Campamentos · 2 de 8

Un día entero de campamento urbano, hora a hora

«¿Y qué hacen toda la mañana?» Es la pregunta que más oímos en la puerta. Esta es la respuesta larga: un día normal, de los que no salen en las fotos, con su horario y con lo que hay detrás de cada tramo.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Un niño salta a la rayuela en el patio mientras sus compañeros esperan en fila

Todos los días tienen el mismo dibujo

Cambia la temática, cambia el juego, cambia el tiempo. Lo que se mantiene de lunes a viernes es el orden: se llega, se juega un rato suelto, nos sentamos, hacemos algo, almorzamos, hacemos otra cosa, nos sentamos otra vez y nos vamos.

Ese orden fijo es una herramienta de trabajo. Un niño que sabe que después de la asamblea viene la actividad y después el almuerzo no pregunta cada diez minutos cuándo se come ni cuánto falta.

El horario de abajo es el horario tipo de nuestros campamentos urbanos. Las horas se ajustan en cada sitio: hay campamentos que abren antes o cierran más tarde, y los bloques se mueven cuando hay piscina o aprieta el calor.

De la primera puerta a la última recogida

Las cinco horas centrales son el campamento. Lo de antes y lo de después se añade según lo que necesite cada familia.

Un día tipo en un campamento urbano
  1. 7:00
    Acogida tempranaEntrada escalonada para quien madruga. Desayuno, rincones tranquilos y un sitio para seguir medio dormido.
  2. 9:00
    Llegada y rinconesEntra el resto. Mientras van llegando: dibujo, lectura, juegos de mesa, juego simbólico y, fuera, juego deportivo.
  3. 9:30
    AsambleaCada grupo en corro. Canciones, un juego para arrancar y qué toca hoy dentro de la temática.
  4. 10:00
    Primera actividadHora y media. Suele ser de mesa o de manos: un taller plástico, un experimento, una receta, juegos en inglés.
  5. 11:30
    Recreo y almuerzoMedia hora de juego libre vigilado. Cada uno toma lo que ha traído.
  6. 12:00
    Segunda actividadHora y media de cuerpo: deporte, expresión corporal, un gran juego o una gincana. Donde hay piscina, suele ir aquí.
  7. 13:30
    Cierre y despedidaVuelta a la calma, una ronda para decir qué ha gustado y recogida de mochilas.
  8. 14:00
    Salida o comedorQuien se va, sale con su monitor y se entrega en mano. Quien se queda, va a comer.
  9. 15:00
    LudotecaRincones a elegir hasta que llega la familia, de forma escalonada.

Horario tipo. La apertura, el cierre y la duración de cada bloque cambian de un campamento a otro.

Los rincones y la asamblea: media hora para llegar

Entre las nueve y las nueve y media un niño no llega al campamento: va llegando. Trae sueño, o prisa, o la bronca del desayuno. Los rincones están para eso. Puede sentarse a dibujar sin hablar con nadie, buscar al de ayer para acabar una partida o salir a dar patadas a un balón. Por lo que elige, el monitor ya sabe bastante de cómo viene.

La asamblea junta lo que los rincones han dejado suelto. El grupo se sienta en corro, se canta algo, se hace un juego corto y se cuenta el día: qué vamos a hacer, con qué, dónde. Dentro de una semana de piratas, el martes puede ser el día de construir el barco y el jueves el de encontrar el cofre.

Dos bloques largos: primero las manos, luego las piernas

Hora y media es mucho tiempo para un niño y poco para un taller bien hecho. Así que cada bloque va por partes: se explica, se hace y se recoge. Recoger forma parte de la actividad y no del castigo; un grupo que sabe dejar una mesa limpia llega al recreo sin que nadie se quede atrás.

