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¿A qué edad puede dormir fuera de casa?

Quien pregunta espera una cifra, y no la hay. Conocemos niños de seis años que se meten en el saco sin mirar atrás y niños de once que a medianoche quieren su cama. Lo que orienta hay que buscarlo en otra parte.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Cinco niñas y niños corren de la mano por un camino de tierra entre árboles

Nadie ha fijado una edad

Ninguna norma general dice «a partir de tantos años se puede dormir en un campamento». La edad mínima la pone quien organiza, según el sitio, la duración y el equipo que lleva. Verás pernoctas que admiten desde los seis y otras que empiezan a los nueve, y las dos pueden estar bien pensadas.

Nuestras noches temáticas, por ejemplo, son para niñas y niños de 1.º a 6.º de Primaria y, con un formato propio, para adolescentes. Hablamos de una sola noche y cerca de casa. Diez días de acampada en la montaña son otro plan, con otra edad de entrada.

La edad del campamento de día, que va por otro lado, está en a qué edad puede ir de campamento. Aquí hablamos solo de la noche.

Lo que la noche suele traer a cada edad

No los leas como requisitos. La Asociación Española de Pediatría da estos datos sobre cuatro cosas que se cruzan con dormir fuera.

Cuatro asuntos de la noche, por años
2 años3 años4 años5 años6 años7 años8 años9 años10 años11 años12 años
Control del pis dormido
Habitualmente se consigue entre los 2 y los 4 años.
Miedo a la oscuridad
Aparece en uno de cada tres niños hacia los 2 años y disminuye a los 8-9.
Pesadillas
Suelen iniciarse entre los 3 y los 6 años; son más frecuentes entre los 6 y los 10.
Miedo a la separación
Lo normal es que vaya remitiendo a partir de los 6 años.

Fuente: AEP En Familia, artículos sobre enuresis, miedos y fobias en la infancia, y pesadillas y terrores nocturnos. Son tendencias de población: tu hijo puede ir por delante o por detrás en cualquiera.

Qué se saca de esos datos

Lo primero, que antes de Primaria la noche tiene mucho en contra. Entre los tres y los cinco años coinciden el miedo a la oscuridad, el miedo a separarse y un control del pis que acaba de llegar. Los hay que a esa edad duermen con sus abuelos tan tranquilos, pero un dormitorio compartido con desconocidos queda un escalón más arriba.

Lo segundo, que hacia los seis años algo cambia. La AEP sitúa ahí el momento en que el miedo a la separación empieza a ceder1, y coincide con lo que vemos nosotras: los pequeños de Primaria piden más a menudo un adulto cerca para dormirse que los mayores.

Lo tercero es que nada de eso se apaga de golpe. A los nueve o diez años todavía moja la cama un 2-3 % de los niños2, y las pesadillas son más frecuentes entre los seis y los diez que antes3. Un niño mayor puede traer a la pernocta cualquiera de las dos cosas y pasar una noche estupenda.

La misma edad no vale para todos los planes

Cuando leas «a partir de siete años» en un folleto, mira qué hay detrás. Una noche en el gimnasio del colegio donde estudia, con monitores a los que conoce del verano y con su casa a diez minutos, le pide muy poco a un niño de siete. Cinco noches en un albergue al que se llega en autobús le piden al mismo niño que gestione su ropa, su aseo y su añoranza durante casi una semana.

Tiene sentido subir por orden: una noche suelta y cerca, luego dos o tres, más adelante una semana. Con cada escalón él, y también vosotros, sabéis si el siguiente apetece. Las diferencias entre formatos están comparadas en la primera noche fuera.

Y pregunta siempre por qué el organizador ha puesto esa edad. Si te contesta con razones sobre el espacio, el horario y el equipo que lleva, ya sabes bastante de cómo trabaja.

Siete cosas que dicen más que los años

Ninguna es obligatoria. Si le salen cinco o seis, la cosa tiene buena pinta.

  • Lo ha pedido élO al menos se le ilumina la cara cuando se lo cuentas. De las siete, la que más pesa. Si la idea es solo vuestra, espera o empieza por un ensayo.
  • Ha dormido alguna vez sin vosotrosEn casa de los abuelos, de unos tíos o de un amigo. Y, además de dormir, se despertó bien.
  • Se duerme sin un adulto al ladoSi en casa necesita que te quedes hasta que cae, en el campamento no va a tener a nadie haciendo eso mismo.
  • Se apaña en el bañoVa solo, se limpia y se lava las manos, también de noche y medio dormido.
  • Pide ayuda a un adulto que no sois vosotrosSi le duele la tripa o tiene frío, se lo dice a su monitor. Un niño que se lo calla lo pasa peor de madrugada.
  • Conoce a alguienUn amigo, una prima, el monitor del verano pasado. No hace falta, pero le quita media carga.
  • Aguanta el final del díaHay niños que a las nueve se desmontan. Una noche que empieza con un juego a las diez les pilla sin fuerzas.

Cuando uno está listo y el otro no

Con dos hermanos de edades cercanas es tentador apuntar a los dos «para que se acompañen». A veces funciona. Otras, el mayor se pasa la noche haciendo de padre y el pequeño cae en la cuenta de que no quería estar allí. Cada uno merece su respuesta. Que el pequeño vaya el año que viene también es buena noticia para él, porque tiene algo que esperar.

Con los amigos pasa algo parecido. Que vaya toda la pandilla empuja mucho, y está bien que empuje. Aun así, hazle las dos preguntas por separado: «¿quieres ir con ellos?» y «¿quieres dormir allí?». Hay niños que dicen que sí a la primera y callan en la segunda.

Si la respuesta es un «no» claro, no hay prisa. Dormir fuera no tiene fecha de examen. Lo que hay detrás de una negativa y cómo hablarlo lo contamos en si no quiere ir, o le da miedo.

Dudas sobre la edad

¿Hay una edad mínima legal para dormir en un campamento?

No hemos encontrado una norma general que la fije. La edad de entrada la pone cada organizador para cada actividad. Léela junto con la duración y el lugar.

¿Con seis años es pronto?

Depende del niño y del plan. Una noche suelta, cerca y con adultos conocidos está al alcance de muchos niños de primero. Una semana lejos es otra cosa.

¿Y si todavía se hace pis alguna noche?

No le deja fuera. Es frecuente a estas edades según los pediatras, y se organiza avisando al equipo. Está explicado en la guía sobre el pis en la cama.

¿Tiene diez años y nunca ha querido dormir fuera, es raro?

No. Hay niños que tardan más y niños a los que sencillamente no les apetece. Si además lo pasa mal en otras separaciones, coméntalo con su pediatra.

¿Es mejor que se estrene con el colegio o con un campamento?

Mejor donde conozca a más gente y la noche sea más corta. Lo que le ayuda es reconocer caras a la hora de acostarse.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Miedos y fobias en la infancia». Ver la fuente
  2. 2 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Enuresis (mojar la cama)». Ver la fuente
  3. 3 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Pesadillas y terrores nocturnos». Ver la fuente

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