Desde la puerta se ven mochilas, gorras y un «pásalo bien». Lo que no se ve es todo lo que tiene que estar decidido antes de que entre el primer niño. Esto es lo que pasa al otro lado.
Un buen campamento se parece poco a «tener a los niños entretenidos». Se parece más a una obra de teatro: lo que el público ve dura unas horas, y detrás hay un guion, un reparto y alguien que ha comprobado dónde está cada salida de emergencia.
En los nuestros, la coordinación y los monitores se sientan antes de cada campamento para cerrar la programación y dejarla por escrito. Cada semana tiene una temática y cada etapa, su versión: lo que hace un grupo de Infantil no es lo que hace uno de quinto de Primaria, aunque ese día todos sean piratas.
Antes de empezar, quien coordina recorre también las instalaciones, mira qué puede dar problemas y se lo cuenta al equipo. Es una costumbre sencilla y evita la mayoría de los sustos.
El año, visto desde una familia que trabaja
Las vacaciones escolares suman muchas más semanas que las de cualquier trabajo. Los campamentos existen, sobre todo, para ese hueco.
Cuándo no hay clase y qué campamento lo cubre · curso 2026-2027
SepOctNovDicEneFebMarAbrMayJunJulAgo
Campamento de verano
Navidad
Semana Santa
Días sin cole
Navidad: del 23 de diciembre al 8 de enero. Semana Santa: hasta el 29 de marzo. Los días sin cole cambian de una comunidad a otra: en 2026-2027, Madrid y Castilla-La Mancha no coinciden en febrero ni en mayo. Fechas de los calendarios escolares oficiales de ambas comunidades.
Tres maneras de ir de campamento
Se llaman igual y no tienen nada que ver. Antes de «cuál es el mejor» toca preguntarse «para qué lo necesitamos».
Urbano, con pernocta o día sin cole
Urbano
Con pernocta
Día sin cole
Qué es
De día, en un colegio o centro del municipio. Por la tarde vuelve a casa.
Varios días seguidos, durmiendo fuera de casa.
Un día suelto en que no hay clase y sí hay trabajo.
Cuánto dura
Por semanas: una, dos o todo el verano.
Lo que dure la salida.
Una jornada.
Para qué
Conciliar y que el verano tenga plan.
Ganar autonomía: hacer la mochila, dormir sin sus padres.
Salvar el día sin pedir un favor.
Lo que conviene mirar
Horario ampliado, comedor y cómo se hacen los grupos.
Quién duerme con ellos y cómo se avisa a casa.
Que la programación sea de verdad y no una guardería.
Una mañana que tiene forma
Si miras por la verja a media mañana verás carreras, agua y gritos, y puede parecer que nadie dirige nada. Dentro, la mañana tiene un dibujo que se repite de lunes a viernes, y esa repetición tranquiliza igual a un niño de cuatro años que a uno de once: los dos saben lo que viene después.
Empieza despacio. Mientras van llegando hay rincones abiertos: dibujo, lectura, juegos de mesa y, fuera, balón. Nadie tiene que entrar en nada organizado con el sueño todavía puesto. Cuando están todos, cada grupo se sienta en corro para la asamblea: canciones, un juego para despertarse y lo que toca ese día.
Después vienen dos bloques largos separados por un recreo con almuerzo. El primero suele ser de manos: un taller, un experimento, algo que se construye. El segundo es de cuerpo: deporte, expresión, un gran juego por equipos o, donde la hay, piscina. La mañana se cierra como empezó, sentados y con calma. El recorrido completo está en el campamento urbano, por dentro.
Una jornada hecha de piezas
Casi ningún niño hace el día entero. La mañana es el campamento; lo de antes y lo de después se añade según el horario de cada casa.
Los tramos de un día tipo en nuestros campamentos urbanos
rincones, asamblea, actividad, recreo, gran juego y cierre
Comedor
comida
Ludoteca
recogida escalonada
Es un horario tipo. La hora a la que abre la acogida y a la que cierra la tarde cambia de un campamento a otro, y hay campamentos sin comedor o sin tarde: son las primeras preguntas que conviene hacer.
