En un campamento hay rodillas peladas todas las semanas. A un equipo preparado se le nota en que cada adulto sabe qué le toca hacer a él y qué no.
4 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Lo primero es saber dónde acaba tu papel
Un monitor de tiempo libre no es personal sanitario. Puede lavar un raspón y poner una tirita. No puede valorar si una muñeca está rota, ni dar un medicamento por su cuenta, ni decidir que «no es nada». Tener claro ese límite es lo que más pesa en el protocolo, porque los errores graves casi nunca vienen de hacer poco. Suelen venir de un adulto que quiso resolverlo solo.
Por eso un protocolo de accidentes se parece más a un reparto de papeles que a un manual de primeros auxilios: quién mira, quién cura, quién llama y a quién.
Tres escalones: curar, llamar a casa, llamar al 112
Es el protocolo que seguimos en nuestros campamentos. Empieza siempre igual: el niño no se queda solo.
Del golpe a la decisión
1
Un niño se hace dañoSu monitor le atiende en el momento y le acompaña hasta donde está la coordinación.
2
¿Es una herida pequeña?Un arañazo, un rasguño, una rozadura.
La cura la coordinación: agua y jabón neutro y, si hace falta, una gasa estéril o una tirita. A la salida se cuenta a la familia.Pasa de lo que podemos hacer nosotras.
3
Se pone al niño a salvo y se llama a la familiaSe le explica lo que ha pasado y se espera a que alguien venga a recogerle para llevarle al médico.
La familia viene: se le entrega con todo lo que sabemos.No puede venir, o no hay tiempo para esperar.
4
Se llama al 112Siempre que sea urgente, sin esperar a nadie. La coordinación se queda con el niño y la familia está avisada.
Quién interviene en cada caso
Que cure la coordinación y no cada monitor tiene una razón práctica: el monitor no puede dejar a su grupo, y la persona sin grupo es la que lleva el botiquín y los teléfonos.
El reparto
Monitor del grupo
Coordinación
Familia
112
Rasguño o rozadura
Golpe o herida que necesita que le vea un médico
Se encuentra mal: fiebre, vómitos, dolor
Urgencia
Lo pequeño no genera una llamada a media mañana, pero sí se cuenta a la salida. Nadie debería descubrir una tirita en casa sin explicación.
Por qué agua y jabón
A más de uno le sorprende que el protocolo no hable de pomadas ni de desinfectantes de colores. Coincide con lo que recomienda la Asociación Española de Pediatría para un corte pequeño que sangra poco: lavar la herida con agua, después con un jabón suave, aclarar bien y cubrirla con una tirita o una gasa estéril. En heridas pequeñas, dice, no siempre hace falta un antiséptico1.
La misma guía enumera cuándo conviene que la vea un profesional: si no deja de sangrar tras cinco minutos de presión, si está en la cara o en el cuello, si mide más de un centímetro o parece profunda, si queda suciedad o un objeto dentro, o si la ha causado una mordedura, una quemadura o algo punzante1. En cualquiera de esos casos nuestro papel es el segundo escalón: llamar.
El botiquín del campamento está pensado para esas pequeñas curas: tiritas, gasas, suero, tijeras, un termómetro y algo para aliviar picaduras y golpes.
Cuando no es un golpe
A veces un niño llega bien y a las once tiene mala cara. Le duele la tripa, está caliente, no quiere jugar. El equipo no sabe qué tiene y no intenta averiguarlo: le aparta a un sitio tranquilo, con un adulto, y llama a casa para que vengan a por él.
Por eso insistimos en pedir teléfonos que alguien coja. Un niño con fiebre esperando dos horas en una colchoneta lo pasa mal, y además deja a un adulto fuera de su sitio.
De ahí sale un consejo que a veces cuesta: si ha pasado mala noche, ha vomitado o tiene fiebre, mejor que se quede en casa. Por él, y por los otros nueve de su grupo.
Cómo ayuda la familia
Dos teléfonos que suenenDe dos personas distintas, y que estén operativos por la mañana.
Cuéntalo todo en la inscripciónEnfermedades, alergias, si lleva gafas, si se marea con facilidad. Lo que no está escrito no existe a las doce.
Avisa de lo de ayerUn golpe del fin de semana, un tobillo que arrastra, una vacuna reciente. Dos frases en la puerta bastan.
Pregunta por el seguroUn campamento debe tener seguro de accidentes y de responsabilidad civil. Los nuestros lo tienen.
Calzado cerradoCon chanclas se corre peor y se tropieza antes.
Si se medica, háblalo antesCon su pauta por escrito, y aclarando con la coordinación quién se hace cargo.
Dudas sobre accidentes y enfermedad
¿Me van a llamar por cualquier cosa?
Por un rasguño, no: se cura y se te cuenta a la salida. Te llamamos cuando hace falta que le vea un médico o cuando se encuentra mal y lo razonable es que se vaya a casa.
¿Le pueden dar un medicamento si le duele algo?
Por iniciativa propia, no. Un monitor no decide medicar a un niño. Si tu hijo tiene una medicación pautada, hay que hablarlo con la coordinación antes de que empiece el campamento.
¿Quién le lleva al médico?
La familia, a la que se avisa en cuanto el niño está atendido y seguro. Si no puede acudir o el caso es urgente, se llama al 112.
¿Qué pasa si no cojo el teléfono?
Se llama a los demás números de la inscripción. Y si la situación no puede esperar, al 112 sin esperar a localizarte.
¿Hay alguien con formación sanitaria?
Depende del campamento y de lo que exija la norma de cada comunidad para cada tipo de actividad. Merece la pena preguntarlo antes de inscribirle, sobre todo si hay pernocta.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia (Comité de Promoción de la Salud). «Heridas: cómo curarlas». Ver la fuente