Talleres · 3 de 9

Talleres de Navidad: adornos, tarjetas y trufas

Diciembre da para un taller por semana, y cada uno tiene su destino: el árbol, el buzón, la mesa de Nochebuena o las campanadas. Seis piezas que salen en una tarde, con lo que hace falta, la edad a la que funcionan y el paso en el que se atasca la gente.

8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Varios niños hacen manualidades con papel de colores y pegamento en una mesa, con un árbol de Navidad al fondo

Cada pieza tiene su semana

La Navidad dura un mes, así que los talleres se pueden ordenar según para qué va a servir cada pieza. Los adornos, a primeros de diciembre, para que pasen el mes colgados. Las tarjetas, a mediados, con tiempo de llegar a los abuelos. La cocina, la víspera de la comida en la que se va a servir. Y el lanzaconfeti, en la última semana del año.

Si solo vas a hacer uno, que sea un adorno: es lo único que vuelve a salir de la caja el año siguiente, con el nombre y el año escritos por detrás.

Seis piezas y a quién le va cada una

Por edad, por si se puede llevar a casa al acabar y por dónde termina.

Los talleres de esta página, de un vistazo
3-5 años6-8 años9-12 añosSe lleva secoVa al árbolSirve de regalo
Bola rellena
Adorno de fieltro
Copos de papel
Tarjeta con huellas
Lanzaconfeti
Trufas sin horno

Criterio de oficio. La tarjeta lleva pintura y las trufas necesitan frío, así que las dos esperan un rato antes de viajar.

La bola rellena: el taller sin secado

Edad: desde los tres años. Tiempo: cuarenta y cinco minutos. Material: bolas de plástico transparente de las que se abren en dos mitades, relleno a elegir (virutas de papel, pompones, trozos de lana, estrellas de cartulina, purpurina gruesa) y cinta para colgar.

Cada niño abre su bola, llena una mitad sin pasarse del borde, encaja la otra y pasa la cinta por la anilla. Como no hay pegamento ni pintura, se la llevan puesta en la mano. Los mayores meten dentro una figura recortada o una foto en redondo, que es lo que la convierte en un recuerdo.

Qué suele fallar. Se llena demasiado y no cierra. La purpurina fina acaba en toda la sala: mejor gruesa, y en platos, no en botes. Compra bolas de plástico y no de cristal, y cuenta con que alguna mitad llega rajada.

El adorno de fieltro: coser por primera vez

Desde los ocho años cosen solos; con seis y siete, si las piezas llegan con los agujeros hechos. Una hora. Fieltro en dos colores, aguja lanera de punta roma, hilo grueso o lana fina, guata de relleno y cinta.

  1. Antes

    Dos piezas iguales

    Una estrella, un abeto o una bota, recortados dos veces con la misma plantilla. Para los pequeños, con los agujeros del contorno abiertos con una perforadora.

  2. Primero

    Decorar una cara

    Lo que vaya encima se cose o se pega ahora, con la pieza en plano. Después ya no se llega.

  3. Segundo

    Coser el contorno

    Las dos piezas juntas y la aguja entrando siempre por el mismo lado; así el hilo abraza el borde. Se deja sin coser un tramo de tres dedos.

  4. Tercero

    Rellenar

    Guata por el hueco, poca y empujada con un lápiz hasta las puntas. Con demasiada, la costura se abre.

  5. Final

    Cerrar y colgar

    Se cose el hueco con la cinta doblada dentro y se remata con dos nudos. Nombre y año, por detrás, con rotulador.

Lo que se tuerce al coser

El hilo, antes que la aguja. Demasiado largo se enreda, y sin nudo al final se sale a la tercera puntada: conviene llevarlo preparado, cortado a la medida de un brazo y ya enhebrado. La aguja lanera no pincha, pero se pierde, así que se cuentan al repartir y al recoger. Y quien no quiera coser tiene su versión: las dos piezas pegadas con cola textil y un día de secado.

Papel: copos para la ventana y una tarjeta con luces

Copos de nieve recortados

Edad: desde los siete años. Tiempo: media hora. Material: papel fino, tijeras y nada más. Se parte de un cuadrado. Se dobla en diagonal para hacer un triángulo, otra vez por la mitad y otra más. Queda un triángulo estrecho, con una punta que será el centro del copo. Se recortan muescas en los dos lados largos y se corta en pico o en curva el lado corto, el contrario a esa punta. Al desplegar aparece el copo.

Qué suele fallar. Usan cartulina y la tijera no puede con ocho capas: tiene que ser papel de folio o más fino. O cortan un lado de parte a parte y el copo se les cae en trozos. Entre muesca y muesca siempre queda papel.

