguanta estar con los demás.»
El gimnasio retumba y la música está al volumen de una fiesta.
No participa en el relevo
«No puede correr.»
El relevo solo tiene un papel: correr.
Qué se puede hacer
Poco: el niño es como es.
Bastante: explicar de otra forma, bajar el volumen, añadir papeles.
La columna de la derecha no niega que el niño tenga una dificultad. Señala la parte del problema que depende de quien organiza, que es la única que un campamento puede cambiar.
Presencia, participación y progreso
La ley que reforma la Ley General de derechos de las personas con discapacidad, publicada en el Boletín Oficial del Estado el 3 de octubre de 2026 y en vigor desde el día 23, estrena una definición de inclusión: el «proceso o estado irrenunciable que asegura, desde la valoración positiva de la diversidad humana, la presencia, participación y progreso plenos de todas las personas en las diferentes esferas de la vida». Y añade que «es incompatible con cualquier forma de segregación, discriminación o exclusión»4.
La ley habla de la vida entera, pero las tres palabras sirven para mirar una actividad de ocio, porque se pueden comprobar por separado.
Presencia
Que el niño esté: admitido, en la lista y en el mismo espacio que los demás, con el grupo de su edad o de su curso.
Participación
Que haga algo dentro de lo que hace el grupo. Un papel en el juego, una tarea en el taller, un turno en la asamblea.
Progreso
Que se lleve lo que se llevan los demás. En un colegio serían aprendizajes; en el ocio es otra cosa: un amigo, una canción, haber conseguido patinar sin agarrarse, que le llamen para el equipo. Si al acabar el campamento nadie del grupo sabe su nombre, la tercera condición no se ha cumplido.
Cinco escenas y lo que cumple cada una
Todas se ven en actividades que se anuncian como inclusivas. Solo las dos últimas lo son del todo.
Qué condición se cumple en cada escena
Presencia
Participación
Progreso
Está inscrito, pero en un grupo aparte con otros niños con discapacidad
Está en la sala con su grupo y mira cómo juegan los demás
Juega con el grupo cuando le toca y el resto del rato espera
Tiene un papel en cada juego, distinto cuando hace falta
Los compañeros le buscan para su equipo y sabe sus nombres
La tabla es nuestra, hecha con las tres palabras de la definición legal. Las primeras filas tienen nombre propio, segregación e integración: lo explicamos en integración e inclusión no son lo mismo.
No es un caso raro: están en clase
Según la última encuesta de discapacidad del Instituto Nacional de Estadística, en España había en 2020 unas 106.300 personas de seis a quince años con alguna discapacidad, y 65.900 niños de dos a cinco con alguna limitación6. La misma encuesta preguntó dónde estudiaban los de seis a quince.
Dónde están escolarizados los niños de 6 a 15 años con discapacidad (porcentaje)
Centro ordinario, con apoyos personalizados
58,7 %
Centro ordinario, sin apoyo personalizado
20,8 %
Centro de educación especial
19,3 %
Fuente: INE, Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y Situaciones de Dependencia 2020. Casi ocho de cada diez van a un colegio ordinario: son compañeros de clase de los niños que reciben la circular de extraescolares. La encuesta mide escolarización, no ocio.
Lo que lo hace posible
El apoyo es lo que iguala
Que las necesidades de todos pesen lo mismo se traduce en que cada uno recibe lo que necesita para participar, y eso es distinto de tratar a todos igual. A eso se le llama apoyo, y Plena inclusión lo define como los «recursos y estrategias» que promueven el desarrollo, los intereses y el bienestar de una persona y mejoran su funcionamiento1.
Casi nunca es una persona. Es un horario en la pared, un aviso antes de cambiar, un sitio tranquilo, un compañero de pareja, más tiempo para terminar. En nuestros campamentos hay dos apoyos previstos de antemano: el grupo, que es de diez niños por monitor, se hace más pequeño cuando en él hay un niño que necesita apoyo, y cada actividad programada tiene una alternativa para quien no puede hacerla.
