Campamentos · 8 de 8

La vuelta a casa después de la primera noche

Sale con el saco mal enrollado, una ojera nueva y medio centímetro más de estatura. Las horas siguientes tienen su truco, porque ha dormido poco, ha vivido mucho y todavía no sabe cómo contarlo.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Tres niños asoman la cabeza por las ventanillas de un autobús amarillo

La cuenta del sueño

Una noche de campamento es corta por los dos lados. Se acuestan tarde, tardan en dormirse y se levantan a la hora de siempre o antes. En nuestras noches temáticas, por ejemplo, el juego acaba a medianoche y a las ocho es el buenos días: ocho horas de saco como mucho, y de sueño bastantes menos.

Ahora mira lo que necesita. La Asociación Española de Pediatría da como rangos recomendados de sueño diario entre diez y trece horas para los preescolares, entre nueve y once para los escolares y entre ocho y diez para los adolescentes1. Un niño de ocho años vuelve a casa con una hora de menos como poco, y lo normal es que sean más.

Es una noche nada más. Pero explica casi todo lo que vas a ver esa tarde.

Lo que recomienda la AEP, por edad

Horas de sueño al día
7 h8 h9 h10 h11 h12 h13 h14 h
Preescolares
De 10 a 13 horas.
Escolares
De 9 a 11 horas.
Adolescentes
De 8 a 10 horas.

Fuente: AEP En Familia, «Hábitos saludables de sueño». La propia AEP recuerda que las necesidades de cada niño son distintas.

En la puerta: dos conversaciones

La primera es con él y es corta. Un abrazo, «qué ganas tenía de verte» y a por la bolsa. El interrogatorio en la acera sobra y, sobre todo, no empieces por lo que temías: «¿has llorado?», «¿te has hecho pis?», «¿has dormido algo?». Si lo primero que oye son tus miedos, aprende que la noche iba de eso.

La segunda es con el equipo y es aparte. Pregunta cómo se durmió, si se despertó y si hay algo que debas saber. Si pasó algo delicado, un saco mojado o un rato de llanto, lo normal es que te lo cuenten sin que él esté delante. Y dales las gracias, que han dormido menos que él.

Y revisa la bolsa antes de irte. Después de una noche con muchos sacos iguales, lo que falta aparece en la sala si se pide en el momento. Por qué conviene llevarlo todo con nombre está en cómo marcar la ropa.

El día de después, sin planes

  • Agenda vacíaNi cumpleaños, ni compras, ni visita a los tíos para que lo cuente. Casa, comida y sofá.
  • Comer prontoVendrá con hambre o sin ninguna. Algo sencillo y a su hora. La AEP incluye los horarios regulares de comida entre los hábitos que cuidan el sueño1.
  • Una duchaTemplada y larga. Quita el polvo y, de paso, marca el cambio de «campamento» a «casa».
  • Siesta, con cuidadoSi se cae de sueño, que duerma. Corta y temprano: de las siestas de los niños pequeños, la AEP dice que no deben ser muy largas ni tardías1, y a un mayor le pasa igual, que luego no hay quien le acueste.
  • El mal humorA media tarde puede llorar porque se le ha roto una galleta. Es sueño. No se lo discutas ni aproveches para hablar del campamento.
  • A la cama a su hora, o un poco antesCon su rutina de siempre. La AEP recomienda que la diferencia de horario entre días sea pequeña, de menos de una hora en los niños1. Cuanto antes vuelva a su horario, mejor.

Deshacer la bolsa con él

La bolsa de una pernocta vuelve hecha un ovillo, con lo limpio y lo sucio mezclados y el saco metido a presión. Vacíala ese mismo día. El saco se abre del todo y se deja airear antes de guardarlo; si lleva algo húmedo dentro y se queda cerrado hasta la próxima, lo vas a notar al abrirlo.

Hazlo con él y sin aire de inspección. De la bolsa salen cosas que no son suyas, falta un calcetín, aparece un pijama sin estrenar, y con eso te enteras de cómo fue la noche mejor que preguntando. Si la ropa interior de repuesto vuelve usada, no hace falta comentarlo delante de sus hermanos.

Si al peinarle le ves rascarse, no te alarmes: en cualquier sitio donde se juntan muchas cabezas puede pasar. Qué mirar y qué hacer, con lo que dicen los pediatras, está en crema, gorra y neceser.

Qué cuenta y en qué orden

Lo de la noche sale a trozos y casi nunca empieza por donde tú esperas. Puede que lo primero sea que un compañero roncaba, o que le dio miedo un ruido, o que los churros estaban buenísimos. Lo que le impresionó sale antes que lo que le gustó. No quiere decir que lo pasara mal.

Deja que elija el momento. Suele ser en la cena o ya en la cama, a oscuras, que es donde se cuentan las cosas de la noche. Las preguntas que abren conversación y por qué a la salida dice «nada» están en la vuelta a casa del primer campamento, y sirven igual aquí.

Hay una pregunta que es solo de la pernocta y merece la pena: «¿qué hiciste cuando te despertaste?». Si te dice que encendió la linterna y se volvió a dormir, o que fue a buscar a su monitora, ya sabes lo que más importa, que de noche supo qué hacer.

Si duerme raro un par de noches

Después de un día de mucha emoción y poco sueño, algunos niños se acuestan revueltos: tardan en dormirse, piden luz o quieren compañía. La AEP cita el sueño insuficiente y los horarios irregulares entre lo que puede desencadenar pesadillas y terrores nocturnos2, así que una mala noche después de la pernocta no tiene nada de raro.

Lo que propone la misma fuente es lo de siempre: horarios regulares, un rato tranquilo antes de acostarse y nada de películas ni historias que le alteren2. Si las noches malas siguen pasados unos días, o si le notas cansado o somnoliento durante el día, coméntalo con su pediatra.

Y si pide más noches

A quien durmió bien le pasa a menudo que a los pocos días pregunta cuándo es la próxima. El siguiente paso ya está medido. Quien ha hecho una noche cerca puede probar dos o tres; quien ha hecho dos o tres, una semana.

Apunta lo que aprendiste mientras lo tienes fresco: qué sobró en la bolsa, qué faltó, qué le habría gustado saber antes. Esa nota te sirve el año que viene, y también para un hermano pequeño. La lista de partida sigue en qué llevar según el campamento.

Dudas sobre el día de después

¿Le dejo dormir la siesta?

Si lo necesita, sí, pero corta y pronto. Una siesta larga a media tarde le quita el sueño de la noche y alarga el desajuste.

¿Es normal que esté insoportable por la tarde?

Con sueño atrasado, sí. Día tranquilo, cena pronto y a la cama a su hora.

¿Y si no cuenta nada de la noche?

Dale tiempo. Suele salir a trozos durante los días siguientes, muchas veces al acostarse. Cuéntale tú algo de tu noche para abrir la puerta.

¿Puede hacer deporte o tener un plan esa tarde?

Mejor dejar la agenda libre. Si hay un compromiso que no se puede mover, que sea corto y sin exigirle estar a la altura.

¿Cuánto tarda en recuperar el sueño?

No hay una cifra que podamos darte. La AEP insiste en los horarios de sueño regulares; lo prudente es volver cuanto antes al suyo.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Hábitos saludables de sueño (higiene de sueño)». Ver la fuente
  2. 2 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Pesadillas y terrores nocturnos». Ver la fuente

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