Día del Libro: un marcapáginas, un libro y una rosa
El 23 de abril es la fecha más barata del calendario de talleres: papel, tijeras y poco más. Y la única en la que la pieza puede ser un libro entero, escrito, ilustrado y encuadernado por un niño con un solo folio. Cuatro talleres con su ficha.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Un libro y una rosa
Cada 23 de abril la UNESCO celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor1. En España la fecha se vive en las librerías, en las bibliotecas y en los colegios, y en Cataluña coincide con Sant Jordi, el día en que se regalan un libro y una rosa. De ahí salen las dos mitades de este taller: algo para leer y una flor.
En 2027 cae en viernes, así que casi todo lo que se haga será esa misma semana. Como ninguna de estas piezas lleva pintura ni cola que tarde en secar, se terminan y se usan en el día.
Un taller del Día del Libro sale mejor si empieza con un libro abierto. Diez minutos de lectura en voz alta antes de repartir el material dan el tema: el marcapáginas será el monstruo de ese cuento y el libro de un folio contará qué pasó después del final.
Cuatro piezas, de los cuatro a los doce
El tramo marca la edad a la que lo hacen ellos casi entero.
A qué edad sale cada pieza de esta página
456789101112
El sello con su nombre
el adulto recorta a los pequeños
El marcapáginas de esquina
solos
La rosa de papel
solos desde los ocho
El libro de un folio
solos
Edades en años. Criterio de oficio.
El marcapáginas de esquina: un monstruo que muerde la página
Desde los seis años. Media hora. Un cuadrado de papel de unos quince centímetros de lado, papeles de colores, tijeras y pegamento. No lleva ni un corte: es papiroflexia.
Uno
Un triángulo
Se dobla el cuadrado por la diagonal. El lado largo del triángulo queda abajo y la punta, arriba.
Dos
Marcar
Se suben las dos esquinas de abajo hasta la punta de arriba, se aprieta el pliegue y se vuelven a bajar. Solo es para dejar la marca.
Tres
Bajar una capa
La punta de arriba tiene dos capas. Se coge solo la de delante y se dobla hacia abajo, hasta el centro del lado largo.
Cuatro
Meter las esquinas
Se suben otra vez las dos esquinas de abajo por la marca y se mete la punta de cada una dentro del bolsillo que ha quedado.
Cinco
Ponerle cara
El bolsillo es la boca. Dientes de papel blanco pegados por dentro del borde, dos ojos encima y, si se quiere, orejas o cuernos.
Lo que se tuerce con el marcapáginas
El papel de partida no es cuadrado y nada casa: se comprueba doblándolo en diagonal antes de empezar. En el paso tres bajan las dos capas a la vez y se quedan sin bolsillo. Tampoco vale la cartulina gruesa, que no admite tantos pliegues; tiene que ser papel de folio o de regalo.
Se coloca metiendo la esquina de la página en el bolsillo. Si la decoración pesa o sobresale mucho, el marcapáginas se cae al cerrar el libro.
Un libro de ocho páginas con un folio y un corte
Desde los siete años. Una hora, contando lo que se tarda en escribirlo. Un folio, tijeras, lápiz y colores. Sin grapas y sin pegamento.
Uno
Doblar a lo largo
El folio se dobla por la mitad a lo largo, como un bocadillo estrecho, se aprieta el pliegue y se abre.
Dos
Doblar a lo ancho, dos veces
Se dobla por la mitad a lo ancho y otra vez por la mitad. Al abrirlo del todo, el folio tiene ocho rectángulos marcados.
Tres
Un solo corte
Con el folio doblado una vez a lo ancho, se corta desde el lado del pliegue, siguiendo la raya del centro, hasta el primer cruce. Ni un milímetro más.
Cuatro
Abrir el rombo
Se abre el folio y se dobla a lo largo. Cogiéndolo por los dos extremos, se empuja hacia el centro: el corte se abre en rombo y luego se cierra en cruz.
Cinco
Cerrar el libro
Se pliegan las cuatro aspas de la cruz unas sobre otras, como las hojas de un libro. Hay tapa, contratapa y seis páginas dentro.
