Las dos respuestas son buenas. La que no lo es está en medio: invitar a casi todos. Aquí va cómo decidirlo sin agobios y cómo repartir las invitaciones sin que nadie se entere de la peor forma posible.
5 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La regla que usa mucha gente: menos de la mitad, o todos
Nadie está obligado a invitar a veinticinco niños, y un cumpleaños con cinco amigos vale tanto como uno con la clase entera. Lo que conviene evitar es la franja de en medio. Si de una clase de veinticinco vienen veinte, los cinco que faltan son «los no invitados», con nombre y apellidos. Si vienen seis, los otros diecinueve son la clase, sin más.
De ahí la regla, que circula entre familias y entre maestros y es puro sentido común: o un grupo claramente pequeño, por debajo de la mitad, o todos. Hay una variante igual de limpia cuando el niño juega sobre todo con los de su mismo sexo y así sale de él: todos los niños o todas las niñas de la clase, sin excepciones.
La regla habla del resultado final, no de las ganas. Si el cumpleañero ha nombrado a dieciocho, toca elegir entre subir a veinticinco o bajar a ocho.
De la lista del niño a la lista final
Tres preguntas, en este orden.
Cómo se llega al número
1
El cumpleañero nombra a quien quiereSin la lista de clase delante. Se apuntan los nombres que le salen solos.
2
¿Son menos de la mitad de la clase?Se cuenta sobre el total de su aula.
Grupo pequeño. Las invitaciones se reparten fuera del colegio.Ha nombrado a casi todos: sigue leyendo.
3
¿Tenemos sitio, adultos y ganas para la clase entera?Un parque o un local, tres o cuatro adultos y una actividad pensada para un grupo grande.
Toda la clase. La invitación puede ir por el grupo de familias.Se reduce con él hasta un grupo pequeño de verdad.
4
¿Queda fuera solo uno, o solo dos?La última comprobación, antes de enviar nada.
Se les invita. Dos sillas más no cambian la fiesta, y para esos dos lo cambian todo.La lista está cerrada.
Criterio de oficio y de sentido común. Si el colegio tiene alguna norma sobre las invitaciones, se sigue la del colegio.
Lo que supone cada opción
Para decidir sabiendo en qué te metes.
Toda la clase, un grupo pequeño o un cumpleaños conjunto
Toda la clase
Un grupo pequeño
Conjunto con otros
A favor
Nadie se queda fuera y el cumpleañero juega con niños con los que no suele.
Cabe en casa, es barato y el cumpleañero está con cada invitado.
Varias familias con cumpleaños cercanos invitan juntas a toda la clase y reparten el trabajo.
En contra
Pide sitio grande, varios adultos y alguien que sepa llevar a veinticinco.
Hay que repartir las invitaciones con discreción y aguantar algún «¿y yo?».
Hay que ponerse de acuerdo en todo y cada niño tiene menos protagonismo.
Dónde
Parque o local.
Casa.
Parque o local.
Suele encajar
En Infantil y los primeros cursos de Primaria, cuando los grupos de amigos aún no están hechos.
Desde tercero o cuarto, cuando ya eligen con quién quieren estar.
En clases donde las familias se conocen y se llevan bien.
Criterio de oficio. Los cumpleaños conjuntos tienen su propia pieza en esta guía.
Cómo se reparten las invitaciones
Si invitas a todos, cualquier vía sirve: el grupo de familias de la clase, sobres en las mochilas o lo que tenga establecido el colegio. Asegúrate de que llega a todos; en casi todas las clases hay alguna familia que no está en el grupo de mensajes.
Si invitas a unos cuantos, fuera del aula y fuera del patio. De adulto a adulto, por mensaje privado o en mano a la salida, sin corro alrededor. Repartir sobres en la fila a seis niños delante de los otros diecinueve es justo la escena que quieres evitar.
Pregunta en el colegio antes de dar por hecho que puedes repartir en clase. Algunos centros tienen norma sobre esto y otros prefieren no intervenir.
Nunca en el grupo general si no van todos. Un «los que vais al cumple, acordaos de traer bañador» escrito donde lo leen los que no van hace más daño que la propia lista.
Lo que se le explica al cumpleañero
Que un cumpleaños pequeño es una cosa normal y que no se va contando en clase quién viene y quién no. Tampoco hay que convertirlo en un secreto de Estado, que sería peor. Basta con que entienda que hablar de la fiesta delante de quien no está invitado no es de buen compañero. Y que, si alguien le pregunta, la respuesta es sencilla: «este año he invitado a poquitos».
Tres situaciones que se repiten
«A ese no le quiero invitar.» Si la fiesta es de grupo pequeño, no hay problema: no está, como no están otros quince. Si es de toda la clase, viene. «Toda la clase» significa toda, y es buen momento para explicarle que invitar a alguien a una fiesta no obliga a ser su mejor amigo. Si detrás hay un conflicto serio entre los dos, eso se habla con la tutora o el tutor. Una lista de cumpleaños no lo va a resolver.
Tu hijo es el que no ha sido invitado. Les pasa a todos alguna vez. Ayuda no dramatizarlo delante de él y no pedir explicaciones a la otra familia. Si se repite una y otra vez y con toda la clase, es una conversación para tener con el colegio.
Invitas a todos y vienen cuatro. Ocurre, sobre todo en puentes y en junio. Por eso la invitación lleva fecha para confirmar: con la respuesta en la mano, la víspera puedes cambiar el plan de veinticinco por uno pensado para los que vienen, que saldrá mejor que un local medio vacío.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio invitar a toda la clase?
No. Lo razonable es evitar el término medio: o un grupo claramente pequeño, o todos. Dejar fuera a dos o tres de una clase entera es lo que hace daño.
¿Puedo repartir las invitaciones en el colegio?
Si van todos, normalmente sí; pregunta al centro si tiene alguna norma. Si solo invitas a algunos, mejor de familia a familia y fuera del aula.
¿Tengo que invitar a quien invitó a mi hijo?
No es una deuda, pero suele ser lo natural si siguen jugando juntos. Si este año la fiesta es más pequeña, se puede decir con sencillez a la otra familia.
¿Qué hago si mi hijo no quiere invitar a un compañero concreto?
En una fiesta pequeña, nada: no está invitada la mayoría. En una de toda la clase, se le invita igual. Si hay un problema de fondo entre los dos, háblalo con su tutor o tutora.
¿Y si no podemos asumir una fiesta para toda la clase?
Un grupo pequeño en casa es tan buena opción como la otra. Otra es juntarse con familias que cumplen en fechas cercanas e invitar a toda la clase entre varias.