La mochila del campamento, vista por quien la abre
En casa la mochila se piensa como un equipaje. Dentro del campamento es otra cosa: un sitio donde un niño de cinco años tiene que encontrar su botella en medio minuto y sin ayuda. Si se hace pensando en eso, sale más pequeña y funciona mejor.
9 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La mochila la hace un adulto y la usa un niño
Quien pasa los veranos en un campamento acaba reconociendo las mochilas de lejos. Está la que lleva tres mudas «por si acaso» y ninguna botella, y la que trae un envase que solo sabe abrir quien lo compró. Y está la que funciona, que casi siempre es la más vacía.
Tiene su explicación. En una mañana tu hijo abre esa mochila cuatro o cinco veces, de pie, con prisa y rodeado de otros nueve niños que hacen lo mismo. Cada cosa que sobra es una cosa que hay que apartar para llegar a la botella, y una cosa más que puede quedarse en un banco.
Así que conviene cambiar de pregunta. En lugar de «¿qué le puede hacer falta?», «¿qué va a usar hoy, y sabe sacarlo y guardarlo él?». Esta guía recorre la mochila con ese criterio. Las listas completas, la ropa, el calzado, la crema, el almuerzo y lo que no debe entrar tienen cada uno su artículo.
No hay una mochila: hay tres
Casi todas las dudas vienen de mezclarlas. Lo que pide una noche fuera le sobra a un campamento urbano de mañana.
Qué cambia de un tipo de campamento a otro
Urbano, de mañana
Día de piscina o de agua
Con pernocta
Tamaño
La pequeña, de espalda. Tiene que caberle a él, no al revés.
La misma, algo más llena, o una bolsa aparte para lo mojado.
Mochila grande o bolsa blanda que pueda cargar él un trecho.
Lo que no falta
Botella, almuerzo, gorra y la crema para reponer.
Bañador, toalla, chanclas y una muda seca.
Saco, pijama, neceser, linterna y ropa por días.
Lo que suele sobrar
Mudas completas, estuches, juguetes.
Flotadores y juguetes de agua propios, si nadie los ha pedido.
Ropa nueva, cosas de valor y la mitad de los «por si acaso».
Quién la hace
Él, contigo al lado, la víspera.
Él, con la lista del organizador delante.
Él, desde los ocho o nueve años. Si no la ha hecho, no sabrá qué lleva.
Es un criterio general de oficio. La lista que manda es siempre la que te dé quien organiza el campamento de tu hijo.
Cuatro cosas que van todos los días
En un campamento urbano de verano, lo que entra a diario cabe en una mano: una botella de agua con su nombre, un almuerzo para media mañana, una gorra y la crema solar. Lo demás depende del día.
Nuestros campamentos urbanos van de nueve a dos, con acogida para quien madruga y comedor y ludoteca para quien se queda. Eso mueve un poco el contenido: quien entra a primera hora puede venir desayunado o traer el desayuno en la mochila, y quien se queda a comer tiene un día más largo y agradece una camiseta de recambio. El material de las actividades lo ponemos nosotras, así que ni pinturas ni tijeras tienen que salir de casa.
El almuerzo
Es lo que más se abre y lo que peor aguanta julio. Lo que conviene meter, lo que el calor estropea y el eterno asunto del envase que no se deja abrir están en qué almuerzo aguanta el calor.
La crema y la gorra
La primera capa de crema se pone en casa. La del campamento es la segunda, y por eso el bote viaja en la mochila. Qué dicen los pediatras sobre el factor y sobre cada cuánto se repone, y lo que hay que preguntar al organizador, lo contamos en crema, gorra y neceser.
El continente
Antes de llenarla, pésala
La Asociación Española de Pediatría da una regla fácil de aplicar: que la mochila no supere del 10 al 15 % del peso del niño. Para uno de 20 kilos, eso son dos o tres kilos como máximo1. Una botella llena ya se lleva medio kilo, y eso deja menos margen del que parece.
La misma fuente pide que sea ligera y adecuada al tamaño del niño, con dos cintas anchas y acolchadas para los hombros, que lo más pesado vaya en la parte de abajo y pegado a la espalda, y que se saque lo que ese día no se va a usar1.
De oficio añadimos una cosa: que tenga un bolsillo exterior para la botella. Una botella que va dentro, tumbada y mal cerrada, moja el almuerzo y la muda en el mismo viaje.
Un día de campamento, contado desde la mochila
Mirar cuándo se abre ayuda a decidir qué va arriba, qué va abajo y qué no hace falta.
Las veces que tu hijo la abre en una mañana
Al llegar
Se cuelga o se deja en su sitioCada grupo deja las mochilas juntas. Es el momento en que la suya tiene que distinguirse de otras nueve.
Tras la asamblea
Gorra y aguaAntes de salir al patio. Si la gorra está al fondo, sale todo lo demás con ella.
Media mañana
El almuerzoLa apertura larga del día: fiambrera, botella, envoltorios y vuelta a guardar.
Después del recreo
Crema y otra vez aguaEl bote, con su nombre, tiene que estar donde él lo encuentre.
En el juego de agua
Toalla, muda y bolsaSolo los días que toca. Lo mojado, a una bolsa aparte.
A la salida
RecuentoLo que no esté dentro a esta hora probablemente se queda. Dos frases en la puerta ahorran un disgusto.
Recorrido orientativo de una mañana de campamento urbano en verano. El orden y las horas cambian según el centro y la programación.
