Campamentos · 3 de 8

La velada: el rato que lleva al grupo hasta el saco

En un campamento la noche tiene dos mitades. La primera es el juego grande, con carreras y linternas. La segunda es más pequeña, se hace sentados y tiene un encargo delicado, que cuarenta niños con el pulso a cien quieran acostarse.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Un grupo de adolescentes sentados en troncos asa nubes en una pequeña hoguera, de día, delante de una tienda amarilla

Velada y juego nocturno hacen trabajos opuestos

En el habla de los campamentos, «velada» se usa para casi todo lo que ocurre después de cenar. Nosotras separamos dos cosas. El gran juego nocturno sube al grupo, con sus equipos, sus pistas, la oscuridad y la emoción. La velada en sentido estricto lo baja: corro, voz, canciones, poco movimiento.

En nuestras noches temáticas el juego nocturno va de diez a doce de la noche, y después se duerme. Ese juego tiene su propia guía, con pruebas y normas de seguridad: la gincana nocturna. Aquí hablamos del rato que queda entre el último silbato y el «buenas noches», dure diez minutos o cuarenta.

Los campamentos largos tienen un tercer formato, la noche de actuaciones, en la que cada grupo prepara una canción, un baile o un número de teatro para los demás. Es movida y ruidosa y se parece más a una fiesta que a un cierre, así que un equipo con oficio también le pone después sus diez minutos de corro antes de mandar a nadie al saco.

En un campamento de varios días lo normal es alternar: una noche de juego grande, otra de velada larga con actuaciones, otra de cielo y estrellas. En una noche suelta hay sitio para el juego y para un cierre corto.

De más a menos: la única regla

La Asociación Española de Pediatría recomienda que el momento de acostarse vaya precedido de un periodo tranquilo y relajante, con una rutina que ayude a los niños a calmarse, y aconseja evitar antes de dormir los juegos que supongan una excitación excesiva1. Dice también que la actividad física intensa muy tarde puede retrasar la hora de dormirse2.

Un campamento con juego nocturno va a contracorriente de esa recomendación durante dos horas, y lo sabe. De ahí que el cierre importe tanto. Funciona hacerlo en pendiente: se pasa de correr a andar, de andar a sentarse, de hablar todos a hablar uno, de la luz de las linternas a una sola luz. Cuando el monitor baja la voz y el grupo la baja con él, la velada ya ha cumplido.

La luz también ayuda. La AEP explica que desde el atardecer conviene una luz tenue y cálida, y evitar la blanca o azul2. Un corro alrededor de un farol o de una linterna tapada con un pañuelo naranja lo cumple sin que nadie tenga que explicar nada.

Un cierre de noche, en cuarenta minutos

Así se puede ordenar, contando desde el final del juego. Los minutos son orientativos.

Del último silbato al silencio
  1. 0 min
    Se acaba el juegoRecuento, se recogen pañuelos y linternas, y agua para todos.
  2. 5 min
    CorroSentados, por grupos. Se dice quién ha ganado y, sobre todo, qué ha sido lo mejor.
  3. 10 min
    Algo con la vozDos canciones, un juego de palabras o un cuento. Sin levantarse.
  4. 25 min
    Un minuto para mañanaQué habrá al despertar y a quién se acude si pasa algo de noche.
  5. 30 min
    Baño y dientesPor tandas, en voz baja, con un adulto en cada punto.
  6. 40 min
    SacosLinternas apagadas, una luz en el camino al baño y los adultos cerca.

Esquema de oficio, no el horario de ningún campamento en concreto.

Cinco cosas que caben en un corro

Tradicionales y de uso común entre monitores. Ninguna necesita más material que una linterna.

  • El cuento encadenadoUno empieza una historia con una frase y cada niño añade la siguiente. De seis años en adelante. Falla cuando alguien la lleva al miedo o a lo escatológico, y para eso el monitor se guarda el derecho a meter la frase que la endereza.
  • Sombras con las manosUna linterna contra una pared o una sábana y animales hechos con los dedos. Vale para todas las edades y obliga a estar quietos y mirando.
  • El teléfonoUn mensaje susurrado al oído que da la vuelta al corro. Tiene la gracia de que solo funciona en silencio. Con grupos grandes, dos corros.
  • Lo mejor del díaUna ronda en la que cada uno dice una cosa buena de hoy. El que no quiere hablar pasa. Deja al grupo pensando en algo agradable, que es lo que la AEP sugiere para ese rato1.
  • Mirar el cieloTumbados, linternas apagadas, tres minutos sin hablar para contar estrellas o escuchar qué se oye. Si hay nubes, se escuchan los ruidos de la noche y se les pone nombre.
  • Y cantar bajitoLas canciones de corro de toda la vida, de la más movida a la más lenta. La última, casi susurrada.

La hoguera casi nunca es una hoguera

La imagen de la velada es un fuego con nubes pinchadas en un palo. En la práctica, si se puede encender fuego al aire libre lo tiene que comprobar antes quien organiza en la normativa del lugar y de la época; no la hemos revisado territorio por territorio, así que aquí no afirmamos qué se permite. Y en un colegio o en un polideportivo, que es donde se hacen muchas noches sueltas, no hay fuego.

Tampoco se pierde gran cosa. La hoguera le da al corro un centro y una luz baja, y eso mismo lo da un farol, unas linternas juntas bajo un pañuelo o unas guirnaldas de pilas. Si a tu hijo le han prometido fuego, pregunta antes para que no se lleve el chasco.

El que no canta y el que ya no puede más

En toda velada hay un niño al que le da vergüenza y otro que se está durmiendo sentado. Al primero no se le obliga a actuar. Mirar también es participar, y muchas veces acaba cantando la tercera. Al segundo se le deja ir a su saco con un adulto, sin esperar al final.

Los más pequeños de Primaria suelen estar en ese segundo caso. La AEP da para los escolares un rango recomendado de nueve a once horas de sueño2, y a medianoche llevan muchas despiertos. Un equipo que sabe lo que hace les acorta la velada o los acuesta primero.

Queda un tercero, el que durante el corro se queda callado mirando al suelo. Suele ser el aviso de que al acostarse va a echar de menos. Qué se hace entonces está en morriña, oscuridad y malos sueños.

Dudas sobre la velada

¿Qué es exactamente una velada?

El rato de actividad en grupo después de cenar. En sentido estricto, la parte tranquila que cierra el día: corro, canciones, cuentos y a dormir.

¿A qué hora se acuestan?

Depende del campamento y de la edad: pide el horario. En nuestras noches temáticas el juego termina a medianoche y después se duerme.

¿Cuentan historias de miedo?

Pregúntalo si a tu hijo le afectan. Los pediatras aconsejan evitar los relatos de terror antes de dormir, y en una primera noche hay opciones mejores.

¿Y si mi hijo no quiere actuar ni cantar?

No debería ser obligatorio. Estar en el corro mirando ya es formar parte, y muchos se animan cuando ven que nadie les empuja.

¿Hay hoguera?

Depende del lugar y de lo que permita allí la normativa: pregúntalo. En un colegio o un polideportivo, no. La luz de un farol hace el mismo papel.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Pesadillas y terrores nocturnos» (apartado de higiene del sueño). Ver la fuente
  2. 2 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Hábitos saludables de sueño (higiene de sueño)». Ver la fuente

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