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Un cumpleaños que funciona

Un cumpleaños infantil se decide tres semanas antes, en una conversación de cocina: a quién se invita, dónde y cuánto rato. Si esas tres respuestas encajan entre sí, la tarde casi se organiza sola. Si se pelean, no la arregla ni el mejor juego.

9 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Niñas y niños de fiesta en un salón con colchonetas de colores

Cuántos, dónde y cuánto rato: el triángulo

Hay tres decisiones atadas entre sí. El número de invitados decide el sitio, porque ocho niños caben en un salón y veintidós no. Del sitio depende la duración: en un local la hora de salida viene dada y en casa hay que ponerla. Y según lo que dure sabrás cuántos juegos hacen falta y si hay merienda o merienda cena.

Lo más corriente es tomarlas en mal orden: se reserva el sitio porque quedaba un hueco, luego resulta que la lista no cabe y hay que recortarla a última hora. El orden que da menos disgustos empieza por la lista. Con ella en la mano se elige el sitio, y con el sitio, la hora de empezar y la de acabar. La temática, la tarta y los globos pueden esperar.

En Una fiesta infantil que funciona contamos el horario de dos horas que usamos como esqueleto de casi cualquier celebración. Aquí va lo que es propio de un cumpleaños: que hay un protagonista, que los invitados los elige él y que casi siempre lo organiza una familia en su tiempo libre.

La lista se hace con el cumpleañero

La lista es del niño, con un adulto al lado que pone el tope. Si se la hacen sus padres, aparecen los hijos de los amigos de los padres y falta el compañero con el que juega cada recreo.

Funciona pedirle nombres sin enseñarle la lista de clase: los que le salen solos son los que quiere de verdad. Después toca mirar esa lista desde fuera. Si ha nombrado a casi todos los niños de su clase menos a dos o tres, es mejor ampliar o reducir que dejar a esos tres mirando cómo se reparten los sobres. En invitar a toda la clase están las opciones, con sus pros y sus contras.

Sobre el número corre por ahí una regla popular: tantos invitados como años cumple, más uno. Sirve como punto de partida para los pequeños y se queda corta a partir de los siete. Lo que de verdad pone el techo es el espacio, los adultos disponibles y el carácter del niño. Lo desarrollamos en cuántos invitados.

Los hermanos y los primos

Cuentan como invitados aunque no estén en la lista. El hermano de dos años necesita un adulto encima y la prima de trece, un encargo que la saque del papel de niña pequeña. Conviene saber antes cuántos van a ser.

Casa, parque o local: lo que da y lo que pide cada uno

Ninguno es mejor que los otros. Cada sitio te quita un problema y te trae otro.

Los tres sitios de un cumpleaños
En casaEn el parqueEn un local
Lo mejorEl cumpleañero juega en su terreno y enseña su cuarto. Tú decides el horario.Espacio de sobra para correr y nadie a quien molestar.Llegas con la tarta y te vas sin recoger. Da igual el tiempo que haga.
Lo que pidePreparar la casa antes y recogerla después. Juegos pensados para poco espacio.Llevarlo todo, marcar hasta dónde se puede ir y contar niños a menudo.Reservar con tiempo y adaptarse a su horario y a su manera de hacer.
InvitadosPocos: los que caben sentados en el suelo del salón.Admite un grupo grande si hay adultos suficientes.Los que marque el local, por arriba y a veces por abajo.
El punto débilEl ruido, los vecinos y las habitaciones que no quieres abiertas.El tiempo: sin plan de lluvia no hay fiesta.Compartir sala con otro cumpleaños o ir con el reloj encima.
Va bien paraTres a seis años y grupos pequeños de cualquier edad.Primavera y otoño, de seis años en adelante.Invierno, clases enteras y familias sin sitio en casa.

Criterio de oficio. Si te decides por el salón de casa, en la pieza «En casa» está cómo prepararlo.

Dos preguntas que deshacen el empate

¿Qué pasa si ese día llueve? Si la respuesta es «no lo sé», el parque necesita un segundo sitio apalabrado: el salón de un familiar o el local de la comunidad. Avisar de un cambio de sitio la víspera es fácil; improvisarlo con doce niños mojados, no.

¿Quién va a estar con los niños mientras tú atiendes la puerta y la merienda? En casa y en el parque esa persona la pones tú. En un local, pregunta si alguien va a estar con el grupo todo el rato o solo durante la actividad.