Qué tipos hay y cuándo sí se necesita a una persona más lo contamos en qué son los apoyos. Cuando el cambio se hace para un niño concreto, la ley lo llama de otra manera: ajuste razonable. Y cuando lo que falla es entender qué toca ahora, accesibilidad cognitiva.
Cuatro cosas que el ocio inclusivo no es
No es terapiaPuede que un niño gane soltura o amigos, y será una buena noticia. Si la actividad se organiza para tratarle, deja de ser ocio. Los objetivos clínicos son de sus profesionales.
No es admitir sin cambiar nadaEl Comité de la ONU lo dijo de la escuela con una frase que vale para una ludoteca: meter a los alumnos con discapacidad en las clases convencionales sin los cambios consiguientes en la organización y en la manera de enseñar «no constituye inclusión»5.
No es lo contrario del ocio específicoLa Convención pide a la vez que las personas con discapacidad participen en las actividades generales y que puedan organizar actividades «específicas para dichas personas»2. Lo que no cabe es que la específica sea la única puerta abierta.
No es un favorEs un derecho recogido en una convención internacional y en la ley: está, con las citas, en el reportaje de inclusión. Las palabras para hablar de todo esto también importan: qué palabras usar.
Lo que tiene una actividad que lo es
De todo lo anterior sale una lista corta. Una actividad de ocio inclusiva tiene previsto por escrito qué pasa cuando un niño necesita apoyo; pregunta por lo que le ayuda antes de preguntar por su diagnóstico; le coloca con los de su edad; programa pensando en que haya varias maneras de participar; y vuelve a hablar con la familia cuando lleva unos días.
Del diseño a la evaluación: lo que hay que dejar decidido antes de abrir la inscripción.
En preparación
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El papel de la familia
Qué contar, a quién y cuándo, y qué puede esperar a cambio.
En preparación
Dudas sobre el concepto
¿Qué es el ocio inclusivo, en una frase?
El que se hace en los sitios de todos, con niños con y sin discapacidad en el mismo grupo, y en el que cada uno recibe el apoyo que necesita para participar de verdad en lo que hace el resto.
¿Es lo mismo ocio inclusivo que ocio adaptado?
No. «Adaptado» dice que la actividad se ha cambiado; no dice con quién está el niño ni si participa con el grupo. Una actividad adaptada puede ser inclusiva o puede hacerse en una mesa aparte.
¿El ocio inclusivo sirve como terapia?
No es su función. El ocio se elige libremente y no tiene un fin terapéutico. Si tu hijo tiene objetivos de tratamiento, son cosa de sus profesionales; lo que sí puedes hacer es contarle al equipo qué le ayuda en el día a día.
¿Todos los niños pueden ir a cualquier actividad?
No hay una respuesta general: depende del niño, de la actividad y de los apoyos, y se habla caso por caso con quien organiza. Hay familias que además quieren actividades específicas, y la Convención de la ONU ampara las dos opciones.
De dónde salen los datos
1 Plena inclusión España. Guía de conceptos sobre discapacidad intelectual y del desarrollo: «Ocio», «Ocio inclusivo» y «Apoyos». Ver la fuente
2 Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecha en Nueva York el 13 de diciembre de 2006: preámbulo, letra e), y artículo 30.5. Boletín Oficial del Estado, 21 de abril de 2008. Ver la fuente
3 Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social: artículo 2, letra a). Texto consolidado. Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente
4 Ley 4/2026, de 1 de octubre, de modificación de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad: artículo primero, apartado uno (nueva letra j del artículo 2). BOE de 3 de octubre de 2026; en vigor el 23 de octubre. Ver la fuente
5 Naciones Unidas, Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Observación general núm. 4 (2016) sobre el derecho a la educación inclusiva, párrafo 11 (CRPD/C/GC/4). Ver la fuente
6 Instituto Nacional de Estadística. Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y Situaciones de Dependencia (EDAD). Principales resultados, año 2020. Nota de prensa de 19 de abril de 2022. Ver la fuente
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