Campamentos · 7 de 9

Si necesita una medicación: cómo entregarla y a quién

Un medicamento es lo único de la mochila que no puede ir en la mochila. Si tu hijo necesita tomar algo en horario de campamento, hay un camino para que llegue bien, y empieza varios días antes del lunes.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Una monitora juega con un grupo de niños alrededor de un paracaídas de colores

Por qué no viaja en el bolsillo de la mochila

La escena se repite: a media mañana un niño saca un jarabe o un sobre de entre el almuerzo y dice «mi madre me ha dicho que me lo tome». El monitor no sabe qué es, cuánto toca ni a qué hora, y el niño, que tiene siete años, tampoco lo tiene muy claro. Mientras tanto, el frasco ha pasado la mañana al alcance de todo el grupo y a la temperatura del pasillo.

Los pediatras recuerdan que dar un medicamento a un niño es uno de los momentos en los que más errores se producen, casi siempre por confusiones con la dosis, la medida o la forma de darlo1. Si eso ocurre en casa, con el prospecto delante, en un patio con diez niños el margen es menor. Así que aquí hablamos de organización; de medicinas, nada.

La primera pregunta es para su pediatra

Antes de pensar en cómo entregarlo, pregunta si hace falta que lo tome allí. Hay tratamientos cuyas tomas pueden organizarse fuera del horario del campamento; si es el caso del suyo lo sabe quien lo ha recetado, y a nadie más le corresponde ajustarlo. Si su pediatra te dice que las tomas pueden hacerse en casa, ya no hay problema.

Si tiene que tomarlo durante la jornada, o si es una medicación para usar solo en caso de necesidad, entonces sí hay que hablar con el campamento. Y antes de empezar, que la puerta del primer día no es el sitio.

De la consulta a la mano de un adulto

Es el recorrido que tiene sentido con cualquier organizador. Cada uno tendrá sus papeles, pero los pasos se parecen.

Qué hacer y en qué orden
  1. 1
    ¿Puede tomarlo fuera del horario del campamento?Pregúntaselo a su pediatra.

    Se toma en casa. Cuenta igualmente al campamento que está en tratamiento.Tiene que tomarlo allí, o llevarlo por si lo necesita.

  2. 2
    Habla con la coordinación antes de empezarExplica qué toma, para qué y cuándo. Pregunta si el equipo puede hacerse cargo y qué necesita de ti.

    Pueden: te dirán qué autorización y qué documentos piden.No pueden asumirlo: buscad juntos otra salida, como que un familiar acuda a la hora de la toma.

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    Prepara lo que vas a entregarEl medicamento en su envase original, con el prospecto, el nombre del niño y la pauta por escrito.
  4. 4
    Entrégalo en manoA la persona adulta que te hayan indicado, nunca a través del niño. Acordad dónde se guarda y quién lo devuelve.
  5. 5
    Pregunta a la salidaEl primer día, confirma que la toma se ha hecho.

Qué puede y qué no puede hacer el equipo de un campamento con un medicamento lo fija cada organizador. Pregúntalo siempre; no lo des por supuesto.

Lo que va con el medicamento

Un adulto que no conoce a tu hijo tiene que poder hacerlo bien sin llamarte. Para eso necesita esto.

  • El envase originalCon su caja y su prospecto. Nada de dosis sueltas en una bolsa ni de pastillas en un papel.
  • El nombre del niño, en el envaseLos pediatras insisten en no usar medicamentos de otros niños1. Con nombre, no hay confusión posible.
  • La pauta, por escritoCuánto, a qué hora y durante cuántos días. La AEP aconseja pedir que te lo expliquen por escrito si hay dudas1: esa hoja es la que sirve.
  • Su medidorLa jeringa, el vaso o el cuentagotas que trae el envase. Las cucharas no son precisas1.
  • Cómo se conservaSi necesita nevera o debe estar lejos del calor. Viene en el envase y en el prospecto.
  • Un teléfono que contestePara cualquier duda en el momento. Y el de un segundo adulto.