El primer bloque aprovecha que están frescos. Ahí van las actividades que piden atención y dedos: recortar, pegar, mezclar, medir, seguir una receta, entender un experimento. El segundo, después de almorzar, es para moverse: deporte, baile, expresión corporal o el gran juego del día, por equipos. En pleno verano, lo que pide sombra o agua se coloca pensando en el termómetro; lo explicamos en qué cambia en una ola de calor.

Una actividad no es igual para todos. En nuestros campamentos se prepara una versión por etapa y, en Primaria, una para 1.º a 3.º y otra para 4.º a 6.º. Y hay siempre una alternativa prevista para quien ese día no puede: un brazo escayolado, una alergia al material, un mal día. De dónde sale el reparto de la semana lo contamos en cómo se programa una semana.

Un grupo de niños agita un paracaídas de colores con pelotas en un parque

A media mañana

El recreo: media hora que es suya

Media hora sin consigna. Se almuerza lo que cada uno ha traído y se juega a lo que se quiera, con los monitores mirando y sin dirigir. Para los niños es el rato más corto del día. Para el equipo es el más informativo: ahí se ve quién juega con quién, quién se queda en el banco y quién no ha abierto la fiambrera.

El almuerzo importa más de lo que parece, porque tiene que aguantar dos horas y media en una mochila y dar para llegar a las dos. Qué meter y qué no está en qué almuerzo aguanta el calor. Y cada uno come lo suyo: en un grupo puede haber varios niños con alergia, y los intercambios se evitan.

El cierre: bajar antes de salir

Un niño que sale de una gincana directo a la puerta sale gritando, sin gorra y con la mochila de otro. Por eso la última media hora baja el volumen: un juego tranquilo, unas respiraciones, sentarse en corro.

En ese corro se pregunta cómo ha ido. Con los pequeños basta con un pulgar arriba o abajo; los mayores dicen qué repetirían y qué no. Ellos lo viven como un rato de hablar. El equipo no tiene evaluación más barata ni más fiable, y de ahí salen los cambios del día siguiente.

Luego se recoge: cada cosa en su mochila, la botella, la gorra, la sudadera que a las nueve hacía falta. Cada grupo va a la salida con su monitor y la entrega se hace en mano, a quien figura como persona autorizada. Cómo funciona esa puerta está en quién puede recoger a un niño.

Para quien entra antes o se queda después

El día que acabas de leer dura cinco horas. Para un niño que entra en la acogida y sale de la ludoteca pueden ser más de nueve, y entonces cambian cosas: el desayuno, la comida, el cansancio de las tres de la tarde. Esos tramos tienen su propio ritmo, más lento, y los contamos aparte en acogida, comedor y ludoteca.

Si es su primer campamento, el lunes tiene además cosas que los demás días no tienen: la tarjeta, las presentaciones, las normas. Eso está en el primer día, paso a paso. Los campamentos que hacemos están en la página de campamentos.

Dudas sobre el día

¿A qué hora tiene que estar allí?

Dentro del margen de entrada que marque el campamento, que suele ser la primera media hora. Lo que conviene evitar es llegar con la asamblea empezada: es donde se explica el día.

¿Pasan toda la mañana en la calle?

No. Se alternan aula y patio, y lo que pide más esfuerzo físico se coloca en las horas y en los sitios con menos calor. Los días de aviso por temperatura se reordena la mañana.

¿Hay algún rato de descanso?

Varios: los rincones de la llegada, el recreo y la vuelta a la calma del cierre. En la acogida temprana y en la tarde hay además un espacio tranquilo para los más pequeños.

¿Hacen lo mismo todos los días?

El orden del día se repite; lo que se hace dentro, no. Cada jornada toca un tipo de actividad distinto y la temática cambia cada semana.

¿Y si no quiere hacer una actividad?

Se le anima, se le busca un papel dentro del juego y, si no puede o no quiere, hay una alternativa prevista. Si se repite varios días, se comenta con la familia a la salida.

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Niños con mochilas chocan las manos en el parque

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