Cada semana es un mundo distinto
La unidad de un campamento urbano es la semana, y cada una tiene su temática: superhéroes, la vuelta al mundo, la vida submarina, el circo, el oeste, piratas. La temática sirve para algo muy práctico: da al grupo un motivo común desde el lunes.
Debajo del disfraz hay un reparto. En nuestros campamentos cada semana pasa por varios tipos de actividad: movimiento y deporte, creación plástica, expresión corporal y música, un taller con alimentos, un experimento y un gran juego por equipos. El niño recuerda que fue pirata; el equipo sabe que esa semana ha hecho un poco de todo.
El tallerEl día de piscina, donde la hayEl comedor, para quien se quedaEl patio
Quién le cuida
Un título, un certificado y un contrato
Para trabajar con menores en España hace falta, por ley, un certificado que acredite que esa persona no tiene antecedentes por delitos de naturaleza sexual. Va más allá de la buena práctica. Es una obligación que alcanza a cualquier profesión u oficio con contacto habitual con niños1.
A eso sumamos la titulación: monitor de ocio y tiempo libre, un ciclo de educación infantil, animación sociocultural o actividades físicas, o una carrera de Educación, Psicología o Pedagogía. Y un contrato con su alta en la Seguridad Social.
Es una pregunta que cualquier familia puede hacer antes de apuntar a su hijo, y que cualquier empresa seria contesta sin incomodarse.
Cuántos niños lleva cada monitor
El número importa porque decide algo muy simple: si el monitor puede saber dónde está cada niño sin tener que contarlos.
Cómo organizamos los grupos en nuestros campamentos
Un grupoDiez niños por monitor, agrupados por curso.
Con un niño que necesita apoyoEl grupo se hace más pequeño, según el apoyo que necesite.
Y fuera de los gruposUn coordinador sin grupo, toda la jornada: en la puerta, con las familias y donde haga falta.
monitor o monitora niño o niña
Los grupos se forman por curso escolar, no por edad: un niño de enero y otro de diciembre del mismo curso están en el mismo momento.
El lunes en que nadie conoce a nadie
El primer día de un campamento es el primer día para casi todos: para el niño que no ha ido nunca, para el que repite pero cambia de grupo y para la monitora que todavía tiene que aprenderse diez nombres. Por eso un primer lunes bien montado va más despacio que el resto de la semana, con más juegos para aprenderse los nombres y menos prisa por empezar «la actividad».
En la puerta, lo que mejor funciona es una despedida de medio minuto: un beso, un «a las dos estoy aquí» y media vuelta. Las despedidas largas le dicen al niño justo lo contrario de lo que queremos: que hay motivos para preocuparse. Del otro lado hay alguien esperando. En nuestros campamentos la puerta la atiende la coordinación, y los monitores acompañan a cada niño hasta su grupo.
A un niño adaptarse le lleva la semana entera, y el lunes es nada más que el principio. El martes, cuando se acaba la novedad y aún no hay costumbre, es cuando más protestan, y no es un mal síntoma. El miércoles suele empezar a hablar en casa de alguien, un niño, una monitora o un juego, y esa es la mejor señal. Lo contamos entero en el primer campamento.
La salida: a quién se entrega un niño
Es el momento más delicado del día y el que menos se improvisa.
Qué pasa desde que suena la hora hasta que el niño se va
1
Cada grupo va a la salida con su monitorNadie sale solo ni espera en la puerta.
2
El coordinador mira quién ha venidoComprueba que esa persona figura como autorizada en la inscripción.
Está autorizada: se le entrega el niño en mano.No lo está: el niño se queda con nosotras.
3
Llamamos a la familiaPara confirmar si esa persona puede llevárselo.
Lo confirman: se entrega.No contestan: seguimos llamando.
4
Si en quince minutos no localizamos a nadieSe avisa a las autoridades. No ocurre casi nunca, y por eso está escrito.
