Cada junio, con las notas, llega la misma pregunta a todas las casas: ¿tiene que hacer algo este verano? Hay familias que compran el cuadernillo sin pensarlo y familias que lo consideran un atropello. No vamos a resolver ese debate, porque no nos toca. Sí podemos contar a quién preguntar, cómo organizarlo si se hace y cuánto se repasa sin abrir un cuaderno.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Nadie lo ha regulado, así que pregunta a quien le conoce
Hemos buscado una norma o una recomendación oficial sobre los deberes de verano y no la hemos encontrado: ni los calendarios escolares de Madrid y Castilla-La Mancha ni la web para familias de la Asociación Española de Pediatría dicen si hay que hacerlos, ni cuántos. Lo que circula en un sentido y en otro son opiniones, algunas muy respetables. Aquí no vas a leer «los expertos recomiendan», porque no hemos podido comprobarlo.
Lo que sí hay es una persona que ha pasado nueve meses con tu hijo y sabe qué lleva bien y qué lleva cogido con alfileres. La pregunta buena se le hace a su tutora o a su tutor, en junio y con nombre propio: «¿qué le vendría bien a mi hijo este verano?». Pídele que te diga una cosa, la más importante: que lea, que no pierda las tablas, que escriba algo de vez en cuando. Puede que la respuesta sea «que descanse», y también vale.
Si el colegio manda un cuaderno o una lista de lecturas, ese es el punto de partida, y lo que haya que negociar se negocia con el colegio. Si no manda nada, lo que sigue es para ti.
Lo que la AEP dice de los deberes sirve también en julio
La AEP tiene una página sobre cómo ayudar con los deberes del curso, y varios de sus consejos se trasladan tal cual a agosto1. Los resumimos.
Un sitio fijo. Igual que se cocina en la cocina, los deberes se hacen siempre en el mismo lugar: una mesa despejada, sin música ni televisión, con luz natural si puede ser. En la casa del pueblo o en el apartamento vale la mesa de la cocina, siempre la misma y recogida.
Después de descansar, nunca antes. Los pediatras hablan de empezar tras un periodo de descanso. En verano eso quiere decir no ponerlos al volver de la piscina.
El adulto supervisa, no corrige. Cuando son pequeños necesitan más apoyo; a medida que crecen, dice la AEP, los padres solo deben supervisar, y corregir los deberes en casa no es su tarea. Si el cuadernillo de verano se convierte en un examen diario con tu letra en rojo, algo se ha torcido.
Y una frase que vale por todo el artículo. Incluso los días en que el colegio no pone tareas, dice la misma página, los padres pueden aprovechar para potenciar la lectura, la escritura o desarrollar la creatividad pintando o jugando con plastilinas. Los pediatras cuentan eso entre las cosas que ayudan.
Tres maneras de no perder el hilo
No se excluyen. Lo que cambia de una casa a otra es cuánto pesa cada columna.
Cuadernillo, lectura y repaso sin cuaderno
El cuadernillo
La lectura
Sin cuaderno
Qué es
Fichas de repaso del curso que acaba, del colegio o compradas.
Un rato diario con un libro, un cómic o una revista que haya elegido él.
Cuentas, letra y lectura metidas en cosas que hay que hacer de todos modos.
A quién le encaja
A quien el tutor le ha señalado algo concreto que afianzar.
A todos, cada uno en su nivel.
Al que acaba el curso saturado de mesa y silla.
Qué pide
Hora fija, sitio fijo y un adulto que mire sin corregir.
Libros a la vista, carné de biblioteca y un adulto que también lea.
Un adulto con paciencia para dejarle hacer la cuenta en la tienda.
Dónde tropieza
En la segunda quincena de julio, cuando se convierte en pelea.
Cuando el libro lo ha elegido otro.
Cuando se nota demasiado que es una lección.
Organización doméstica vista desde fuera, no una pauta pedagógica. Lo que necesita tu hijo en concreto lo sabe su tutor.
Si hay cuaderno: por la mañana y con calendario
Esto es oficio, del que tenemos con los grupos de apoyo escolar durante el curso y con los niños en verano.
La hora buena es la primera de la mañana, después de desayunar y antes del plan. Están frescos, todavía no hace calor y lo que viene después hace de premio sin que haya que decirlo. La peor es la sobremesa, y la segunda peor, «luego».
Mejor un rato corto todos los días de diario que una mañana entera el domingo. Cuánto es «corto» depende de la edad y de lo que haya dicho el tutor; no vamos a darte una cifra de minutos, porque no hay ninguna oficial y sería inventarla. Una pista práctica: que se acabe antes de que él pida acabar.