Ocho páginas dan para mucho
El plegado lleva cinco minutos. El resto de la hora es para lo que importa, que es decidir qué libro va a ser. En ocho páginas cabe un cuento con principio, nudo y final, un catálogo de monstruos, un recetario de tres recetas, una guía de su calle o una colección de adivinanzas con la solución en la página siguiente.
Va bien que escriban el título y el nombre del autor en la tapa antes de nada, que numeren las páginas y que hagan un borrador en un papel aparte, repartiendo qué va en cada una. En la contratapa, como en los libros de verdad, una frase que invite a leerlo.
Qué suele fallar. El corte demasiado largo: el libro se parte en dos. Y el corte hecho con el folio doblado a lo largo en vez de a lo ancho. Por eso el paso tres se hace con todo el grupo mirando un ejemplo antes de coger las tijeras.
La rosa de papel: una espiral enrollada
Edad: desde los seis años con ayuda; desde los ocho, solos. Tiempo: media hora. Material: cartulina fina roja o de otro color, un lápiz, tijeras, cola blanca o barra de pegamento, y un palo de brocheta sin punta o un limpiapipas verde para el tallo.
Se dibuja un círculo del tamaño de un plato de postre y, dentro, una espiral que va del borde al centro, con una tira de dos dedos de ancho. Se recorta siguiendo la raya. Se empieza a enrollar por la punta de fuera, apretado al principio, hasta llegar al centro, que es un redondel. Se suelta un poco para que la flor se abra, y se pega la base de la espiral enrollada sobre ese redondel.
El tallo se pega por debajo. Si el borde de la espiral se recorta ondulado y no liso, los pétalos quedan más naturales.
Qué suele fallar. Enrollar empezando por el centro, con lo que no hay base donde pegar. No soltar la espiral antes de pegar: sale un canutillo en lugar de una rosa. Y la cola blanca, que necesita que alguien sujete la flor un par de minutos.
Un sello con su nombre: «este libro es de»
Edad: desde los cuatro años si el adulto recorta; desde los ocho, solos. Tiempo: cuarenta y cinco minutos. Material: goma eva adhesiva, un taco de madera, un tapón de corcho o una tapa de bote, tijeras, lápiz y un tampón de tinta.
Un ex libris es la marca que el dueño de un libro pone en la primera página. La versión de taller es un sello con la inicial o un dibujo sencillo: una estrella, un gato, una hoja. Se dibuja en la goma eva, se recorta y se pega sobre el taco. Se moja en el tampón y se estampa primero en un papel de prueba.
Las letras hay que pegarlas al revés, como en un espejo, para que al estampar se lean del derecho. Para no equivocarse, lo más sencillo es dibujar la letra en el papel protector de la goma eva, que está por detrás, y recortar por ahí.
Con el sello hecho, cada niño marca la primera página de los libros que haya traído de casa. Solo los suyos: los de la biblioteca no se sellan.
Qué suele fallar. Dibujos con detalles muy finos, que la goma eva no aguanta. Demasiada tinta, que emborrona. Y la inicial al derecho, que sale al revés: se ve en la primera prueba y tiene arreglo recortando otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué manualidad del Día del Libro puedo hacer con niños de Infantil?
Un sello con su inicial, con la goma eva recortada por un adulto, para marcar sus cuentos. Y un marcapáginas sencillo: una tira de cartulina decorada con gomets y con una lana atada en un agujero.
¿Cómo se hace un libro con un solo folio?
Se dobla el folio en ocho rectángulos, se hace un corte en el centro a lo largo de dos de ellos y se pliega en cruz. Queda un cuadernillo de ocho páginas sin grapas ni pegamento.
¿Qué papel sirve para el marcapáginas de esquina?
Papel fino: de folio, de regalo o de papiroflexia, cortado en un cuadrado de unos quince centímetros. La cartulina gruesa no admite los pliegues.
¿Cuánto dura un taller del Día del Libro?
Con diez minutos de lectura al principio y una pieza, una hora. El libro de un folio pide la hora entera porque hay que escribirlo.
¿Por qué se regala una rosa el Día del Libro?
Es la tradición de Sant Jordi, que en Cataluña se celebra el mismo 23 de abril: ese día se regalan un libro y una rosa. De ahí ha pasado a otros sitios.
De dónde salen los datos
1 UNESCO: «Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor», 23 de abril. Ver la fuente