Campamentos · 7 de 8

El viernes: cómo se cierra una semana

En un campamento por semanas hay un final cada cinco días. El viernes se gana el cofre, se vacían las paredes, alguien se despide y el equipo apunta lo que no va a repetir. También es tu mejor día para preguntar.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Manos de niños forman una estrella sobre el césped

Cinco días con principio y con final

Un curso escolar tiene un final al año. Un campamento urbano tiene uno cada viernes, porque se contrata por semanas y cada semana es una historia entera: el lunes se presenta, de martes a jueves se construye y el viernes se resuelve.

Y ese final cuenta. Una semana que se acaba sin más deja la sensación de que no ha pasado nada; una que se cierra deja algo que contar.

El horario del viernes es el de cualquier día. Lo que cambia es para qué sirve cada tramo.

El mismo horario, al revés

El lunes todo sirve para abrir. El viernes, para cerrar. Vistos juntos se entiende la semana.

Para qué sirve cada tramo el lunes y el viernes
LunesViernes
La puertaVa despacio: caras nuevas, listas nuevas, grupos nuevos.Va rápida a la entrada y lenta a la salida, que es cuando las familias preguntan.
La asambleaNombres, normas y presentación de la temática.Repaso de la semana y qué queda por hacer hoy.
Primera actividadAlgo sencillo, para que el monitor conozca al grupo.Rematar lo empezado: lo que se ha construido se termina y se prepara para llevar.
Segunda actividadJuegos para hacer equipo.El gran juego: la gincana en la que la temática se resuelve.
El cierreQué tal el primer día.Qué ha sido lo mejor de la semana, qué cambiarían, y las despedidas.
En casaCuenta poco y está cansado.Trae la mochila llena y, a veces, pena.

El gran juego: donde la semana se resuelve

Toda la semana ha ido hacia algún sitio. Si eran piratas, había un tesoro. Si era la vuelta al mundo, quedaba un país por visitar. El gran juego lo cierra, con varias pruebas, por equipos, con un objetivo común.

En nuestros campamentos el gran juego o gincana es uno de los tipos de actividad de cada semana, y el viernes es su día natural. Lo ideal es que lo hecho de lunes a jueves sirva: que el mapa dibujado el martes sea el que se usa y que el grito de equipo inventado el lunes sea el que se oye.

Se cuida mucho cómo acaba. Una gincana en la que gana un equipo y los otros tres se van a casa enfadados es un mal cierre. Sale mejor cuando todos llegan al final, por caminos distintos, y el premio es compartido. Perder se entrena los demás días; el viernes se celebra.

Despedirse de quien no vuelve el lunes

En cada grupo hay el viernes tres clases de niños: los que siguen la semana que viene, los que se van y volverán más adelante, y los que acaban hoy. A los seis años, una semana compartiendo equipo da para un mejor amigo. Que desaparezca el lunes sin aviso es un disgusto que se puede ahorrar.

Por eso un buen cierre de viernes reserva un rato para decir adiós. No hace falta ceremonia. Basta con nombrar a quien se va, que el grupo le diga algo y, si se ha hecho una manualidad común, decidir quién se la lleva. El monitor también se despide, porque el lunes su grupo puede ser otro.

Si tu hijo ha hecho un amigo que no va a su colegio, el viernes a la salida es el momento de intercambiar un teléfono con su familia. El campamento no puede darte los datos de nadie; tú sí puedes pedirlos en la puerta.

Lo que vuelve a casa el viernes

El viernes la mochila pesa más que el lunes. Conviene abrirla esa misma tarde.

  • Lo que ha hechoLas manualidades de la semana. Pregúntale qué es cada cosa antes de decidir dónde se guarda: para él tienen historia.
  • Ropa que no es suyaPasa en todas las casas. Devuélvela el lunes si sigue, o avisa al campamento si no.
  • Lo que faltaUna gorra, una botella, una sudadera. Pregunta en la puerta por los objetos perdidos antes de irte; el lunes habrá otros encima.
  • La tarjeta de identificaciónSi sigue, que vuelva el lunes en la mochila. Si ha terminado, pregunta si hay que devolverla.

El equipo también hace balance

Cada mañana se cierra con una ronda en la que los niños dicen qué les ha gustado y qué no. El viernes esa ronda es de la semana entera, y lo que sale de ahí es de fiar: un niño de ocho años no tiene ningún reparo en decir que el taller del miércoles fue un aburrimiento.

El equipo hace lo suyo. Los monitores valoran la semana, qué actividad funcionó con cada edad, qué material faltó, qué grupo ha costado más, y con eso se retoca la siguiente.

A las familias se os pregunta al final. En nuestros campamentos se envía un cuestionario anónimo cuando termina el servicio, y con todo ello se escribe una memoria. Contéstalo aunque todo haya ido bien, y sobre todo si algo no: es por donde una queja acaba siendo un cambio para el año siguiente.

Tres cosas para el viernes a la salida

Cinco minutos en la puerta que valen por toda la semana.

  1. 1

    Pregunta cómo ha ido

    A quien te lo entrega, con una pregunta concreta: con quién ha jugado, qué le ha costado. Dos frases de un adulto que ha estado allí.

  2. 2

    Avisa de lo que cambia

    Si la semana siguiente sale a otra hora, le recoge otra persona o empieza el comedor. Mejor el viernes que el lunes con la puerta llena.

  3. 3

    Da las gracias, o di lo que falló

    Las dos cosas sirven. El equipo hace balance esa misma tarde y lo que digas llega a tiempo.

El viernes por la tarde y el domingo por la noche

El viernes por la tarde no esperes gran cosa: llega agotado. Cinco madrugones, veinticinco horas de juego y una despedida pasan factura, y es normal que esté irritable o que se duerma en el coche. Lo que tenga que contar saldrá el sábado, a su manera. Para eso hay pistas en la vuelta a casa: qué cuentan y qué no.

Si la semana que viene sigue, cuéntale el domingo lo que puede cambiar: que quizá haya compañeros nuevos, que tal vez su grupo no sea exactamente el mismo y que la temática es otra. Por qué pasa eso lo explicamos en cómo se hacen los grupos.

Y si era su última semana y ha vuelto diciendo que quiere más, o que no quiere volver nunca, las dos cosas dan información para el año que viene. Cuántas semanas le convienen lo tratamos en ¿una semana o todo el verano?.

Dudas sobre el último día

¿Hay fiesta el último día de campamento?

Depende del campamento. Lo que sí suele haber el viernes es un gran juego que cierra la temática de la semana. Si hay algo a lo que estén invitadas las familias, se avisa con antelación.

¿Puede faltar el viernes si nos vamos de viaje?

Puede, y conviene avisar. Ten en cuenta que se pierde el cierre de la semana y la despedida; si lo sabes desde el lunes, díselo a su monitor para que se despida el jueves.

¿Me darán un informe de cómo ha estado?

No es lo habitual en un campamento de una semana. La información te la da quien te lo entrega en la puerta: pregunta el viernes, que es cuando hay más que contar.

¿Qué hago si ha perdido algo y ya no vuelve?

Llama o escribe al contacto del campamento cuanto antes y describe la prenda. Si iba marcada con su nombre, las posibilidades de que aparezca son mucho mayores.

Está triste porque se ha acabado, ¿es normal?

Es frecuente y suele durar poco: ha pasado una semana intensa con gente que quizá no vuelva a ver. Deja que lo cuente. Si te preocupa cómo está, coméntalo con su pediatra.

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