Marcar la ropa es el trabajo más ingrato de la víspera y el que más disgustos ahorra. Hecho con cabeza son veinte minutos, porque no hay que marcarlo todo. Basta con lo que se quita.
5 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La marca es para el adulto que la encuentra
A las dos de la tarde, cuando el patio se vacía, siempre queda algo: una gorra en un banco, una sudadera colgada de una valla, una botella junto a la fuente. Quien lo recoge es un monitor que tiene diez niños en su grupo y ha visto ese día a muchos más. No sabe de quién es. Solo puede mirar si pone algo.
Para eso está la marca. Tu hijo, con suerte, reconoce sus cosas sin leer nada. Quien necesita el nombre es el adulto que se encuentra una prenda sin dueño. Si lleva nombre, vuelve esa misma tarde o a la mañana siguiente. Si no lo lleva, va a la caja de objetos perdidos y depende de que alguien se acuerde de preguntar.
De ahí salen las dos reglas de esta guía: marcar lo que se separa del niño y poner la marca donde un adulto vaya a mirar.
Qué se marca y qué puede esperar
Hay un solo criterio. Cuanto antes se lo quita o lo suelta, más falta hace el nombre.
Por orden de urgencia
Por qué
Dónde va el nombre
Gorra
Se quita y se pone toda la mañana, y son todas parecidas.
Por dentro, en la banda de la frente.
Botella
Se deja en el suelo en cada parada para beber.
En el cuerpo y también en el tapón, que se separa.
Sudadera o chaqueta
Sale puesta a las nueve y sobra a las diez.
En la etiqueta del cuello o en la de la costura.
Toalla y bañador
El día de agua todo se mezcla en el mismo sitio.
En una esquina de la toalla; en la etiqueta interior del bañador.
Fiambrera
Se abre junto a otras nueve.
En la base y en la tapa.
Mochila
Las hay repetidas dentro del mismo grupo.
Por dentro, y un distintivo por fuera que no sea su nombre.
Calzado
Se quita en la piscina y en algunos juegos.
En la plantilla o en la lengüeta, por dentro.
Camiseta y pantalón del día
Los lleva puestos hasta la salida.
En la etiqueta, si sobra tiempo.
Criterio de oficio para un campamento de día. Si duerme fuera, se marca todo lo que va en la bolsa: allí cualquier prenda acaba separada de su dueño.
Nombre y un apellido
Las iniciales no sirven. «M. G.» en un campamento con varios grupos puede ser de cuatro niños. El nombre solo tampoco: en un mismo grupo es fácil que coincidan dos. Nombre y primer apellido, legibles y sin adornos.
El teléfono tiene sentido en lo que puede perderse lejos del campamento: la mochila en una excursión, la bolsa de una pernocta. Dentro del centro no hace falta, porque el equipo ya tiene los teléfonos de cada familia en su lista.
Por dentro, no por fuera
El nombre de un niño escrito bien grande en la espalda de la mochila le sirve a cualquiera que pase para llamarle por su nombre. Es más prudente que la marca vaya por dentro y que por fuera haya algo que solo le identifique a él: una cinta de un color, un llavero, un parche.
Cuatro maneras, de más rápida a más duradera
No recomendamos productos. Los cuatro sistemas funcionan si usas cada uno para lo que vale.
Rotulador para telaLo más rápido. Sobre la etiqueta, no sobre el tejido, donde la tinta se corre. Pierde con los lavados: repásalo a mitad de verano.
Etiquetas adhesivasPara etiquetas de ropa, botellas y fiambreras. Comprueba en el envase si aguantan lavadora y lavavajillas, y pégalas sobre una superficie limpia y seca.
Etiquetas de plancharTardan más y duran más. Para lo que va a usar todo el año: sudaderas, abrigo, chándal.
CosidoUna cinta con el nombre o unas puntadas. Lo que no se despega nunca; razonable para toallas y para la ropa de una pernocta.
Para quien todavía no sabe leer
Un niño de tres o cuatro años no lee su nombre, así que para él la marca escrita no existe. Necesita otra, y la necesita aunque la prenda lleve además el nombre para los adultos.
Funciona un dibujo o un color que sea siempre el mismo en todas sus cosas: una estrella, una cinta verde, un botón cosido. Elegidlo juntos y repetidlo en la mochila, la botella, la gorra y la toalla. A los pocos días busca «su estrella» sin que nadie le ayude.
Y ensáyalo en casa. Pon su gorra con otras dos y pídele la suya. Parece un juego tonto, pero es justo lo que tendrá que hacer a media mañana, con prisa y con el grupo saliendo al patio. Otros ensayos de este tipo están en cómo prepararle las semanas de antes.
Cuando, aun así, algo no vuelve
Pregunta el mismo día o al siguiente, en la puerta. Cuanto antes, más fácil: la prenda está todavía donde se quedó o en manos de quien la recogió. Di qué es, de qué color y si llevaba nombre.
Mira también en casa. Una parte de lo «perdido» en el campamento aparece en el coche o en el fondo de la propia mochila, y otra parte se la ha llevado un compañero por error y vuelve sola al día siguiente. Si tu hijo trae algo que no es suyo, devuélvelo en la puerta: seguramente otra familia lo está buscando.
Y antes de que acabe su última semana, pregunta por la caja de objetos perdidos. Lo que se queda allí al terminar el campamento ya no tiene a quién volver.
Hay una manera aún más segura de que algo no se pierda, que es no llevarlo. De eso va qué no llevar a un campamento.
Dudas sobre las marcas
¿Hay que marcar toda la ropa?
Para un campamento de día, no. Lo urgente es lo que se quita: gorra, sudadera, toalla, botella y fiambrera. Para una pernocta sí conviene marcarlo todo.
¿Pongo el nombre completo o solo las iniciales?
Nombre y primer apellido. Las iniciales se repiten y al final hay que adivinar.
¿Es buena idea poner el nombre por fuera de la mochila?
Mejor por dentro. Por fuera basta un distintivo que él reconozca, como una cinta o un llavero, sin datos personales a la vista.
¿Qué hago con las prendas que no tienen etiqueta?
En las camisetas con la talla estampada, escribe en la cara interior del bajo o del cuello con rotulador para tela, o plancha una etiqueta en la costura lateral.
¿Y si la ropa la va a heredar un hermano?
Marca con el apellido, o usa etiquetas que puedan sustituirse. El apellido solo identifica peor dentro de un grupo, pero es mejor que nada.