Vestido para mancharse y correr
La ropa de campamento tiene un único requisito serio: que a nadie le importe cómo vuelve. Le esperan pintura, césped, agua y suelo de patio. Un niño pendiente de no manchar una camiseta juega la mitad.
Lo segundo es que pueda manejarla solo. Pantalón de goma mejor que de botón, y nada que necesite a un adulto para abrocharse en el baño. Cuánta ropa meter según sea un campamento de día o con noches, y qué tejidos llevan mejor el calor, está en cuánta ropa y cuál.
Con el calzado pasa algo parecido. Las chanclas son para la piscina y la ducha; para una mañana de carreras hace falta algo que sujete el pie, sea zapatilla ligera o sandalia cerrada por detrás. Los pediatras lo explican con bastante detalle, y lo contamos en qué calzado llevar.
Piscina y juegos de agua
El día que todo vuelve mojado
Con piscina o con juegos de agua en el patio, la mochila de ese día crece: bañador, toalla, chanclas, una muda seca y una bolsa para lo mojado. Si el organizador pide gorro de baño, manguitos o gafas, lo dirá en su lista.
Dos trucos de oficio. El bañador, puesto desde casa debajo de la ropa, ahorra un cambio con diez niños a la vez. Y la muda seca tiene que incluir ropa interior, que es lo que se olvida cuando se sale con el bañador puesto.
Ese día cambia también la crema. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recuerda que hay que volver a aplicar el fotoprotector siempre tras el baño o cuando se suda mucho, y que para esos usos conviene uno resistente al agua2.
El nombre, en todo lo que se quita
Cada verano se repiten los mismos objetos sin dueño: gorras, sudaderas de primera hora, botellas y toallas. Todos tienen algo en común: se quitan o se sueltan en algún momento de la mañana. Lo que un niño lleva puesto hasta la salida no se pierde; lo que deja en un banco, sí.
Por eso el empeño no tiene que ser el mismo con todo. Lo que hay que marcar, y bien, es lo que se separa de él. Con nombre y apellido, que en un grupo puede haber dos Lucías. Dónde poner la marca en cada prenda, qué sistemas aguantan la lavadora y qué hacer con los más pequeños, que todavía no leen, lo explicamos en cómo marcar la ropa.
Lo que decides tú y lo que hay que preguntar
Una parte de la mochila es cosa de la familia. Otra depende de cómo trabaje cada campamento, y ahí adivinar sale mal.
A quién le toca cada decisión
Lo decides en casa
Pregúntalo a quien organice
Agua y comida
Qué almuerzo lleva y en qué envase.
Si hay nevera, si se rellenan las botellas y qué alimentos piden evitar por alergias en el grupo.
Sol
La crema que usa y la primera capa, en casa.
Si el equipo repone la crema, si la supervisa o si se la echa cada niño.
Agua
Bañador, toalla y muda.
Qué días hay piscina o juegos de agua y si piden gorro, manguitos o chanclas cerradas.
Salud
Contarlo todo en la inscripción.
Quién guarda una medicación, quién la da y qué papel necesitan.
Objetos
Dejar en casa lo que dolería perder.
Si admiten móviles, relojes con llamadas, juguetes o dinero.
Cada organizador resuelve estas cosas a su manera. Si su hoja informativa no lo dice, se pregunta antes del primer día.
Lo que es mejor dejar en casa
Hay objetos que dan más trabajo dentro del campamento que fuera: el juguete favorito, las cartas coleccionables, el dinero suelto, el móvil. Se pierden, se cambian en el recreo por algo peor o terminan en una discusión. Qué conviene dejar fuera y por qué, con las excepciones razonables, está en qué no llevar a un campamento.
Y lo que no puede ir suelto
Un medicamento va aparte del resto de la mochila. Si tu hijo necesita uno en horario de campamento, se entrega en mano a un adulto, con la pauta por escrito, y se habla antes de empezar. El recorrido completo está en cómo entregar una medicación. Y si lo suyo es una alergia alimentaria, la guía que le toca es cómo viaja el dato hasta el monitor.
Cada parte de la mochila, con su artículo
Puedes leerlos sueltos. Empiezan por la lista y terminan por lo que sobra.
Una pequeña, de espalda, con dos tirantes anchos y un bolsillo exterior para la botella. La Asociación Española de Pediatría recomienda que, llena, no pase del 10 al 15 % del peso del niño.
¿Mochila de ruedas o de espalda?
En un campamento, de espalda. Se cuelga, se lleva al patio y se sube por escaleras; la de ruedas pesa más y estorba en cuanto el suelo deja de ser liso.
¿Tiene que llevar una muda todos los días?
A los más pequeños les viene bien una muda sencilla en una bolsa, por si hay un escape o se mojan. A partir de Primaria suele bastar con llevarla los días de agua.
¿Lleva estuche o material?
Depende del organizador. En nuestros campamentos el material de las actividades lo ponemos nosotras, así que no hace falta.
¿Y si el campamento manda su propia lista?
Manda esa. Lo que contamos aquí es un criterio para entenderla y para decidir lo que la lista no dice.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Mochilas escolares» (peso recomendado, características y cómo cargarla). Ver la fuente
2 Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). «Consejos para una adecuada protección solar en niños» (2 de julio de 2024). Ver la fuente
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Nuestros campamentos
Urbanos, con pernocta, de Navidad, de Semana Santa y días sin cole, en Madrid y Guadalajara.