Y reparte el verano. La primera semana, nada: acaba de terminar un curso. Las semanas de vacaciones juntos, tampoco, o solo leer. El cuaderno encaja en las semanas de rutina, las de julio con los adultos trabajando, y en los últimos diez días de agosto, cuando además ayuda a volver al horario. Cuenta las páginas, divídelas entre esos días y enséñale la cuenta: un cuaderno con final a la vista se lleva mejor que uno infinito.
Si va a un campamento, pregunta. En nuestros campamentos la mañana es de juego, talleres y movimiento, no de fichas, así que el rato de cuaderno, si lo hay, sigue siendo cosa de casa.
Ocho deberes que no lo parecen
Ninguno sustituye lo que un tutor haya pedido expresamente. Todos hacen leer, escribir o calcular con un motivo, que es justo lo que le falta a una ficha.
La lista de la compraLa escribe él. En la tienda la lee, busca y tacha. Los mayores, además, suman lo que va a costar antes de llegar a la caja.
Una recetaLeer los pasos en orden, pesar, medir, doblar cantidades si vienen invitados. Media hora de fracciones con un bizcocho al final.
Una postalA los abuelos, a un amigo, a su tutora. Cinco líneas con fecha, saludo y despedida, y un sello que hay que ir a comprar.
El diario del veranoUna libreta y una frase al día, con dibujo si es pequeño. En septiembre es un recuerdo y un cuaderno de caligrafía entero.
El mapa del viajeCuántos kilómetros quedan, por qué provincia vamos, cuánto falta si llevamos dos horas. Geografía y restas en el asiento de atrás.
El dinero de la semanaUna paga pequeña para los helados y que la administre. Pocas cosas enseñan mejor a restar.
Juegos de mesa con cuentasEl parchís, las cartas, el dominó, cualquier juego en que haya que sumar puntos y alguien tenga que llevar la cuenta.
Las instruccionesDe un juego nuevo, de una maqueta, de la tienda de campaña. Leer para hacer algo es leer de verdad.
Leer, pero lo que elija él
De todo lo que cabe en un verano, leer es lo que menos discusión levanta en casa cuando el libro lo ha escogido quien lo va a leer. La AEP, en su página de libros por edades, lo explica sin rodeos: un libro adecuado a la edad mejora la comprensión, evita la frustración, aumenta la motivación y favorece el hábito a largo plazo2. La misma página da pistas de qué buscar en cada tramo: de los 6 a los 8 años, capítulos cortos, historias divertidas y personajes que se repiten; de los 8 a los 10, novelas cortas de aventuras o misterio; de los 10 a los 12, tramas más largas.
Dos cosas prácticas. Mira el horario de verano de la biblioteca de tu municipio: una visita a la semana, en la franja de más calor, resuelve la tarde y el libro. Y un cómic cuenta. Lo que se busca en agosto es que lea porque quiere, y eso pasa antes con lo que le apetece que con lo que «debería».
Un último apunte que no es nuestro. Entre lo que los pediatras piden para el tiempo libre de los niños está que les quede tiempo para descansar y para jugar sin organizar3. Si para acabar el cuadernillo hay que quitarle eso, el verano está mal repartido. Cómo queda un día entero con todo dentro lo contamos en Rutinas de verano.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio hacer deberes en verano?
No hemos encontrado ninguna norma que lo establezca. Depende de lo que pida cada colegio y de lo que recomiende el tutor para tu hijo en concreto. Pregúntaselo en junio.
¿Cuánto tiempo al día deberían dedicarles?
No hay una cifra oficial y no vamos a inventarla. Como criterio práctico, un rato corto cada día de diario funciona mejor que una sesión larga a la semana, y mejor que termine antes de que el niño se harte.
¿A qué hora es mejor hacer los deberes en verano?
A primera hora de la mañana, después de desayunar y antes del plan del día. Los pediatras aconsejan empezar los deberes tras un periodo de descanso y en un lugar fijo y sin distracciones.
¿Vale con que lea?
Para muchos niños, sí; lo sabe su tutor. Que lea lo que ha elegido él, un rato cada día, es la manera más llevadera de mantener el hábito. Un cómic también es leer.
¿Tengo que corregirle el cuadernillo?
La Asociación Española de Pediatría dice que, a medida que crecen, los padres deben supervisar y que corregir los deberes en casa no es su tarea. Puedes mirar que lo ha hecho y dejar las correcciones para el colegio.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Deberes escolares. Cómo ayudarles». Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Libros recomendados por edades». Ver la fuente
3 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Tiempo de ocio y actividades extraescolares». Ver la fuente