Inclusión · 3 de 8

Qué son los apoyos y cuándo hace falta una persona más

Cuando se habla de apoyo casi todo el mundo imagina a un adulto sentado al lado del niño. Es el apoyo más caro, el más visible y, muchas veces, el último que hace falta.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Una monitora y un niño juegan con una pelota amarilla

Un apoyo es «una ayuda para hacer algo»

La definición más corta es de Plena inclusión, en lectura fácil: un apoyo «es una ayuda para hacer algo». Y pone tres ejemplos que ya dicen mucho: un documento fácil de entender, más tiempo para hacer una actividad que cuesta y una persona que ayuda a preparar algo1. De los tres, solo uno es una persona.

La versión técnica de la misma entidad habla de «recursos y estrategias que tienen el objetivo de promover el desarrollo, la educación, los intereses y el bienestar de una persona y mejorar su funcionamiento»1. La ley española, cuando enumera los apoyos complementarios, junta también cosas muy distintas: productos y tecnologías de apoyo, apoyo personal o animal y, para la comunicación, lectura fácil o pictogramas2.

Esa definición trae una frase más: «Tú puedes recibir y dar apoyos»1. El niño que necesita que le avisen antes de cambiar de juego puede ser el que se sabe todas las reglas y se las explica a los demás.

Seis tipos de apoyo en una actividad de ocio

La clasificación es nuestra, de trabajar con grupos: no es una lista oficial.

Qué se puede cambiar para que un niño participe
En qué consisteUn ejemplo
Del entornoCambiar el sitio: el ruido, la luz, dónde se sienta, por dónde se entra.Un rincón tranquilo al que se puede ir sin pedir permiso.
Del tiempoCambiar el ritmo: avisar, esperar, repetir, dejar más rato.Un aviso cinco minutos antes de recoger.
De la comunicaciónCambiar cómo se explica y cómo puede contestar.Enseñar el juego haciéndolo, además de contarlo.
De la actividadCambiar reglas, material o papeles.Un papel de árbitro o de cronometrador que cuenta para el equipo.
Del grupoCambiar con quién y con cuántos.Un grupo más pequeño. Un compañero de pareja en la excursión.
De una personaUn adulto más, para él o para el grupo.Alguien que le acompaña en los cambios de actividad y se retira cuando está jugando.

Los cinco primeros no necesitan contratar a nadie. Necesitan haberlo pensado antes.

Nadie lo sabe de antemano, ni por el diagnóstico

A una familia que pregunta qué apoyos va a necesitar su hijo, Plena inclusión le contesta que «cada niña y cada niño evoluciona de un modo diferente» y que sus profesionales irán dando orientaciones3. Autismo España dice de su colectivo que «cada caso es único»4.

Dos niños con el mismo diagnóstico pueden necesitar cosas opuestas. A un campamento, por eso, le sirve más una conversación sobre el día a día que un informe: qué le gusta, qué le cuesta, qué le calma y cómo pide las cosas.

Y se suele olvidar preguntarle a él. La Convención de la ONU reconoce a los niños con discapacidad el derecho a opinar sobre lo que les afecta5, y muchos saben decir muy bien qué les ayuda.

¿Hace falta una persona de apoyo?

El orden en que conviene pensarlo.

De los ajustes en el grupo a la persona de apoyo
  1. 1
    Qué momentos del día le cuestanRara vez es toda la jornada: suelen ser los cambios de actividad, el recreo o el comedor.
  2. 2
    ¿Se resuelve cambiando el sitio, el ritmo o la actividad?Los cuatro primeros tipos de la tabla.

    Sí: se deja por escrito y lo sabe todo el equipo.No del todo: sigue.

  3. 3
    ¿Basta con un grupo más pequeño?Con menos niños, el monitor tiene tiempo de explicar dos veces, de esperar y de mirar.

    Sí: se decide al formar los grupos, no el primer lunes.No: hace falta alguien más.