La tarjeta de las luces

Edad: desde los tres años. Tiempo: cuarenta minutos, más el secado. Material: cartulina doblada, un rotulador negro, pintura de dedos de varios colores y toallitas.

El adulto, o el niño si ya sabe, dibuja con el rotulador un cable que cruza la tarjeta haciendo curvas. Cada bombilla es una huella de dedo sobre el cable, alternando colores. Dentro va el mensaje, que los pequeños dictan y los mayores escriben.

Qué suele fallar. Mojan el dedo entero y la huella sale un borrón: la pintura va en un plato, en capa fina. El dedo se limpia entre color y color, y la tarjeta no se cierra hasta que seca.

Unas manos sostienen un muñeco de nieve de fieltro cosido, entre carretes de hilo, tijeras y otros adornos de fieltro
El fieltro no se deshilacha al cortarlo, y por eso es la primera tela que se cose.

El lanzaconfeti: para las campanadas

Edad: desde los seis años. Tiempo: cuarenta y cinco minutos. Material: un tubo de cartón de papel higiénico, un globo, cinta adhesiva ancha, papel para decorar y confeti de papel, que se hace con una perforadora y restos de papel de regalo.

Se hace un nudo en la boquilla del globo sin inflarlo y se corta la punta del otro extremo, un dedo. El globo cortado se estira y se encaja en un extremo del tubo como si fuera un gorro, y se sujeta con una vuelta de cinta bien apretada. Se decora el tubo, se echan dentro dos pellizcos de confeti, se tira del nudo hacia atrás y se suelta.

Qué suele fallar. Se corta demasiado globo y no agarra, o la cinta queda floja y el globo sale disparado con el confeti. Antes de repartir el confeti se dice la norma: se apunta al techo, nunca a una cara. Y el confeti es de papel; el metálico y la purpurina no se barren.

Trufas: cocina que cabe en una mesa

Edad: desde los cuatro años. Tiempo: una hora, más el frío. Material: galletas rellenas de cacao, queso de untar, algo para rebozar (fideos de chocolate, coco rallado o cacao en polvo), bolsas de congelación, un rodillo, boles y cápsulas de papel.

Las galletas se meten en una bolsa cerrada y se machacan con el rodillo hasta dejarlas en migas, que es el paso que más gusta a todo el grupo. En un bol se mezclan con el queso, más o menos el doble de peso de galleta que de queso, hasta que la masa se despega de los dedos. Si queda blanda, más galleta. Se hacen bolas del tamaño de una nuez, se rebozan y se colocan en las cápsulas. Con media hora de frigorífico cogen cuerpo.

Qué hay que mirar antes. Manos lavadas, mangas subidas y pelo recogido. Las alergias se preguntan al apuntarse: esta receta lleva gluten y leche, y las galletas y los fideos de chocolate pueden llevar soja o frutos de cáscara, todos ellos en la lista de catorce alérgenos que la normativa europea obliga a destacar en la etiqueta1. Guarda los envases hasta el final. Y como llevan queso, las trufas viajan a casa en una caja y van directas al frigorífico.

En nuestros talleres navideños hay también cocina con su bebida a juego, ciencia con nieve artificial y manualidades para el cotillón. Los que organizamos para colegios, AMPAS y ayuntamientos están en talleres temáticos.

Preguntas frecuentes

¿Qué manualidad de Navidad se puede hacer con niños de tres años?

La bola rellena y la tarjeta de las luces con huellas de dedo. Ninguna de las dos pide tijeras, y en las dos lo que sale es suyo de verdad.

¿A qué edad pueden coser un adorno de fieltro?

Con ocho años cosen solos con aguja lanera, que tiene la punta roma. Con seis y siete lo consiguen si las piezas llegan con los agujeros hechos y el hilo enhebrado.

¿Cuándo conviene hacer los adornos?

A primeros de diciembre, para que estén colgados todo el mes. Lo que se hace el día 22 apenas se ve antes de guardarlo.

¿Se pueden hacer las trufas sin frigorífico?

Se pueden formar y rebozar, pero necesitan frío para coger cuerpo y llevan queso, así que no deben quedarse horas fuera. Si en la sala no hay frigorífico, que cada niño se las lleve en una caja y vayan directas al de casa.

¿Y un calendario de adviento?

Es un proyecto de casa más que un taller: veinticuatro sobres o cajitas numerados, colgados de un cordel con pinzas. Lleva varias tardes, y lo que más cuesta es decidir qué va dentro, que no tiene por qué ser un dulce.

De dónde salen los datos

  1. 1 Reglamento (UE) n.º 1169/2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor: artículo 21 y anexo II (sustancias que causan alergias o intolerancias). Diario Oficial de la Unión Europea, en el BOE. Ver la fuente
  2. 2 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento». Ver la fuente

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