El calzado es la prenda que más decide cómo le va la mañana. Con el equivocado no corre, o corre y se cae. Y el equivocado, en julio, suele ser el más cómodo de poner: la chancla.
5 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Cinco horas de pie y corriendo
Una mañana de campamento se pasa de pie. Hay asamblea sentados y talleres en mesa, pero el recreo, el gran juego y media programación se hacen corriendo, frenando, girando y saltando sobre cemento, tierra o césped. El calzado de ese día trabaja más que el de cualquier jornada de colegio.
La Asociación Española de Pediatría tiene un artículo dedicado al calzado infantil en verano, y su recomendación general cabe en una línea: zapatos ligeros, flexibles, transpirables, de la talla adecuada y adaptados a cada actividad1. Eso último es lo que más se nos pasa. Un campamento tiene al menos dos actividades con necesidades opuestas, la carrera y el agua, y por eso muchas veces hacen falta dos calzados.
Aquí contamos lo que dice esa fuente y cómo queda en una mañana de campamento. Si tu hijo usa plantillas, tiene molestias al caminar o un problema en los pies, la consulta es con su pediatra.
Cada calzado, para lo suyo
Ninguno sirve para todo. En la tabla está lo que recomiendan los pediatras para cada uso.
Qué calzado encaja con cada momento del campamento
Juegos y carreras
Excursión o paseo largo
Piscina, ducha y zona mojada
Zapatilla ligera y transpirable
Sandalia sujeta al talón, mejor con puntera
Chancla
Elaborado a partir del artículo de la AEP sobre calzado infantil en verano1, que reserva las chanclas para trayectos cortos en piscinas, duchas y zonas húmedas.
Las chanclas, para el agua y poco más
En esto es donde más chocan la comodidad de la familia y la mañana del niño. La chancla se pone en dos segundos y da fresco. Los pediatras explican el inconveniente: al no sujetar bien el pie, obliga a los dedos a hacer un esfuerzo para mantenerla en su sitio, y eso puede provocar tropiezos, caídas, dolor o sobrecarga1.
La misma fuente dice también para qué valen: para trayectos cortos en piscinas, duchas públicas, vestuarios o zonas húmedas, donde protegen frente a hongos, verrugas plantares o pequeños cortes, y no deberían ser el calzado habitual para pasear, ir al parque o hacer excursiones1.
En un campamento esto se ve cada verano. El niño que llega en chanclas a un juego de persecución tiene tres salidas: jugar despacio, quitárselas y correr descalzo por el patio, o caerse. Ninguna es buena. Las chanclas van en la mochila el día de agua, y en los pies va otra cosa.
Cómo es un buen calzado de verano
Las características que enumera la Asociación Española de Pediatría1. Sirven para mirar las zapatillas que ya tiene, antes de pensar en comprar otras.
FlexibleLa suela debe poder doblarse con facilidad, sobre todo en la zona de los dedos.
LigeroLos zapatos pesados cansan más y dificultan la marcha.
TranspirableEn verano se suda más, y el exceso de humedad favorece rozaduras y algunas infecciones.
Con suela antideslizanteBuen agarre sin ser demasiado gruesa ni rígida. En suelos mojados reduce el riesgo de caídas.
Con puntera ampliaLos dedos deben poder moverse.
Bien sujetoEl pie no debería «bailar» dentro. Velcros, hebillas o cierres ajustables ayudan.
De su tallaNi apretado ni grande. Como orientación, aproximadamente un centímetro entre el dedo más largo y la punta.
Sandalia o zapatilla: las dos valen si sujetan
De las sandalias, los pediatras dicen que pueden ser una buena opción si ventilan el pie y a la vez dan estabilidad: suela flexible y antideslizante, buena sujeción en el talón, cierre ajustable y una horma que no comprima los dedos. Para niños pequeños o muy activos señalan como especialmente útiles las de puntera cerrada, porque protegen mejor frente a golpes, piedras y bordillos1.
Las zapatillas cerradas son adecuadas para caminar, correr, ir de excursión o jugar en el parque, siempre que sean ligeras y transpirables y se lleven con calcetines finos1. El calcetín es lo que suele faltar en julio, y sin él una zapatilla cerrada roza.
El cierre, para un niño de cuatro años
Aquí entra el oficio. Un calzado que tu hijo no sabe ponerse solo es un calzado que alguien tendrá que ponerle después de la piscina, y son diez niños. Si todavía no se ata los cordones, velcro. Y que lo haya practicado en casa: ponérselo, ajustarlo y quitárselo sin ayuda.
¿Y descalzos?
A muchos niños les sobra el calzado en cuanto pisan césped. La AEP considera que ir descalzo es positivo en entornos seguros, como césped limpio o arena, y lo desaconseja en suelos muy calientes, piscinas públicas, vestuarios, baños compartidos y zonas con cristales, piedras cortantes u objetos punzantes1.
Un patio de colegio en julio suele entrar en la segunda lista: el suelo quema y no siempre está limpio. Por eso en un campamento lo normal es jugar calzado, salvo en actividades concretas y en el espacio que el equipo haya revisado para eso.
Y una cosa para la vuelta a casa, que también viene en el artículo: quitarle los zapatos, lavar y secar bien los pies si están sudados y dejar que el calzado se airee1. Mañana vuelve a usarlo.
Lo que metemos en la mochila
Para un campamento urbano: puestas, las zapatillas o sandalias con las que corre, ya usadas. En la mochila, solo los días de agua, unas chanclas o zapatillas de agua. Si es de los que se mojan los pies en cualquier charco, un par de calcetines de repuesto ocupa poco.
Para una pernocta se suma un segundo par de calzado cerrado, por si el primero se moja, y las chanclas para la ducha.
Además, el calzado es de lo que más se confunde entre niños, con las mismas tallas y modelos parecidos. Una marca por dentro lo arregla, y contamos cómo hacerla en cómo marcar la ropa y las cosas. El resto de la mochila está en la lista, según el campamento.
Dudas sobre el calzado
¿Puede ir en chanclas al campamento?
Como calzado del día, mejor no. Los pediatras las reservan para piscina, duchas y zonas húmedas porque no sujetan el pie y favorecen tropiezos. Van en la mochila el día de agua.
¿Sandalias abiertas o cerradas?
Las que sujeten el talón y tengan cierre ajustable. Para niños pequeños o muy activos, la Asociación Española de Pediatría señala como especialmente útiles las de puntera cerrada.
¿Zapatillas con calcetín en pleno julio?
Si la zapatilla es cerrada, sí: calcetín fino. Sin él aparecen rozaduras y el pie suda más dentro del zapato.
¿Sirven los escarpines o zapatillas de agua para todo el día?
Están pensados para la zona mojada. Para correr y jugar toda la mañana hace falta un calzado con más suela y sujeción; si tienes dudas con un modelo concreto, pregunta en la zapatería o a su pediatra.
¿Cordones o velcro?
El que sepa manejar solo. Si aún no se ata los cordones, velcro, y que practique en casa a ponérselo y quitárselo.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. Artículo sobre el calzado infantil en verano (zapatos cerrados, sandalias, chanclas o descalzos). Ver la fuente