  4. 4
    Una persona de apoyo: quién, cuándo y para quéSe concreta en qué momentos está, qué hace y qué no hace, y a quién responde.
  5. 5
    A los pocos días, se revisaEl apoyo que hizo falta la primera semana puede sobrar la tercera. Y al revés.

En nuestros campamentos los grupos son de diez niños por monitor y se hacen más pequeños cuando en uno hay un niño que necesita apoyo. Hay además una persona de coordinación sin grupo toda la jornada.

Si va a haber una persona de apoyo, cuatro preguntas

Quién pone a esa persona cambia de un programa a otro: unas veces es del equipo, otras la aporta una entidad o la administración que organiza, y otras se le pide a la familia. Mejor saberlo antes de inscribir.

¿Es del equipo o viene de fuera? Si viene de fuera, quién le cuenta la programación.

¿Está todo el horario? También en la acogida de primera hora y en el comedor.

¿Qué pasa el día que falta? Si hay sustitución o si ese día el niño se queda sin apoyo.

¿Cuál es su trabajo? La respuesta buena es «que participe con su grupo». La que obliga a seguir preguntando es «estar con él».

Cómo se cuenta el número de niños por monitor está en cuántos niños por monitor.

El mismo adulto puede acercarle al grupo o apartarle

Una persona de apoyo que hace bien su trabajo pasa ratos sin hacer nada visible.

Dos maneras de acompañar
Apoyo que apartaApoyo que acerca
Dónde se colocaPegado a él, entre el niño y sus compañeros.Cerca, a un paso, y dentro del juego como un monitor más.
A quién hablan los demásAl adulto: «¿puede jugar?».Al niño. Si preguntan al adulto, este les devuelve la pregunta: «díselo a él».
Qué hace cuando va bienSigue a su lado, por si acaso.Se retira y ayuda a otros.
Al final del díaEl niño ha estado con un adulto.El niño ha estado con su grupo.

El apoyo que mejor funciona ya estaba allí

Plena inclusión llama apoyos en contextos naturales a los que se dan «en los espacios donde una persona vive y pasa su tiempo»1. En un patio, eso son los compañeros: el que le espera en la fila, la que le guarda sitio en la mesa, el que le explica otra vez cómo se juega. Un monitor atento los ve aparecer y los cuida: forma las parejas con intención y no convierte a nadie en «el que cuida de».

Dudas sobre los apoyos

¿Qué es un apoyo?

Cualquier recurso o estrategia que ayuda a una persona a hacer algo: más tiempo, una explicación con dibujos, un sitio tranquilo, un grupo más pequeño o una persona. La mayoría no son personas.

¿Mi hijo necesita un monitor de apoyo para ir a un campamento?

Depende de él y de cómo sea el campamento, no del diagnóstico. A muchos niños les basta con ajustes en el grupo. Se decide hablando con quien coordina, con tiempo, y se revisa a los pocos días.

¿Quién pone a la persona de apoyo?

Cambia según el programa: puede ser del equipo, de una entidad o de la administración que lo organiza. Pregúntalo antes de inscribirle, junto con el horario que cubre y qué pasa si falta.

¿El apoyo es para siempre?

No tiene por qué. Lo sensato es poner el que hace falta y retirar el que sobra: muchos niños necesitan más los primeros días, mientras conocen el sitio y a su monitor.

De dónde salen los datos

  1. 1 Plena inclusión España. Guía de conceptos: «Apoyos» y «Apoyos en contextos naturales». Ver la fuente
  2. 2 Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social: artículo 23.2.c). Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente
  3. 3 Plena inclusión España. «¿Qué apoyos va a necesitar mi hija o hijo?». Ver la fuente
  4. 4 Confederación Autismo España (2018). Manual de estilo. Cómo abordar el Trastorno del Espectro del Autismo desde los medios de comunicación, apartado 4.1.3. Ver la fuente
  5. 5 Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad: artículo 7.3. Boletín Oficial del Estado, 21 de abril de 2008. Ver la fuente

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