Julio, un coche y una caja de medicamentos

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó unas recomendaciones para conservar los medicamentos en verano. La primera es la que resuelve casi todo: leer el prospecto, donde siempre están las instrucciones de conservación2.

Distingue tres casos. Los medicamentos que deben conservarse entre 2 y 8 °C tienen que estar siempre en nevera. A los que indican «menos de 25 °C» o «menos de 30 °C» no les afecta que la temperatura ambiente supere eso de manera esporádica. Y muchos otros no requieren condiciones especiales2.

Hay dos avisos que encajan con un campamento. Algunas formas, como las cremas o los supositorios, son más sensibles al calor, y si al abrirlas su aspecto ha cambiado no deben usarse. Y es desaconsejable dejar los medicamentos en el maletero o dentro de un coche a pleno sol, por las temperaturas que se alcanzan2.

En la práctica, si el de tu hijo necesita frío, pregunta antes si el centro tiene un frigorífico disponible y quién tiene acceso. Si no lo hay, es un dato que hay que llevarle al pediatra o a la farmacia para que os digan cómo resolverlo.

El jarabe «por si le duele algo»

Es la versión bienintencionada del mismo problema: un analgésico en el neceser «por si le duele la cabeza», una pomada «por si le pican los mosquitos». Tiene sentido desde casa y no lo tiene dentro, porque deja en manos de un niño, o de un adulto que no es su familia, la decisión de cuándo hace falta.

Un equipo de campamento no decide por su cuenta dar un medicamento a un niño. En los nuestros, lo leve se cura con agua y jabón, una gasa o una tirita; si es algo más, se llama a la familia, y si es urgente, al 112. Si tu hijo se encuentra mal, te llamarán, y la decisión de qué darle será tuya. Vale igual para una pernocta: lo que tome habitualmente se entrega al responsable con su pauta, y lo demás no viaja.

Aunque no lleve nada, cuéntalo

Hay familias que prefieren no decir que su hijo toma una medicación, por si le tratan distinto. Conviene decirlo. Pregunta a su pediatra si el tratamiento puede influir en cómo lleva el calor, el cansancio o el apetito, y traslada al equipo lo que te diga: un monitor que lo sabe interpreta mejor lo que ve.

El sitio para contarlo es la inscripción. En nuestros campamentos, lo que se escribe ahí es lo que lleva cada monitor en la lista de su grupo, junto con las alergias y los teléfonos. Cómo rellenar esa parte sin dejarse nada está en cómo prepararle las semanas de antes.

Dudas sobre la medicación

¿Puede llevar el medicamento en la mochila y tomárselo él?

Mejor que no. Queda al alcance de otros niños y nadie controla la dosis ni la hora. Se entrega en mano a un adulto, con la pauta por escrito, tras hablarlo con la coordinación.

¿Los monitores pueden darle su medicación?

Depende de cada organizador y de cada caso. Pregúntalo antes de empezar: te dirán si pueden hacerse cargo y qué autorización o documentos necesitan.

¿Necesito un informe médico?

Lo decide el organizador. Lleva siempre la pauta por escrito; si te piden además un informe o una receta, te lo indicarán.

¿Y si el medicamento necesita nevera?

Pregunta si el centro dispone de frigorífico y quién accede a él. Según la AEMPS, los medicamentos que deben conservarse entre 2 y 8 °C tienen que estar siempre en nevera.

¿Qué hago si solo le quedan dos días de antibiótico?

Consulta a su pediatra si las tomas pueden hacerse fuera del horario del campamento. Y cuéntaselo al equipo, aunque no tengan que darle nada.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. Artículo sobre cómo evitar errores al dar medicamentos a los niños (Comité de Calidad Asistencial y Seguridad del Paciente de la AEP). Ver la fuente
  2. 2 Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). «La AEMPS recuerda cómo conservar los medicamentos en verano». Nota informativa MUH, 21/2019 (9 de agosto de 2019). Ver la fuente

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