El salón tiene sus propios trucos, y el primero es vaciarlo: están en un cumpleaños en casa. Y sea cual sea el sitio, lo que se come y el momento de las velas tienen su página: merienda, tarta y alergias.

Lo que tiene que decir la invitación

Una invitación bien escrita ahorra quince mensajes y un par de sustos. Da igual que sea de papel o un mensaje al grupo de familias.

  • Hora de empezar y hora de acabarLas dos. La de acabar te permite cerrar la fiesta sin echar a nadie.
  • La dirección, con una pista«El portal de la farmacia», «la zona de las mesas de madera». En un parque grande, un punto de encuentro que no admita dudas.
  • Si los adultos se quedan o noDilo claro. «Los padres podéis dejarlos y recogerlos a las siete» y «os esperamos a todos» son dos fiestas distintas.
  • La pregunta por las alergias«Dinos si tiene alguna alergia o no puede comer algo». Hecha aquí, da tiempo a comprar con cabeza.
  • Qué ropa traerSi va a haber pintura, agua o césped, se avisa.
  • Hasta cuándo confirmar y a quiénUna fecha y un teléfono. Sin fecha, las confirmaciones llegan la mañana de la fiesta.
Una niña con una mariposa pintada en la cara

El protagonista

Ser el centro también cansa

El cumpleañero lleva semanas esperando esa tarde, y eso juega en su contra. Llega con la ilusión por las nubes, todo el mundo le mira y cualquier cosa que no salga como imaginaba le pesa el doble. Que acabe llorando en su propia fiesta pasa más de lo que parece, y casi nunca quiere decir que la fiesta vaya mal.

Ayuda contarle antes qué va a pasar y en qué orden, y dejarle elegir dos o tres cosas de verdad: un juego, el sabor de la tarta, quién se sienta a su lado. Con eso la fiesta es suya sin que tenga que dirigirla.

Y en lugar de hacerle ganar, que lo notan todos, darle un papel que solo pueda tener él: dar la salida, elegir la canción o repartir las pistas. Si la fiesta tiene una historia, ese papel sale solo; lo contamos en cumpleaños temáticos.

Los tres momentos en que se puede torcer

Son siempre los mismos, y los tres se preparan antes.

Dónde suele llorar alguien y cómo se evita
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    La llegadaLos primeros invitados entran en una casa donde todavía no pasa nada, y el cumpleañero no sabe si hacer de anfitrión o ponerse a jugar.

    Hay algo empezado en una mesa y él tiene un encargo: abrir la puerta y enseñar dónde van los abrigos.Sin plan, la llegada se convierte en veinte minutos de carreras por el pasillo.

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    Las velasTodos alrededor de una mesa, una llama y la foto que quieren los abuelos.

    Se sopla sentados, con los pequeños a un brazo de distancia y un adulto junto a la tarta.De pie y apretados, alguien sopla antes de tiempo y hay que volver a encender.

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    Los regalosAbrirlos delante de todos tiene dos riesgos: que el regalo esté repetido y que el resto se aburra mirando.

    O se abren en un rato corto y tranquilo, dando las gracias uno por uno, o se abren en casa después.A media fiesta y a toda prisa, los papeles vuelan y nadie sabe quién trajo qué.

Criterio de oficio. El detalle de las velas está en la pieza sobre la merienda.

Los adultos también son invitados

Con niños de tres y cuatro años lo normal es que cada uno venga con alguien de su familia. Eso dobla la gente que hay en casa. A cambio tienes muchas manos, siempre que les digas qué esperas de ellas.

A partir de los seis o siete, la mayoría de las familias agradece poder dejar al niño y volver a recogerlo. Entonces necesitas un teléfono de cada familia apuntado en un papel y saber quién viene a recoger a cada uno.

Y hace falta decidir quién lleva al grupo, que no puede ser quien abre la puerta. A veces lo resuelve una tía con mano para los niños, y a veces compensa que venga alguien de fuera; en qué hace un animador contamos en qué consiste su trabajo y qué preguntarle. Si prefieres llevarlo tú, en juegos de cumpleaños hay ocho de toda la vida con su ficha, y en cumpleaños por edad, cuáles encajan con cada grupo.

Tres semanas, cinco ratos

Un cumpleaños se prepara en ratos sueltos. Repartidos así, ninguno pasa de una hora.

  1. Tres semanas antes

    Lista, sitio y hora

    La lista con el cumpleañero, el sitio y las dos horas. Si es un local o viene un animador, se reserva ahora.

