Halloween es la fecha del año que más talleres admite, y casi todos acaban usándose esa misma noche. Aquí van cinco que hacemos, cada uno con su ficha: qué hace falta, a qué edad sale, cuánto se tarda y dónde suele torcerse.
8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Primero, cuánto miedo y cuántos días
Hay dos preguntas que resuelven casi toda la elección. La primera, la edad del más pequeño del grupo. Con tres, cuatro y cinco años, Halloween es naranja, tiene calabazas que sonríen y fantasmas con cara de despiste. Las calaveras, la sangre y los ojos arrancados son cosa de los mayores de Primaria, que los piden ellos.
La segunda es cuántos días faltan. Una careta o un bote decorado se pueden hacer una semana antes. Una calabaza vaciada, no: empieza a ablandarse a los pocos días, así que es un taller para el jueves o el viernes anterior a un Halloween que este año cae en sábado.
Cinco talleres y dónde encaja cada uno
Por edad, por si necesita un adulto con cuchillo y por si la pieza se puede llevar a casa al acabar.
Los talleres de esta página, de un vistazo
3-5 años
6-8 años
9-12 años
En familia
Sin nada que corte
Se lleva seco
Calabaza vaciada
Calabaza pintada
Careta de cartulina
Bote para los caramelos
Guirnalda de fantasmas
Cocina sin fuego
Criterio de oficio. «Sin nada que corte» quiere decir que en la mesa de los niños no hay ni tijeras: lo que haya que recortar llega hecho.
La calabaza: una por familia
Edad: desde los seis años, con una persona adulta por calabaza. Tiempo: hora y media o dos horas. Material: una calabaza mediana por familia, un cuchillo de sierra pequeño, una cuchara sopera, un rotulador, un barreño para las tripas, papel de periódico y una luz de pilas.
Es el taller que mejor funciona con una pieza por familia y no una por niño: hay trabajo para dos pares de manos y solo uno de ellos puede llevar el cuchillo.
Cómo se hace
El adulto corta la tapa alrededor del rabo, con el cuchillo inclinado hacia el centro para que la tapa no se cuele dentro al volver a ponerla. El niño vacía: primero las pepitas y los hilos con la mano, después raspa la pared con la cuchara. La cara se dibuja con rotulador antes de cortar nada, con formas grandes y sencillas, triángulos para los ojos y una boca de pocos dientes. El adulto corta siguiendo el dibujo y empuja las piezas hacia fuera. Dentro, la luz.
Qué suele fallar
La pared es demasiado gruesa y el cuchillo no entra: hay que raspar por dentro la zona de la cara hasta dejarla en un par de dedos. El dibujo tiene piezas muy finas, como dientes estrechos, que se rompen al cortar. Y el suelo: la pulpa resbala, así que periódicos debajo y un barreño por mesa.
Con los pequeños, sin cuchillo
De tres a cinco años la calabaza se decora por fuera, sin vaciarla. Calabazas pequeñas, rotuladores permanentes manejados con un adulto al lado, pegatinas, ojos de papel y limpiapipas pinchados para el pelo. Si se pinta con témpera, se queda a secar hasta el día siguiente. Dura mucho más que la vaciada.
La careta: que deje ver y respirar
Edad: desde los tres años si llega recortada; desde los siete la recortan ellos. Tiempo: una hora. Material: cartulina, plantilla, tijeras, goma elástica, grapadora, cinta adhesiva y con qué decorar: rotuladores, papel de seda, lana, goma eva.
Se marca la plantilla en la cartulina y se recorta el contorno. Los agujeros de los ojos los abre el adulto antes del taller, y grandes: un niño con la careta puesta tiene que verse los pies. Se decora en plano, sobre la mesa. Al final se grapa la goma a los lados, a la altura de los ojos, con las patas de la grapa hacia fuera, y se tapa cada grapa con un trozo de cinta para que no arañe ni enganche el pelo.
Las caretas que tapan nariz y boca dan calor y agobian en diez minutos. Para las de tienda, las autoridades de consumo recuerdan que deben tener orificios de ventilación de tamaño suficiente1; en una casera se consigue lo mismo haciéndola de media cara, hasta la nariz, o abriendo una boca grande.
Qué suele fallar. La goma, casi siempre: corta, mal grapada o puesta demasiado arriba. Se mide en la cabeza de cada niño antes de grapar. Tampoco conviene pasarse con la cola: una careta empapada se comba y no seca a tiempo.
El dulcero: un bote para el truco o trato
Edad: desde los cuatro años. Tiempo: de una hora a hora y media. Material: un bote de cartón o de plástico rígido por niño (los de cacao o de aperitivos sirven), cartulina o goma eva adhesiva, cinta de doble cara, rotuladores y cinta o cordón grueso para el asa.
