Campamentos · 6 de 8

El día de piscina y el día de excursión

Son los dos días que los niños marcan en el calendario, y los dos en que el campamento deja de parecerse a sí mismo. Qué cambia en la rutina, qué hay que preparar y qué conviene haber preguntado antes.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Niños con gorro de baño y churros de piscina posan junto a su monitor

Lo primero: saber si los hay

Un campamento urbano no lleva la piscina ni la excursión en el nombre. Hay campamentos que van a la piscina a diario, otros un par de días por semana y otros que no tienen ninguna cerca y se refrescan con juegos de agua en el patio. Con las salidas pasa lo mismo: en unos hay una por mes, en otros un paseo por el municipio y en otros ninguna.

Depende de las instalaciones que haya y de lo acordado con quien encarga el campamento. Ninguna opción es peor que otra. Lo que sale mal es prometérselo a tu hijo en mayo sin haber preguntado tres cosas: si hay piscina y cuántos días, si hay alguna salida y cuándo, y qué hace quien no se baña o no va.

El mismo campamento, tres días distintos

El orden de siempre se mantiene: llegada, asamblea, almuerzo, cierre. Lo que se mueve es lo de dentro.

Día normal, día de piscina y día de salida
Día normalDía de piscinaDía de salida
La mañanaDos actividades con un recreo en medio.La piscina ocupa el segundo bloque, con el trayecto y el cambio de ropa dentro.La salida se come uno o los dos bloques, según lo lejos que sea.
Cómo sale de casaRopa cómoda y zapatillas.Bañador puesto y crema dada, si el campamento lo recomienda.Ropa del día y calzado cerrado para andar.
Qué lleva de másNada.Toalla, muda, chanclas y lo que pida la piscina.Lo que indique la circular: suele ser agua y almuerzo fáciles de llevar.
PapelesLos de la inscripción.Lo que se haya preguntado sobre el baño y si sabe nadar.La autorización de esa salida, si se pide aparte.
Si no participaAlternativa dentro de su grupo.Actividad en seco con un adulto.Pregunta qué está previsto para quien se queda.

La piscina: hora y media que mueve toda la mañana

Donde hay piscina, en nuestros campamentos va en el segundo bloque de la mañana, después del recreo. Es la hora de más calor y la de menos ganas de taller. Dentro de esa hora y media caben el trayecto, el cambio de ropa, la ducha y la vuelta, así que el agua es solo una parte.

En el agua también hay programa. Además del rato de chapoteo, el monitor propone juegos dentro de la piscina, y no son los mismos para un grupo de Infantil que para uno de quinto, igual que en el resto de la mañana.

Quien no se baña no se queda mirando. Para los niños que no quieren o no pueden meterse en el agua hay actividades previstas en seco, a la sombra: juegos de mesa, un cuento, un rato de relajación. Los motivos son muchos y todos valen: un catarro, un tapón en el oído, un miedo, un mal día.

Qué meter en la mochila ese día está en la lista, según el campamento, y lo de la crema, en crema, gorra y neceser.

Lo que el equipo necesita saber del agua

Muchas inscripciones lo preguntan. Si la tuya no, cuéntalo igualmente en la puerta el primer día de piscina.

  • Si sabe nadar, de verdadSin adornos. «Se defiende» y «nada donde hace pie» son respuestas útiles; «sí, claro» cuando no es cierto, no.
  • Si le da miedoPara no forzarle y para que entre poco a poco, o se quede en seco sin tener que explicarlo delante de todos.
  • Si hoy no debe bañarsePor lo que sea. Basta con decirlo por la mañana; hará la actividad alternativa.
  • Si tiene algo en la piel o en los oídosLo que le haya indicado su pediatra, tal cual, y por escrito si es más que un día.

La salida: el campamento se muda por un día

Una salida puede ser un paseo de veinte minutos hasta la biblioteca o un autobús a otro municipio. Para un niño de cinco años las dos son una aventura. Para el equipo, las dos significan lo mismo: sacar a los grupos de un sitio que conocen palmo a palmo y llevarlos a uno que no controlan.

Por dentro, un día de salida se parece poco a uno normal. El oficio manda contar a los niños antes de salir, al llegar, antes de volver y al bajar. Cada grupo va con su monitor y con su lista. Y lo que el niño lleva encima se reduce a lo que pueda cargar él solo durante toda la mañana.

Lo normal es que te llegue antes una circular con la hora de salida y de vuelta, lo que tiene que llevar y, si se pide aparte, una autorización para firmar. Léela entera: suele decir también qué pasa con el comedor ese día y qué hace quien no va. Y sé puntual: un autobús no espera como espera una asamblea.

Si hay autobús, dos cosas que dice la norma

El transporte de menores tiene regulación propia. Cuando tres cuartas partes o más de los viajeros de un autobús contratado son menores de dieciséis años, la norma exige que a bordo vaya, además del conductor, al menos una persona adulta encargada de cuidar de ellos durante el viaje y en las subidas y bajadas2. En una excursión de campamento esa función suele cumplirla un monitor del propio equipo, que ya viaja con su grupo.

La segunda es el cinturón. El Reglamento General de Circulación obliga a llevarlo abrochado en los vehículos que lo tengan instalado y, en los de más de nueve plazas, a que el conductor, el guía o la persona encargada del grupo informe de ello a los pasajeros3. En la práctica, nadie arranca hasta que un adulto ha recorrido el pasillo mirando asiento por asiento.

Cuando no puede o no quiere ir

Hay niños a los que la piscina o la excursión no les hace ilusión, y otros que ese día no pueden. Obligar no arregla nada. A un niño metido en el agua a la fuerza le va a costar más la próxima vez.

Ayuda bastante más saberlo con tiempo y prepararle: decirle con quién irá sentado, darle un encargo. Si aun así no va, pregunta qué hará ese rato y con quién se queda. Cómo es un día corriente, sin agua ni autobús, está en un día entero, hora a hora; lo que se hace cuando aprieta el calor, en qué cambia en una ola de calor; y nuestros campamentos, en la página de campamentos.

Dudas sobre piscina y salidas

¿Todos los campamentos urbanos van a la piscina?

No. Depende de las instalaciones del municipio y de lo acordado con quien encarga el campamento. Pregunta si hay, cuántos días por semana y a qué hora.

¿Puede ir a la piscina si no sabe nadar?

Dilo con claridad en la inscripción o en la puerta. Con ese dato el equipo decide dónde puede estar y con qué apoyo, o le ofrece la actividad en seco. Pregunta también qué zonas tiene la piscina.

¿Hay que firmar una autorización para cada salida?

Depende de cómo lo organice el campamento: unas veces va incluida en la inscripción y otras se pide una por salida. En cualquier caso, te tienen que avisar antes de adónde van y cuándo.

¿Y si el día de piscina está resfriado?

Si puede ir al campamento pero no bañarse, avisa por la mañana y hará la actividad alternativa. Si dudas de si debe ir, esa pregunta es para su pediatra.

De dónde salen los datos

  1. 1 Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas, artículo 14 (información al público). Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente
  2. 2 Real Decreto 443/2001, de 27 de abril, sobre condiciones de seguridad en el transporte escolar y de menores, artículos 1 y 8. Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente
  3. 3 Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación, artículo 117. Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente

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