La primera noche fuera: lo que pasa cuando se apaga la luz
De día, un campamento con pernocta se parece a cualquier otro. Lo distinto empieza cuando se recoge el juego, alguien dice «a los sacos» y un niño cae en la cuenta de que esta noche no hay pasillo que lleve al cuarto de sus padres.
10 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La noche cambia las reglas
Un niño que lleva tres veranos de campamento urbano sabe casi todo lo que hace falta: quién es su monitor, cómo se pide ir al baño, qué se hace cuando uno se aburre. Le falta una cosa, que es quedarse. Hasta ahora, a las dos o a las cuatro alguien venía a buscarle y el día se cerraba en casa.
Dormir fuera le pide varias cosas nuevas a la vez. Cenar, lavarse y acostarse sin su rutina. Dormirse en un sitio que no huele como su cama y donde respiran otros veinte. Y, si se despierta a las tres, arreglárselas con un adulto que no es su madre. Por separado ninguna es difícil. Juntas, la primera vez, impresionan.
Lo bueno es que casi nada de eso se improvisa. En casa se puede ensayar, al organizador se le puede preguntar, y hay un oficio entero dedicado a que la ronda de las doce sea aburrida. Aquí recorremos la noche en orden: antes de apuntarle, la tarde, la hora de los sacos, la madrugada y la vuelta.
La edad dice poco. Lo que ha hecho ya, mucho
Edad oficial para dormir fuera no hay, y quien te dé una cifra redonda se la está inventando. Lo que sí tenemos son datos sobre lo que suele traer la noche a cada edad. La Asociación Española de Pediatría sitúa el miedo a separarse de las personas de referencia entre los temores más arraigados de la infancia y explica que lo normal es que vaya remitiendo a partir de los seis años1. El miedo a la oscuridad, según la misma fuente, aparece en uno de cada tres niños hacia los dos años y disminuye hacia los ocho o nueve1.
Sabido eso, lo que más orienta es lo que ya ha hecho: si ha dormido alguna vez sin vosotros, en casa de los abuelos o de un amigo, cómo fue, y si lo pide él o lo habéis decidido los adultos. Un niño de siete años que lleva un curso entero preguntando cuándo puede ir llega mejor que uno de diez al que le ha tocado.
En nuestras noches temáticas el corte está en Primaria: son para niñas y niños de 1.º a 6.º y, en formato propio, para adolescentes. Qué mirar antes de decidir, y qué hacer cuando un hermano está listo y el otro no, lo contamos en a qué edad puede dormir fuera.
No todas las pernoctas piden lo mismo
En la palabra «pernocta» caben planes muy distintos, y para quien se estrena no da igual cuál.
Tres maneras de dormir fuera con un grupo
Una noche suelta, cerca
Dos o tres noches
Una semana o más
Lo que estrena
Dormirse sin sus padres y despertar con el grupo.
Además, organizarse la ropa y el aseo.
Además, convivir cansado y echar de menos varios días.
Si lo pasa mal
A la mañana siguiente está en casa.
Tiene un día entero para remontar.
Hay tiempo para una mala noche y cuatro buenas.
Equipaje
Saco, pijama, neceser y una muda.
Una bolsa que pueda cargar él.
Maleta, y ropa contada por días.
Para quién
Quien nunca ha dormido fuera con un grupo.
Quien ya tiene una noche a la espalda.
Quien pide más.
Comparación de oficio. Cada organizador fija sus edades y condiciones: léelas antes de elegir.
La noche se ensaya por partes
Entre dormir siempre en su cama y dormir en un polideportivo con sesenta hay muchos escalones. La AEP, cuando habla de cómo ayudar con el miedo a la separación, propone eso mismo: separaciones breves al principio y cada vez más largas, celebrando lo que el niño consigue, y pone como ejemplo dejarle a dormir en casa de un amigo1.
Cada ensayo prueba una cosa. Con una noche en casa de los abuelos se prueba a dormirse sin vosotros. En casa de un compañero hay, además, una familia con otras costumbres. Dormir en saco en el salón no tiene nada de separación y sirve igual, porque el saco deja de ser un objeto raro, aprende a abrirlo, a meterse y a encontrar la linterna a oscuras.
Para que la noche no sea un misterio, este es el horario publicado de nuestra noche temática. Otros campamentos tendrán el suyo: pídelo.
Una noche temática, tramo a tramo
22:00
Gran juego nocturnoDos horas de juego tematizado por equipos, con pistas, retos y enigmas.
00:00
A dormirEn sacos, todos juntos. El equipo de monitores y la coordinación pasan la noche con el grupo.
8:00
Buenos díasAseo y desayuno con churros.
9:00
Talleres, si se quiereUna mañana opcional de talleres tematizados, hasta las 12:00.
Horario de las noches temáticas de AZ Futura, tal como figura en la página de campamentos con pernocta.
Antes de los sacos
La velada hace de puente
El último rato del día tiene un encargo: bajar al grupo. Vienen de correr con linternas y hay que dejarles en un punto en el que acostarse apetezca. Por eso una velada bien llevada va de más a menos, empieza con risas y acaba en voz baja.