Es la pieza más agradecida: se estrena esa misma noche. El bote se forra con cartulina pegada con cinta de doble cara, que no necesita secado. Encima va el personaje: una calabaza, un gato, un monstruo de un solo ojo. El adulto abre dos agujeros enfrentados cerca del borde y por ahí se pasa el asa, con un nudo gordo por dentro en cada lado.
Qué suele fallar. El asa se suelta cuando el bote pesa: los nudos tienen que ser dobles y el agujero, pequeño. Las latas de conserva no sirven, porque el borde corta. Ojo también con el tamaño, que un bote enorme a los cinco años se arrastra por el suelo.
La guirnalda de fantasmas: el truco está en el pliegue
Edad: desde los siete años. Tiempo: media hora, y por eso sirve de segundo taller para quien acaba pronto. Material: folios o tiras de papel blanco, lápiz, tijeras y un rotulador negro.
Se corta una tira de papel a lo largo del folio y se pliega en acordeón, en partes iguales. En la cara de arriba se dibuja medio fantasma con los brazos estirados hasta tocar los dos pliegues. Se recorta con todas las capas juntas, sin cortar los pliegues por donde pasan las manos. Al abrir, sale una fila de fantasmas cogidos de la mano. Las caras se pintan después, una distinta en cada uno.
Qué suele fallar. Recortan la silueta entera y les quedan seis fantasmas sueltos. Se enseña con un ejemplo a la vista: las manos llegan al borde y el borde no se corta. Con más de seis capas, la tijera infantil ya no puede.
Cocina de miedo que cabe en una mesa de aula
Edad: desde los tres años. Tiempo: una hora. Sin horno, sin fuego y sin cuchillos afilados.
Fantasmas de plátano. Medio plátano pelado, de pie sobre el corte, con dos pepitas de chocolate clavadas como ojos y una tercera para la boca. Se comen en el momento, porque el plátano se oscurece.
Mandarinas calabaza. A una mandarina sin pelar se le dibuja la cara con rotulador sobre la piel. Es la única receta en la que el rotulador está permitido, porque la piel no se come.
Arañas de galleta. Una galleta redonda rellena, ocho trozos de palito salado clavados en la crema como patas, y dos ojos pegados con una gota de queso de untar o de crema de cacao.
Qué hay que mirar antes. Las alergias se preguntan al apuntarse, no al sentarse. Galletas, chocolate y palitos llevan o pueden llevar varios de los catorce alérgenos que la normativa europea obliga a destacar en la etiqueta, entre ellos gluten, leche, soja y frutos de cáscara3: guarda los envases hasta que acabe el taller. Y con menores de cuatro o cinco años en la mesa, nada de frutos secos enteros ni de caramelos duros, que la Asociación Española de Pediatría señala entre los alimentos con riesgo de atragantamiento2.
En nuestros talleres de cocina terrorífica cada receta va con su bebida a juego. Los que organizamos para colegios, AMPAS y ayuntamientos están en talleres temáticos.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días dura una calabaza vaciada?
Pocos. Una vez abierta empieza a ablandarse y a estropearse, antes si está en un sitio caldeado. Por eso la vaciamos dos o tres días antes de Halloween como mucho. Decorada por fuera y sin abrir aguanta semanas.
¿A partir de qué edad pueden vaciar una calabaza?
Vaciar con la mano y con una cuchara, desde los seis años sin ningún problema. Cortar es trabajo de una persona adulta a cualquier edad de Primaria. Los más pequeños la decoran por fuera.
¿Qué manualidad de Halloween se puede hacer con niños de tres años?
Decorar una calabaza pequeña con pegatinas y ojos de papel, o una careta que llega recortada y solo hay que pintar. Y cocina: los fantasmas de plátano salen a esa edad.
¿Qué hago con lo que se saca de la calabaza?
Las pepitas y los hilos van a la basura orgánica. La pulpa que se raspa en un taller, mezclada con hilos y manoseada, tampoco se aprovecha. Si quieres cocinar calabaza, compra una para eso.
¿Se puede hacer la careta con un plato de cartón?
Sí, y con los pequeños es más fácil que la cartulina porque ya tiene forma. La explicamos en la página de carnaval, que es donde más se usa.
De dónde salen los datos
1 Comunidad de Madrid, Portal del Consumidor: «Disfraces de Carnaval: precaución en las compras» (inflamación de tejidos y pelucas, ventilación de las máscaras). Actualizado el 9 de febrero de 2026. Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento» (alimentos de riesgo y objetos peligrosos). Ver la fuente
3 Reglamento (UE) n.º 1169/2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor: artículo 21 y anexo II (sustancias que causan alergias o intolerancias). Diario Oficial de la Unión Europea, en el BOE. Ver la fuente
Más de un taller para cada fecha
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Halloween
Calabaza, careta, dulcero y cocina de miedo: cinco talleres con su ficha.