  2. Dos semanas antes

    Las invitaciones

    Con fecha para confirmar y la pregunta por las alergias. Si se reparten en mano, fuera del aula.

  3. La semana de antes

    Juegos y compra

    Se decide la actividad central, se apuntan cuatro o cinco juegos y dos de reserva, y se compra lo que no caduca.

  4. La víspera

    El sitio

    Se despeja la habitación y se deja el material de cada juego en una caja, en el orden en que se va a usar.

  5. El día

    Media hora de margen

    Todo montado treinta minutos antes de la hora. Siempre hay un invitado que llega pronto.

Lo que queda cuando se van

Al día siguiente, el cumpleañero da las gracias a su manera: un dibujo, un audio para los abuelos o decirlo el lunes en el patio. Y tú apuntas dos líneas para el año que viene: cuántos vinieron de los que dijeron que sí, qué juego funcionó y cuánta merienda sobró. Dentro de doce meses no te vas a acordar, y esa nota te servirá más que cualquier lista de ideas.

Si prefieres que el grupo lo lleve otra persona y estar tú con tus invitados, nuestras animaciones de cumpleaños están en animaciones.

Cada pregunta, en su página

El reportaje da el mapa. El detalle de cada decisión está en estas piezas.

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    Por edad

    Qué funciona a los 3, a los 5, a los 8 y a los 11.

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    Cuántos invitados

    Cómo decidir el número sin pasarse ni quedarse corto.

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    Invitar a toda la clase

    Cuándo sí, cuándo no y cómo repartir las invitaciones.

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  4. 4

    Cuánto dura y a qué hora

    La duración por edad y el horario que mejor encaja.

    En preparación
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    En casa

    Cómo preparar el piso para que no acabe en caos.

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  6. 6

    En el parque

    Sitio, sombra, límites y qué hacer si llueve.

    En preparación
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    En un local

    Qué mirar y qué preguntar antes de reservar.

    En preparación
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    En invierno

    Cumpleaños de noviembre a febrero, sin parque.

    En preparación
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    Juegos de cumpleaños

    Ocho juegos de siempre, con su ficha y lo que suele fallar.

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  10. 10

    Cumpleaños temáticos

    Piratas, detectives o ciencia: la temática como misión.

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  11. 11

    Merienda, tarta y alergias

    Qué poner, cuánto, cuándo soplar y cómo preguntar por las alergias.

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  12. 12

    La piñata

    Cómo hacerla sin empujones y con qué rellenarla.

    En preparación
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    Los regalos

    Regalo colectivo, cuándo abrirlos y las bolsitas.

    En preparación
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    Qué hace un animador

    En qué consiste su trabajo y qué preguntar antes.

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    Cumpleaños compartido

    Dos o tres familias, una sola fiesta: cómo repartirlo.

    En preparación
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    A partir de los 12

    Cuando ya no quieren fiesta de pequeños.

    En preparación

Lo que más nos preguntan

¿Con cuánto tiempo hay que preparar un cumpleaños infantil?

Con tres semanas hay margen para todo: decidir la lista y el sitio, mandar las invitaciones con dos semanas y dejar la compra y los juegos para la última. Si quieres un local o un animador en mayo o junio, que son meses de comuniones, conviene mirar antes.

¿Qué se decide primero, el sitio o los invitados?

Los invitados. El número y la edad del grupo dicen qué sitio sirve; al revés, acabas recortando la lista para que quepa.

¿Los padres de los invitados se quedan en la fiesta?

Con tres y cuatro años, casi siempre. A partir de los seis o siete, lo habitual es dejarlos y recogerlos. Eso sí, que la invitación lo diga, para que nadie tenga que adivinarlo en la puerta.

¿Se abren los regalos durante la fiesta?

Las dos opciones valen. Si se abren, que sea en un rato tranquilo después de la merienda y dando las gracias a cada uno. Si el grupo es grande o muy pequeño de edad, abrirlos en casa evita comparaciones y esperas.

¿Qué hago si el cumpleañero se enfada o llora en su fiesta?

Sacarle un momento del centro, sin regañina y sin público, y dejar que la fiesta siga con quien lleva al grupo. Suele ser cansancio y exceso de atención, y se pasa en unos minutos.

¿Hace falta una temática?

No. Ayuda a dar unidad a los juegos y a que la invitación ya empiece la fiesta, pero un cumpleaños sin temática y con buenos juegos funciona igual.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Juguetes que sean apropiados y seguros para los niños». Ver la fuente

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