Es el único taller del año con el material gratis y tirado en el suelo. La mitad del trabajo es salir a recogerlo. La otra mitad, que casi nadie cuenta, es secarlo bien: una hoja recién cogida se riza, se rompe y se despega en tres días.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
El taller empieza en el parque
Entre el paseo y la mesa pasan varios días. Quien se salta el secado pega hojas que el lunes ya se han abarquillado.
El paseo
Del suelo y variado
Hojas caídas, enteras y sin bichos, de formas y colores distintos; piñas abiertas, castañas, bellotas, palos finos. Nada se arranca del árbol. Una bolsa de papel por niño.
En casa
Limpiar y repartir
Se sacude la tierra y se separa: hojas para prensar, piñas y frutos para secar al aire. Y manos lavadas, que el suelo de un parque es el suelo de un parque.
Una semana
Prensar las hojas
Entre dos hojas de periódico, bien estiradas y sin montarse, debajo de una pila de libros. El papel se cambia si se humedece.
Unos días
Secar piñas y frutos
En una caja abierta, en un sitio seco. Las piñas húmedas están cerradas y se abren solas al secarse.
El taller
Con todo seco
Hojas planas y piñas abiertas. Lo que no se use se guarda en una caja de zapatos para otro día.
Seis ideas y lo que necesita cada una
Dos se hacen con las hojas recién cogidas; las demás piden material seco.
Las manualidades de esta página, de un vistazo
3-5 años
6-8 años
9-12 años
Con hojas frescas
Sin pintura
Se lleva el mismo día
Estampar con hojas
Calcar con ceras
Cuadro de hojas prensadas
Corona de otoño
Búhos de piña
Figuras de castaña
Criterio de oficio. Lo que lleva pintura o mucha cola blanca se queda a secar hasta el día siguiente.
Dos que se hacen el mismo día del paseo
Estampar con hojas
Edad: desde los tres años. Tiempo: cuarenta y cinco minutos. Material: hojas frescas y flexibles, témpera en platos, pinceles o rodillos de esponja, papel grande y papel de periódico.
La hoja se pinta por el revés, que es la cara con los nervios marcados. Se coloca con la pintura hacia abajo sobre el papel, se tapa con un trozo de periódico y se aprieta con la palma abierta, sin mover. Se levanta por el rabo. Con dos o tres colores en la misma hoja salen los tonos del otoño sin buscarlos.
Qué suele fallar. Demasiada pintura, y la huella sale como una mancha sin nervios: la capa tiene que ser fina. Pintar la cara lisa, que marca mucho menos. Tampoco valen las hojas secas, que se rompen al apretar; para estampar tienen que estar recién cogidas.
Calcar con ceras
Edad: desde los cuatro años. Tiempo: media hora. Material: hojas con los nervios marcados, folios y ceras duras sin el papel que las envuelve.
La hoja se pone sobre la mesa con los nervios hacia arriba, y encima, el folio. Se pasa la cera tumbada, de lado, y el dibujo de la hoja aparece en el papel. Cambiando de hoja y de color en el mismo folio sale un bosque. Este es el taller que no mancha, y por eso sirve para una biblioteca o para un día sin grifo cerca.
Qué suele fallar. Pintan con la punta, como si dibujaran, y no sale nada. El folio se mueve: una mano lo sujeta y la otra frota. Y las hojas muy gruesas o muy blandas no marcan; las mejores son las de nervios duros.
Con las hojas ya prensadas
Un cuadro de animales
Edad: desde los seis años. Tiempo: una hora. Material: hojas prensadas de varias formas, cartulina, cola blanca, un pincel y un rotulador.
Antes de pegar nada se prueba sobre la cartulina. Una hoja ancha es el cuerpo de un erizo o la cola de un pavo; dos alargadas, las orejas de un conejo; una redonda, la cabeza de un búho. Cuando la figura ya convence, se pega cada hoja con cola blanca extendida a pincel por toda su superficie. Ojos, patas y bigotes se dibujan con el rotulador.
Qué suele fallar. Poner cola solo en el centro: los bordes se levantan y la hoja se parte. Y las prisas con el prensado. Una hoja que no ha estado al menos una semana bajo los libros se riza encima del cuadro.
La corona de otoño
Edad: desde los cuatro años. Tiempo: una hora. Material: un plato de cartón al que el adulto le ha recortado el centro, hojas prensadas, cola blanca y un trozo de cinta.
Las hojas se pegan sobre el aro todas en la misma dirección, montando cada una sobre la anterior, hasta que no se ve el cartón. Una pasada de cola blanca rebajada con un poco de agua por encima, a pincel, las protege y les da brillo; al secar queda transparente. Se cuelga con la cinta en la puerta del cuarto.
Piñas y castañas: bichos de bolsillo
Búhos de piña
Edad: desde los seis años. Tiempo: una hora, más el secado. Material: una piña abierta y seca por niño, fieltro o cartulina, algodón, cola blanca y tijeras.
La piña, de pie sobre su base, es el cuerpo. Entre las escamas se meten pellizcos de algodón, que hacen de plumón. Encima se pegan dos círculos grandes de fieltro para los ojos, un pico en triángulo y dos alas a los lados. Quien prefiera pintar puede dar un toque de témpera blanca en la punta de cada escama, como si hubiera nevado.
Qué suele fallar. La cola blanca tarda en agarrar sobre la piña: hay que sujetar cada pieza contando hasta treinta, y la figura no viaja hasta el día siguiente. Con la pistola de silicona caliente se arregla en segundos, pero es herramienta de adulto.
Figuras de castaña
Edad: desde los siete años, con un adulto que haga los agujeros. Tiempo: cuarenta y cinco minutos. Material: castañas y bellotas, palillos con la punta cortada, plastilina y un punzón para el adulto.
Con castañas frescas, que todavía están blandas, el adulto abre con el punzón los agujeros donde el niño le pida, y el niño encaja los palillos: cuatro patas y un cuello, y sale un caballo; ocho patas, una araña. Sin punzón, la plastilina hace de unión entre castaña y castaña y sirve desde los cuatro años.
Qué hay que mirar. Las castañas se endurecen al secarse y ya no hay quien las agujeree, así que esta es para la misma semana del paseo. Y son piezas del tamaño de una canica: la Asociación Española de Pediatría recomienda mantener los objetos pequeños fuera del alcance de los niños pequeños, entre quienes el riesgo de atragantamiento es mayor antes de los tres o cuatro años1.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se secan las hojas para que no se rompan?
Prensándolas: estiradas entre dos hojas de periódico, sin montarse unas sobre otras, y con una pila de libros encima durante una semana como mínimo. Si el papel se humedece, se cambia.
¿Qué manualidad de otoño puedo hacer con un niño de tres años?
Estampar con hojas mojadas en témpera. Solo hay que pintar la hoja y apretarla contra el papel, y casi siempre queda bien.
¿Las hojas pegadas duran?
Bastante más si estaban bien prensadas, si la cola cubre toda la hoja y si se les da por encima una mano de cola blanca rebajada con agua. Aun así pierden color con los meses: es un cuadro de temporada.
¿Se pueden usar hojas recién cogidas?
Para estampar y para calcar con ceras, sí; de hecho, frescas van mejor. Para pegarlas en un cuadro o en una corona hay que prensarlas antes.
¿Qué hago si las piñas están cerradas?
Dejarlas unos días en un sitio seco y templado, dentro de casa. Las piñas se cierran con la humedad y se abren solas al secarse.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento». Ver la fuente