Campamentos · 1 de 10

¿A qué edad puede ir de campamento?

La respuesta corta es «depende de a qué campamento». La larga tiene menos que ver con los años que con cuatro o cinco cosas que tu hijo ya hace solo, o todavía no.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Ocho niñas y niños sentados en fila sobre la hierba, sonriendo

Depende de si vuelve a dormir a casa

Bajo la palabra «campamento» caben dos cosas muy distintas. Una es el campamento urbano: de día, en un colegio o un centro del municipio, con horario parecido al escolar y vuelta a casa a mediodía o por la tarde. La otra es el campamento con noches fuera. La edad para una y para otra no tiene nada que ver.

A un campamento urbano se puede ir desde que el niño está escolarizado. En los nuestros, desde 1.º de Educación Infantil: si en septiembre fue capaz de quedarse en un aula con una maestra y veinte compañeros, en julio puede quedarse en un grupo de diez con un monitor.

Lo de dormir fuera se habla aparte, y depende mucho más del niño que del calendario. Si es lo que estáis pensando, el mejor ensayo es una noche en casa de los abuelos o de un amigo, y que la idea le apetezca a él.

Lo que cambia de una etapa a otra

El campamento es el mismo edificio y la misma semana de piratas. Lo que hace cada grupo, y lo que necesita, cambia mucho.

Un campamento urbano, según el curso
Infantil1.º a 3.º de Primaria4.º a 6.º de Primaria
Qué necesitaRutinas muy claras, un adulto de referencia y ratos tranquilos.Moverse, jugar en equipo y normas que entienda.Retos, algo de autonomía y que no le traten como a los pequeños.
Qué le preocupaQue os vayáis. Dónde está el baño.Con quién va a jugar.Si será «de niños pequeños» y si irá alguien que conoce.
Qué conviene preguntarCómo se organiza el baño, si hay ropa de cambio y qué hacen después de comer.Cómo se hacen los grupos y qué pasa en el recreo.Qué actividades tienen los mayores y si están separados de los de primero.
Qué puede hacer soloPoco: abrir su almuerzo ya es un logro.Casi todo, con un adulto cerca.Su mochila, su crema y su botella son cosa suya.

En nuestros campamentos los grupos se forman por curso escolar, y en Primaria las actividades se preparan por separado para 1.º-3.º y para 4.º-6.º.

Por qué preguntamos el curso y no la edad

En una inscripción de campamento importa más el curso que la fecha de nacimiento. Dos niños del mismo curso, uno de enero y otro de diciembre, llevan el mismo año de colegio a la espalda: saben hacer fila, esperar turno y pedir ir al baño. Y es fácil que se conozcan o que tengan amigos comunes.

Agrupar por curso le viene bien, además, al niño que se estrena. El monitor puede proponer un juego sabiendo que todos lo entienden, sin que la mitad se aburra y la otra mitad se pierda.

Eso trae una consecuencia que es mejor saber de antemano: dos hermanos de cursos distintos, o dos vecinos, no estarán en el mismo grupo. Se verán en la acogida y en los juegos grandes. Lo explicamos con más calma en ¿mejor con un amigo o solo?.

Seis cosas que dicen más que los años

Ninguna es obligatoria. Cuantas más tenga, más fácil será la primera semana. Y casi todas se pueden practicar en casa.

  • Se queda con otros adultosEn el colegio, con los abuelos, en un cumpleaños. Si ya lo hace sin drama, el campamento es un paso pequeño.
  • Pide lo que necesitaAgua, ir al baño, ayuda con la cremallera. Un niño que sabe pedir está cuidado en cualquier sitio.
  • Va solo al bañoO casi. Si todavía necesita ayuda o tiene escapes, cuéntalo en la inscripción y mete una muda. Por eso no va a dejar de ir, pero el monitor tiene que saberlo.
  • Come sin que le denAbrir la fiambrera, pelar un plátano, beber de su botella. Lo que no sepa abrir, se quedará sin abrir.
  • Aguanta la mañanaUna jornada de campamento cansa más que una de clase: hay más patio y más calor.
  • Le hace alguna graciaNo hace falta entusiasmo. Basta con curiosidad por algo: la piscina, el balón, la semana de piratas.

Los más pequeños: el cansancio manda

Con tres y cuatro años, lo que más vemos a media mañana no es miedo. Es sueño. La Asociación Española de Pediatría sitúa el descanso habitual de los tres a los cinco años entre diez y doce horas al día, y recuerda que la siesta puede mantenerse hasta los cuatro o cinco1. Un niño que en casa todavía la duerme llega a la una de la tarde de un día de julio con muy poca batería.

Por eso con los de Infantil lo primero que hay que decidir es el horario. Empezar por la jornada de mañana, sin acogida temprana ni tarde, deja margen para ver cómo responde. Si aguanta bien, se amplía. Si la conciliación os obliga al horario largo desde el primer día, pregunta qué hacen los pequeños después de comer y si hay un rincón tranquilo.

A esa edad pesa mucho, además, la persona de referencia. Un niño de tres años se apega a una monitora concreta, bastante antes que a «el campamento». Enséñale su nombre el primer día y úsalo en casa.

También hay edad para estrenarse tarde

Del límite por abajo se habla mucho, y del otro casi nada. Un niño de diez u once años que va por primera vez tiene sus propias dificultades: llega a un sitio donde otros llevan veranos enteros, le da más vergüenza no saber cómo funciona y le importa mucho con quién le toca.

A esa edad va bien enseñarle la programación antes de apuntarle y dejarle opinar sobre las semanas. También ayuda saber que no va a estar con los de primero: en los nuestros, los mayores de Primaria tienen sus propias actividades.

Si la duda es entre varios campamentos y no sabes por dónde empezar a comparar, el reportaje general, un campamento, por dentro, termina con siete preguntas que sirven para cualquiera.

Dudas sobre la edad

¿Puede ir con tres años recién cumplidos?

Cada organizador fija su mínimo, y lo normal es que lo marque el curso y no el mes de nacimiento. En los nuestros se entra desde 1.º de Educación Infantil; si tienes dudas con el suyo, pregúntalo antes de inscribirle.

¿Y si todavía lleva pañal o tiene escapes?

Dilo en la inscripción y habla con la coordinación antes del primer día. Hay organizadores que piden control de esfínteres y otros que lo resuelven con mudas; lo que no funciona es que el monitor se entere el lunes a las once.

¿Es mejor esperar un año más?

Si la única razón es la edad y en el colegio se queda bien, no suele hacer falta. Si le cuesta mucho separarse o acaba de pasar por un cambio grande, una semana corta y solo de mañana es mejor prueba que esperar.

¿Hasta qué edad hay campamento urbano?

Depende de cada organizador y de cada municipio. Lo habitual es que cubra Infantil y Primaria, y que para los mayores haya propuestas aparte.

¿Los de Infantil están mezclados con los mayores?

En los nuestros, no: los grupos van por curso y las actividades cambian por etapa. Coinciden en momentos comunes, como la acogida o un gran juego, con cada grupo acompañado por su monitor.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. Artículo sobre el sueño entre los 2 y los 5 años. Ver la fuente

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