Y hay algo que conviene saber. La AEP recomienda que el momento de acostarse vaya precedido de un rato tranquilo y aconseja evitar las películas y las historias de terror antes de dormir, además de los juegos que exciten demasiado2. Las historias de miedo junto al fuego quedan muy bien en las películas y muy mal en una primera noche.
Qué se hace en ese rato, cuánto dura y cómo se cierra está en la velada. El juego grande de antes tiene su propia guía: la gincana nocturna.
Lo que pasa entre las doce y las ocho
En una noche con muchos niños alguna de estas ocurre siempre. Todas tienen respuesta, y casi todas su guía.
Uno no se duermeEl sitio es nuevo, el suelo es duro y el de al lado se mueve. Suele ser cuestión de tiempo y de un adulto cerca. Cómo se organiza el dormitorio y qué preguntar sobre quién pasa la noche con ellos: cómo es la noche por dentro.
Uno echa de menosLa pena que de día tapa el juego sale cuando se hace el silencio. Con razones no se arregla. Se le acompaña, y cómo está en morriña, oscuridad y malos sueños.
Uno tiene una pesadillaO habla dormido, o se sienta en el saco con los ojos abiertos. Los pediatras distinguen pesadillas, terrores nocturnos y sonambulismo, y cada uno pide una cosa distinta. En la misma guía.
Uno moja el sacoOcurre más de lo que se cuenta: según la AEP, a los cinco años moja la cama uno de cada seis niños, y a los nueve o diez todavía lo hace un 2-3 %3. Si el equipo lo sabe de antemano, es otra noche: si se hace pis en la cama.
Uno quiere irseLo dice a medianoche y lo dice en serio. Casi siempre se queda, alguna vez no, y las dos salidas pueden ser buenas. Los pasos están en si quiere volver a casa.
Y la mayoría duermeTarde, torcidos y con un calcetín fuera, pero duermen. La ronda encuentra más linternas encendidas que lágrimas.
Quién pasa la noche con ellos, y qué puedes preguntar
De todas las dudas de una familia, esta es la que más cuesta decir en voz alta. Pregúntala igual. Un organizador serio la contesta sin incomodarse.
La ley marca dos cosas en toda España. Quien trabaja de forma habitual con menores tiene que acreditar, con una certificación negativa del Registro Central de Delincuentes Sexuales, que no ha sido condenado por delitos contra la libertad sexual ni por trata4. Y las entidades que hacen habitualmente actividades de ocio con menores están obligadas a aplicar los protocolos de protección que aprueben las administraciones y a designar un delegado o delegada de protección, una persona a la que los niños puedan acudir para contar lo que les inquieta4.
Lo demás depende de cada organizador y se pregunta: cuántos adultos pasan la noche, dónde duermen respecto al grupo, cómo se organizan el aseo y el cambio de ropa, y a quién acude un niño que se despierta. En nuestras noches temáticas, el equipo de monitores y la coordinación pasan la noche con el grupo y siguen por la mañana.
El niño que sale por la puerta a mediodía ha dormido menos de lo que necesita. La AEP da como rango recomendado para los escolares entre nueve y once horas diarias de sueño6, y una noche que empieza a las doce no llega. El cansancio suele aparecer por la tarde, en forma de mal humor por una tontería.
También vuelve con algo que no tenía. Ha dormido lejos y ha amanecido bien, y eso lo sabe él mejor que nadie. Lo cuenta a trozos, en desorden, y a veces empieza por lo que le dio miedo. Cómo recibirle, qué hacer con el sueño atrasado y cómo leer un «no quiero volver» lo tratamos en la vuelta a casa después de la noche.
¿A qué edad puede un niño dormir fuera con un campamento?
No hay una edad fijada con carácter general, la pone cada organizador. Orienta más lo que ya ha hecho que los años que tiene: si ha dormido alguna vez sin vosotros y si le apetece. Nuestras noches temáticas son para Primaria y adolescentes.
¿Es mejor empezar por una noche suelta?
Para quien nunca ha dormido fuera con un grupo, sí. Estrena lo principal, que es dormirse sin sus padres, y a la mañana siguiente está en casa.
¿Quién duerme con los niños?
Depende de cada campamento y hay que preguntarlo: cuántos adultos se quedan, dónde duermen y a quién acude un niño que se despierta. En nuestras noches temáticas, monitores y coordinación pasan la noche con el grupo.
¿Y si se hace pis?
Avísalo antes, en privado. Es frecuente a estas edades según los pediatras, y un equipo avisado lo resuelve de madrugada sin que el grupo se entere.
¿Puedo ir a buscarle si lo pasa mal?
Pregunta antes de la noche cómo se actúa en ese caso y a qué teléfono llamarían. Lo habitual es intentar primero que se calme y se duerma, y llamar a la familia si no remonta.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Miedos y fobias en la infancia» (miedo a la oscuridad y miedo a la separación). Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Pesadillas y terrores nocturnos» (apartado de higiene del sueño). Ver la fuente
3 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Enuresis (mojar la cama)». Ver la fuente
4 Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia: artículos 47, 48 y 57. Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente
5 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Sonambulismo». Ver la fuente
6 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Hábitos saludables de sueño (higiene de sueño)». Ver la fuente
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