Nadie aprende a nadar el día de la travesía. Dormir fuera se puede practicar antes, por partes y en sitios donde un mal rato se arregla con una llamada y diez minutos de coche.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Una noche de campamento son varias cosas nuevas juntas
Si desmontas la primera pernocta te salen cinco estrenos: dormirse sin sus padres, hacerlo en una cama que no es la suya, meterse en un saco, ir al baño de noche en un sitio que no conoce y compartir habitación con mucha gente. Un niño que llega con tres de los cinco ya probados solo tiene que ocuparse de dos.
La idea de ir por escalones no es nuestra. La Asociación Española de Pediatría, al hablar de cómo ayudar con el miedo a la separación, recomienda favorecer la autonomía del niño, empezar por separaciones breves, hacerlas cada vez más largas y felicitarle por lo que va consiguiendo. Entre los ejemplos que da está dejarle a dormir en casa de un amigo1.
Tampoco hace falta montar un programa de entrenamiento. Bastan dos o tres noches repartidas en los meses de antes, y si alguna ya la tiene hecha, cuenta.
Cada ensayo prueba una cosa distinta
Ninguno lo cubre todo, pero con dos o tres se llega muy lejos.
Qué estrena en cada noche de prueba
Dormirse sin sus padres
Otra cama
El saco
Baño de noche
Dormir en grupo
Noche con los abuelos
Noche en casa de un amigo
Saco en el salón de casa
Varios primos o amigos en una habitación
Noche suelta con el campamento
Elaboración propia. La casa de un amigo marca lo mismo que la de los abuelos, pero pesa más: allí no hay nadie de la familia.
De lo más fácil a lo más parecido
Este orden suele funcionar. Lo que ya tenga hecho, te lo saltas.
Uno
Con familia
Una noche con abuelos o tíos, sin vosotros en la casa. Lo que cuenta es despedirse por la tarde y veros por la mañana.
Dos
El saco, en casa
Una noche de viernes en el salón, con su saco y su linterna. Que lo abra, lo cierre y lo recoja él. Si el campamento pide esterilla, también.
Tres
En casa de un amigo
Otra familia, otras normas, otra cena. Aquí es donde aparece de verdad el «echo de menos». De todos los ensayos, es el que más enseña.
Cuatro
En grupo
Si surge: un cumpleaños con pijamas, unos primos en el pueblo. Dormirse con ruido alrededor también se aprende.
Cinco
La noche del campamento
Mejor una sola y cerca que cinco y lejos. Llega sabiendo que ya lo ha hecho otras veces.
Seis cosas pequeñas que se entrenan sin salir
Acostarse élPijama, dientes, pis y a la cama, sin que nadie le vaya recordando cada paso. En el campamento lo hará a la vez que otros veinte.
La linternaEncenderla, apagarla y dejarla siempre en el mismo sitio. Para un niño, una linterna que no aparece a las tres de la mañana es un problema serio.
Su bolsaQue la prepare con vosotros y sepa dónde va cada cosa. Si la hace un adulto a solas, por la noche no encuentra el pijama. La lista está en qué llevar según el campamento.
Ir al baño a oscurasCon la linterna, sin encender luces y volviendo a la cama. En un sitio nuevo es de lo que más impresiona.
Dormirse con una luz mínimaSi en casa duerme con la lámpara encendida, id bajando. La AEP sugiere una luz que reduzca su intensidad poco a poco o un pequeño piloto1.
Pedir ayudaEnsayad la frase: «No puedo dormir», «tengo frío», «necesito ir al baño». Parece una tontería, pero a muchos niños les cuesta decírselo a un adulto al que conocen poco.
Qué contar a quien le acoge
La noche en casa de un amigo sale mejor si los adultos habéis hablado cinco minutos antes. Lo que tienen que saber es poco y muy práctico: a qué hora suele dormirse, si duerme con una luz o con un muñeco, si se levanta al baño, si hay algo que no puede comer y si alguna vez moja la cama. Esto último cuesta decirlo, y es justo lo que más agradece quien recibe, porque con una funda en el colchón y un pijama de repuesto en la mochila deja de ser un problema.
Acordad también qué pasa si llama. Que la otra familia sepa que puede intentar calmarle antes de marcar vuestro número, y que vosotros estaréis localizables y a una distancia razonable. En pequeño, es el mismo acuerdo que harás después con el campamento.
Y devolved la invitación. Recibir a un amigo en casa también es un ensayo: tu hijo ve desde el otro lado que al invitado le cuesta un poco dormirse, que pregunta dónde está el baño y que por la mañana está tan contento. Eso le quita misterio a su propia noche.
Y si a las once llama llorando
Puede pasar, y para eso se ensaya cerca. Antes de decidir, que el adulto que está con él pruebe lo de siempre: un vaso de agua, un rato de compañía, hablar de lo que harán por la mañana. Muchas llamadas de las once se quedan en eso.
Si no remonta, ve a buscarle sin drama y sin reproches. De un ensayo que acaba en casa también se lleva algo útil: si lo pasa mal de verdad, hay salida. Lo que no debe quedar es como un fracaso. Con un «hoy no ha salido, otro día lo probamos» está todo dicho.
Deja pasar unas semanas y vuelve un escalón atrás. Si falló en casa del amigo, repetid con los abuelos. Y si los ensayos salen mal uno tras otro, a lo mejor este año no toca: lo hablamos en a qué edad puede dormir fuera.
La víspera: datos, no promesas
A un niño le tranquiliza saber qué va a pasar y en qué orden. Pide el horario al campamento y cuéntaselo tal cual: primero el juego, luego los sacos, por la mañana el desayuno y después vas tú. Y dile con quién va a estar, con nombre si lo sabes.
No le prometas lo que no depende de ti. «Si no te gusta te recojo» suena protector y le deja pendiente de una puerta de salida toda la noche. Es más honrado decirle qué se hace allí cuando alguien lo pasa mal, que lo tienes preguntado. Esa conversación con el campamento está en si quiere volver a casa.
Dudas sobre los ensayos
¿Cuántos ensayos hacen falta?
No hay un número. Si ha dormido bien un par de veces sin vosotros, una de ellas fuera de la familia, llega con mucho ganado.
¿Sirve dormir en saco en su propia habitación?
Sirve para el saco: abrirlo, cerrarlo, no pasar calor. Para la separación no prueba nada, porque estáis al otro lado de la pared.
¿Y si no tenemos abuelos ni familia cerca?
Empieza por la casa de un amigo cuya familia conozcáis bien, y devolved la invitación. Suele ser más fácil si primero viene el amigo a dormir a la vuestra.
¿Le digo que puede llamarme si quiere?
Solo si es verdad. Pregunta antes al campamento si los niños pueden llamar y cómo; si no es así, dile quién le va a ayudar allí.
¿Con cuánta antelación empiezo?
Con meses mejor que con días, para que cada ensayo sea una noche normal y no un examen la semana de antes.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Miedos y fobias en la infancia» (miedo a la oscuridad y miedo a la separación). Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Hábitos saludables de sueño (higiene de sueño)». Ver la fuente