La mochila la hace un adulto y la usa un niño
A lo largo de una mañana tu hijo va a abrir su mochila cuatro o cinco veces, de pie, con prisa y rodeado de otros nueve niños que hacen lo mismo. Cada cosa que sobra es una cosa que hay que apartar para llegar a la botella. Por eso la mochila que funciona es casi siempre la más vacía.
En un campamento urbano de verano, lo que entra a diario cabe en una mano: una botella de agua con su nombre, un almuerzo para media mañana, una gorra y la crema solar. El día de agua se añaden bañador, toalla, chanclas, una muda seca y una bolsa para lo mojado.
Y el nombre, en todo lo que se quita. Gorras, sudaderas de primera hora, botellas y toallas tienen algo en común: se sueltan a lo largo de la mañana, y lo que se deja en un banco es lo que se pierde. La guía completa está en la mochila.
La primera noche fuera de casa
De día, un campamento con pernocta se parece a cualquier otro. Lo distinto empieza cuando se recoge el juego y un niño cae en la cuenta de que esta noche no hay pasillo que lleve al cuarto de sus padres. Dormir fuera le pide tres cosas nuevas a la vez: acostarse sin su rutina, dormirse en un sitio que no es su cama y, si se despierta a las tres, resolverlo con un adulto que no es su madre.
No hay una edad oficial para eso. Lo que más orienta es su historial: si ha dormido alguna vez sin vosotros, cómo fue y si lo pide él. Un niño de siete años que lleva un curso entero preguntando cuándo puede ir llega mejor que uno de diez al que le ha tocado.
Casi nada de esto se improvisa. La noche se puede ensayar por partes, en casa de los abuelos o de un amigo, y hay preguntas que conviene hacer antes, empezando por quién pasa la noche con ellos. En nuestras noches temáticas, el equipo de monitores y la coordinación pasan la noche con el grupo. Está todo en la primera noche fuera.
Siete preguntas antes de apuntarle
Valen para cualquier campamento, sea nuestro o no. Si alguna incomoda a quien te atiende, ya tienes una respuesta.
¿Qué titulación tiene el equipo?Y si todos han entregado el certificado de delitos sexuales.
¿Cuántos niños lleva cada monitor?Y qué pasa cuando hay un niño que necesita apoyo.
¿Quién puede recoger a mi hijo?Y qué hacen si aparece alguien que no está en la lista.
¿Dónde está apuntada su alergia?En una oficina no sirve: tiene que llevarla el monitor.
¿Hay seguro?De responsabilidad civil y de accidentes.
¿Puedo ver la programación?Un campamento con plan la enseña sin problema.
¿Qué hacéis si se hace daño?Quién le atiende, cuándo llaman a casa y cuándo al 112.
Lo que más nos preguntan
¿A partir de qué edad puede ir un niño de campamento?
A un campamento urbano, desde que está escolarizado: en los nuestros, desde 1.º de Educación Infantil. Para uno con pernocta conviene esperar a que haya dormido alguna vez fuera de casa y le apetezca.
¿Qué diferencia hay entre un campamento urbano y una ludoteca?
La programación. En un campamento urbano hay un plan para cada día, con una temática, actividades distintas por etapa y un equipo que lo ha preparado antes. Una ludoteca cuida; un campamento, además, propone.
¿Puedo apuntarle solo una semana?
En un campamento urbano, sí: lo normal es contratar por semanas, las que hagan falta.
¿Qué pasa si mi hijo tiene una alergia?
Se indica en la inscripción y pasa a la lista que lleva encima el monitor de su grupo, junto con los teléfonos y las personas autorizadas a recogerle.
¿Y si no conoce a nadie?
Es lo habitual el primer día. Por eso la mañana empieza con rincones de juego y una asamblea: para que nadie tenga que entrar en un grupo ya hecho.
De dónde salen los datos
1 Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, artículo 57. Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente
Calendario escolar 2026-2027 de la Comunidad de Madrid y de Castilla-La Mancha (consejerías de Educación).
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