Morriña, oscuridad y malos sueños: la noche de quien lo pasa regular
De día la añoranza no tiene sitio, porque hay juego. Llega cuando se apagan las linternas, el dormitorio se calla y un niño se queda a solas con su saco. Lo que pasa después depende mucho de lo que haga el adulto que está más cerca.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La pena espera a que haya silencio
Un niño puede pasar la tarde entera sin acordarse de su casa y venirse abajo en el momento de meterse en el saco. Ni fingía antes ni exagera ahora. La hora de acostarse es, todos los días, el rato en que un niño está más cerca de sus padres: el baño, el cuento, el beso. Fuera de casa ese hueco se nota.
La Asociación Española de Pediatría describe el miedo a la separación como uno de los temores más consolidados en nuestra especie: aparece cuando el niño está lejos de las personas a las que está vinculado y lo normal es que vaya remitiendo a partir de los seis años1. Y añade que el miedo a la oscuridad puede llevar dentro otros temores, entre ellos el de la separación1. De noche, en un sitio nuevo, se juntan los dos.
El llanto de la puerta en un campamento de día es otro asunto y se resuelve de otra manera. Está en echar de menos.
Lo que ayuda a pie de saco
Oficio de monitor. Técnica hay poca; se trata de estar, y en voz baja.
AgacharsePonerse a su altura y hablarle solo a él. Un niño que llora delante de veinte se calma antes si deja de tener público.
Darle la razón«Echas de menos a mamá, claro que sí.» Negarlo o quitarle importancia le obliga a insistir.
No discutir a medianocheA esa hora no se convence a nadie. Se le acompaña y las explicaciones quedan para el desayuno.
Una referencia corta«Duermes, desayunamos y vienen.» Tres pasos que pueda contar con los dedos.
Algo que hacer con el cuerpoRecolocar el saco, beber agua, ir al baño. Moverse un poco corta el bucle.
Quedarse hasta que caeSentado al lado, sin hablar. Muchas veces no hacía falta más.
Si le da miedo la oscuridad
Según la AEP, el miedo a la oscuridad aparece en uno de cada tres niños hacia los dos años y disminuye a los ocho o nueve1. O sea, que en una pernocta de Primaria habrá varios niños a los que todavía les impresiona, y casi ninguno lo dirá delante de los demás.
Lo que la misma fuente propone para casa sirve de guía fuera: acompañarle hasta que se duerma, dejar alguna luz o un pequeño piloto, cuidar que el rato de antes sea tranquilo y despedirle siempre de la misma manera1. En un dormitorio compartido eso quiere decir una linterna a mano que pueda encender él, y saber dónde está la luz del pasillo.
Si a tu hijo le pasa, cuéntaselo al equipo. Y pregunta cómo es el juego de antes de dormir: una actividad a oscuras con sustos le deja peor colocado para la noche. La diferencia entre misterio y miedo está explicada en la gincana nocturna.
Tres cosas que de noche se parecen y no son lo mismo
Si a tu hijo le pasa alguna en casa, avísalo. El equipo no actúa igual en cada una, y saberlo les ahorra un susto.
Cómo las distingue la Asociación Española de Pediatría
Pesadilla
Terror nocturno
Sonambulismo
Cuándo
En cualquier momento; más en el último tercio de la noche.
Sobre todo en el primer tercio, en el sueño más profundo.
Una o dos horas después de dormirse, en el sueño más profundo.
Qué se ve
Se despierta muy asustado y cuenta el sueño con detalle.
Grito o llanto, agitación, ojos abiertos; sigue dormido y no responde.
Se sienta o se levanta y camina; puede murmurar. Cuesta despertarle.
Al día siguiente
Lo recuerda todo.
No suele recordarlo.
No suele recordarlo.
Qué recomienda
Tranquilizarle, quedarse a su lado, una luz pequeña o un objeto que le dé seguridad.
No despertarle ni interactuar; quedarse cerca en silencio y cuidar que no se haga daño.
No despertarle; llevarle a la cama hablándole con calma y evitar que se lesione.
Fuente: AEP En Familia, «Pesadillas y terrores nocturnos» y «Sonambulismo». Es un resumen para saber de qué hablar con el equipo: si te preocupa alguna de las tres, consulta con su pediatra.
Lo que conviene dejar dicho
Las tres cosas tienen en común algo que en un campamento interesa. La AEP señala entre los factores que los favorecen el sueño insuficiente y los horarios irregulares, además de la fiebre, el estrés y algunos fármacos23. Y una pernocta es justo eso, una noche corta y fuera de horario. Si en casa tiene terrores o es sonámbulo, es más fácil que le ocurra allí.
Con un niño sonámbulo, la AEP pide medidas de seguridad muy concretas: evitar literas y camas altas, retirar lo que pueda romperse de alrededor de la cama, no dejar trastos en el suelo ni en las escaleras y poner algo que avise si sale de la habitación3. El equipo puede colocarle abajo, lejos de la puerta y cerca de un adulto, pero solo si lo sabe antes.
También recomienda no comentar el episodio al día siguiente, porque el niño puede preocuparse y resistirse a acostarse23. Si el monitor te cuenta en la recogida que hubo un terror nocturno, escúchalo aparte y luego no saques el tema con él.
Lo que puedes hacer tú antes
Háblalo antes, sin darle mucha importancia: «A lo mejor al acostarte te acuerdas de nosotras. Es normal, le pasa a mucha gente, y se pasa durmiendo». Un niño al que nadie le ha avisado cree que le ocurre solo a él.
Deja que lleve algo de su cama si el campamento lo permite: el muñeco, la funda de la almohada. La AEP menciona el objeto que da seguridad entre las ayudas después de una pesadilla2. Que sea algo que no importe perder demasiado y que no le dé apuro sacar delante de otros; a los mayores les sirve una camiseta vieja tuya dentro del saco.
Y cuida la despedida. Si te vas con cara de susto, él se acuesta con tu susto. Qué hacer cuando, pese a todo, pide irse, está en si quiere volver a casa.
Dudas sobre el miedo de noche
¿Es normal que eche de menos solo por la noche?
Sí, es lo más frecuente. De día lo tapa el juego y aparece al acostarse. Suele pasarse durmiendo y por la mañana ni se acuerda.
¿Puede llevar su peluche?
Pregúntalo; casi siempre se puede. Mejor uno que no sea irreemplazable y, si es mayor y le da apuro, algo discreto dentro del saco.
¿Aviso de que tiene pesadillas?
Sí, y de cómo se le calma en casa. A quien pasa la noche con el grupo le sirve saber qué frase o qué gesto le funciona.
¿Un niño sonámbulo puede ir a una pernocta?
Háblalo con su pediatra y con el organizador. La AEP recomienda evitar literas y camas altas y tomar medidas para que no se lesione, y eso exige que el equipo lo sepa.
¿Hay que despertarle si grita dormido?
La AEP aconseja no despertar al niño durante un terror nocturno: quedarse a su lado en silencio y vigilar que no se haga daño hasta que pase.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Miedos y fobias en la infancia». Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Pesadillas y terrores nocturnos». Ver la fuente
3 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Sonambulismo». Ver la fuente