Campamentos · 5 de 10

El primer día, paso a paso

Desde que suena el despertador hasta que te lo devuelven con la gorra torcida. Qué pasa en cada tramo, qué hace el equipo y qué te toca a ti.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Una monitora, de espaldas, levanta las manos frente a un grupo de niños que la imitan

Antes de salir: un día de colegio más

La mejor mañana de primer día es la que se parece a un martes de marzo. Levantarse con tiempo, desayunar sentado, crema puesta desde casa y mochila hecha la víspera. Lo que hoy no toca son las prisas ni las preguntas del tipo «¿estás nervioso?», que solo tienen una respuesta posible.

Sal con margen. Llegar tarde el primer día sale más caro que cualquier otro, porque los grupos ya están formados, la asamblea ha empezado y tu hijo entra con todos mirando. Si llega de los primeros, en cambio, puede elegir rincón y ver cómo se va llenando el sitio.

Por el camino, repasad el plan en tres frases: quién le deja, qué hay dentro, quién le recoge y a qué hora. Si no lo habéis hablado antes, tienes cómo hacerlo en cómo prepararle las semanas de antes.

La mañana, tramo a tramo

Así se ordena una jornada en nuestros campamentos urbanos. Las horas exactas cambian de uno a otro; el orden, no.

Qué pasa y para qué sirve el primer día
  1. Acogida
    Para quien entra tempranoUn rato tranquilo, con desayuno para los madrugadores y rincones de juego. Hay pocos niños: buena entrada para un debutante.
  2. Llegada
    La puerta y los rinconesLa coordinación recibe y anota a cada niño. Un monitor le acompaña a su grupo. Mientras llegan los demás: dibujo, lectura, juegos de mesa, juego simbólico o balón fuera.
  3. Asamblea
    Nombres, normas y temáticaTodos en corro. Canciones y juegos de presentación, las normas contadas en corto y de qué va la semana.
  4. Actividad
    Lo primero que hacen juntosLa actividad programada para ese día, distinta según la etapa.
  5. Recreo
    Almuerzo y juego libreCada uno toma lo que ha traído. Es el rato en que se ve quién ha encontrado ya con quién jugar.
  6. Gran juego
    El grupo, en equipoUn juego grande o una gincana. Suele ser lo que cuentan en casa.
  7. Cierre
    Despedida del díaVuelta a la calma y una ronda corta: qué les ha gustado y qué no. De ahí sale el ajuste del martes.
  8. Salida
    En manoCada grupo va a la salida con su monitor. Quien tiene comedor o ludoteca sigue con el equipo.

La puerta: dos minutos que hay que usar bien

El primer día la puerta va lenta, y es buena señal. Nadie conoce todavía las caras, así que cada niño se busca en la lista, se anota y se le entrega su grupo. En nuestros campamentos cada participante tiene una tarjeta de identificación con su nombre, sus apellidos y su grupo.

A ti te quedan dos cosas por hacer ahí. La primera, decirle a la coordinación lo que deba saber hoy: «es su primera vez», «ha dormido poco», «le recoge su abuela». Treinta segundos. Lo largo ya está escrito en la inscripción.

La segunda, despedirte. Un beso, la hora a la que vuelves y te vas, sin quedarte al otro lado de la verja a ver qué hace. Si te ve, no entra en el juego; si no te ve, a los pocos minutos está en otra cosa. Qué pasa si se queda llorando lo contamos en echar de menos.

La asamblea: media hora que sostiene la semana

Si hubiera que quedarse con un solo rato del primer día, sería este. Sentados en corro, el grupo se ve la cara por primera vez. Los juegos de presentación no tienen ningún misterio. Sirven para que cada niño diga su nombre sin sentirse examinado y oiga el de los demás varias veces.

Ahí se cuentan también las normas. Pocas, y de las que un niño puede recordar: hasta dónde llega el patio, cómo se pide ir al baño, qué se hace cuando suena la señal. Un debutante agradece esas tres reglas más que cualquier juego. Le dicen cómo no meter la pata.

Y se presenta la temática. En verano cada semana tiene la suya (piratas, superhéroes, la vuelta al mundo, el circo), y es lo que da al grupo algo en común desde el primer minuto: un nombre de equipo, una misión, un grito.

El recreo, primera prueba de autonomía

Es el rato menos dirigido de la mañana y el que más información le da al monitor sobre un niño nuevo.

  • Que sepa abrirlo todoLa fiambrera, el envoltorio y la botella. El primer día no es el de estrenar un cierre complicado.
  • Que le gusteHoy no toca probar alimentos. Algo conocido y que aguante el calor.
  • Sin intercambiosEn un grupo puede haber varios niños con alergia. Cada uno, lo suyo.
  • Si no almuerza, no pasa nadaEl primer día muchos comen menos: hay demasiado que mirar. El monitor lo ve, y suele comentarse a la salida.

La recogida: puntual y con el DNI a mano

El primer día la salida pesa tanto como la entrada. Para un niño que ha aguantado bien toda la mañana, ver que los demás se van y que a él no viene nadie es el peor rato posible. Llega cinco minutos antes.

Te lo entregarán en mano y, como aún no te conocen, es normal que comprueben quién eres y que figuras como persona autorizada. Si va otra persona, que lleve su documento. Todo el funcionamiento de la puerta está en quién puede recoger a un niño.

Aprovecha para preguntarle a quien te lo entrega cómo ha ido. Dos frases de un adulto que ha estado allí valen más que el interrogatorio del coche. Para lo que viene después, de la merienda a la hora de dormir, tienes la vuelta a casa: qué cuentan y qué no.

El segundo día también cuenta como primero

Un aviso que ahorra disgustos: el martes puede costar más que el lunes. El lunes tiraba la curiosidad. El martes ya sabe lo que hay, sabe que hay que madrugar y todavía no tiene un amigo que le espere. Pasa mucho, y se pasa pronto.

Lo que funciona es repetir la mañana anterior tal cual: mismo camino, misma despedida corta, misma hora de recogida. Hacia mitad de semana lo normal es que la protesta haya desaparecido. Si no es así, lee ¿y si no se adapta?.

Dudas del primer día

¿A qué hora conviene llegar el primer día?

Dentro del horario de entrada, cuanto antes mejor. Con pocos niños dentro, la puerta tiene tiempo para ti y tu hijo puede colocarse sin agobios. Lo que hay que evitar es llegar con la asamblea empezada.

¿Me dirán en qué grupo está y quién es su monitor?

Pregúntalo en la puerta si no te lo han dicho antes. Saber el nombre de su monitor te sirve a ti y le sirve a él: es la persona a la que tiene que acudir.

¿Puedo llamar a media mañana para saber cómo está?

Pregunta al dejarle cuál es el teléfono de contacto y si prefieren que llames o que escribas. Piensa que quien atiende está también pendiente de los niños; si un niño se hace daño o se encuentra mal, es el campamento quien llama a la familia.

¿Y si el primer día empieza con la acogida temprana?

No pasa nada. A esa hora hay menos niños y más calma, que es un buen comienzo para un niño nuevo. Alarga la jornada, eso sí: si puedes, la primera semana recógele pronto.

¿Qué hago si sale diciendo que no quiere volver?

Escúchale, pregunta qué ha sido lo peor y no decidas nada esa tarde. Cuéntaselo a la coordinación a la mañana siguiente: con ese dato pueden cambiar algo desde el martes.

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