Desde fuera parece alguien que llega con una mochila y pone a los niños a jugar. Su trabajo de verdad consiste en mantener a un grupo entero dentro de la misma fiesta durante dos horas. Esto es lo que hace, lo que no le toca y lo que conviene dejar hablado antes de que llame al timbre.
5 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
El trabajo es leer al grupo
Un animador trae juegos, música y, según el caso, pinturas de cara, globos o un espectáculo. Eso es el material. El oficio está en lo que hace con él: ve que un juego se está agotando y lo corta un minuto antes; nota que tres niños se han descolgado y cambia a algo que los recoja; sabe que después de una carrera toca sentarse.
Tiene preparado más de lo que va a usar y decide sobre la marcha, porque ningún grupo es igual al anterior. Los mismos diez juegos funcionan con unos niños de siete años y fracasan con otros de la misma edad que no se conocen entre sí.
Y trabaja las costuras. Entre un juego y el siguiente no hay hueco: mientras recoge los aros ya está contando lo que viene. En esos ratos se nota si la fiesta la lleva alguien con tablas o un adulto con buena voluntad.
Lo que lleva él y lo que sigue siendo tuyo
Mucha gente piensa que con un animador en casa los adultos pueden desaparecer. No es así.
Reparto habitual del trabajo en un cumpleaños con animación
El animador
La familia
Los juegos
Los prepara, los explica, los dirige y trae su material.
Le cuenta antes cómo es el grupo y qué le gusta al cumpleañero.
El grupo
Lo mantiene junto y dentro de la actividad.
Sigue siendo responsable de los niños: quién entra, quién sale y con quién se va cada uno.
La merienda
Suele ayudar a sentarlos y retoma el grupo después.
La compra, la sirve y sabe qué puede comer cada invitado.
El baño y los llantos
No puede dejar a quince niños para acompañar a uno.
Un adulto de la casa, disponible toda la tarde para eso.
El espacio
Dice lo que necesita y monta antes de empezar.
Lo tiene despejado y decide qué puertas se cierran.
Es el reparto más habitual; cada servicio puede incluir más o menos. Lo que no esté hablado, se pregunta.
Ocho preguntas antes de decir que sí
Valen para cualquier animador o empresa. Quien trabaja bien las contesta sin pensárselo.
¿Qué vais a hacer con niños de esta edad?La respuesta tiene que cambiar si dices cuatro años o si dices nueve. Si el programa es el mismo para todos, mala señal.
¿Cuántos niños lleva una sola persona?Y a partir de cuántos vienen dos. Con un grupo grande o muy pequeño de edad, una sola persona no llega.
¿Quién viene exactamente?Qué formación y qué experiencia tiene con niños, y si ha presentado el certificado de delitos de naturaleza sexual que la ley exige a quien trabaja de forma habitual con menores1.
¿Tenéis seguro?De responsabilidad civil, por si alguien se hace daño o se rompe algo durante la actividad.
¿Qué necesitáis del sitio?Metros libres, un enchufe, una mesa, sombra si es al aire libre. Y cuánto rato antes llegan a montar.
¿Qué pasa si llueve o cambia el sitio?Si la fiesta es en un parque, si tienen versión de interior y hasta cuándo se puede avisar.
¿Qué hacéis durante la merienda?Si ese rato cuenta dentro del tiempo contratado y si se quedan con el grupo o paran.
¿Y si un niño no quiere participar?La buena respuesta habla de dejarle mirar y de ofrecerle un papel. La mala, de insistirle delante de todos.
Titulación, certificado y seguro: lo mismo que en un campamento
Quien anima un cumpleaños trabaja con menores, igual que quien lleva un grupo en un campamento, y las garantías que se le pueden pedir son las mismas. Las explicamos, con la ley delante, en Un campamento, por dentro.
Y una comprobación más, de sentido común: que la persona que te han dicho que viene sea la que viene, y que haya alguien a quien llamar si el día de la fiesta se pone enferma.
Lo que el animador necesita saber de ti
Cinco minutos de conversación unos días antes mejoran la fiesta más que cualquier extra.
Uno
Cuántos y de qué edad
El número confirmado, no el de invitados, y la edad del más pequeño y del mayor. Si vienen hermanos, también.
Dos
Cómo es el cumpleañero
Si le gusta ser el centro o prefiere pasar desapercibido, qué le apasiona y si hay algo que le dé miedo: los disfraces, los globos que explotan, que le pinten la cara.
Tres
Lo que hay que saber del grupo
Si algún niño necesita un apoyo o una adaptación, si hay alguna alergia que deba conocer, si alguno no conoce a nadie.
Cuatro
El sitio y el horario
Dónde se juega, dónde se merienda, a qué hora llega la tarta y a qué hora se acaba.
Cinco
Quién es su contacto
Un adulto con nombre al que acudir durante la fiesta. Que no sea quien está sirviendo la merienda.
Cuándo compensa y cuándo no hace falta
Un cumpleaños no necesita animación contratada para salir bien. Con ocho niños en casa, un par de adultos y cuatro juegos pensados, la fiesta funciona; en juegos de cumpleaños están los de siempre con su ficha.
Compensa en tres casos. Cuando el grupo es grande, porque llevar a veinte niños a la vez es un oficio. Cuando las edades están muy mezcladas y hay que dar a cada una su papel. Y cuando quien organiza quiere estar con sus invitados y hacer fotos en lugar de pasar la tarde contando hasta tres.
También compensa cuando la actividad pide saber hacer algo: maquillar, hacer magia o figuras con globos, montar un juego de pistas o un escape room. Eso la víspera no se improvisa.
En nuestras animaciones de cumpleaños llevamos los juegos adaptados a la edad, el material, el montaje y la recogida. Lo que hacemos y cómo pedirlo está en animaciones.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace exactamente un animador en un cumpleaños?
Lleva al grupo: prepara y dirige los juegos, trae el material, mantiene a los niños dentro de la actividad y enlaza un juego con otro para que no haya ratos muertos. Según el servicio, también maquilla, hace globoflexia, magia o un baile.
¿Los padres tienen que quedarse si hay animador?
Los de la casa, sí. El animador dirige la actividad, pero de los niños, la merienda, la puerta y el baño sigue respondiendo un adulto de la familia.
¿Con cuánta antelación hay que buscarlo?
Con la que puedas, sobre todo para sábados por la tarde y para mayo y junio, cuando coinciden las comuniones. Dos o tres semanas dan margen para elegir y para contarle cómo es el grupo.
¿A partir de qué edad tiene sentido un animador?
Desde los tres o cuatro años, con propuestas cortas y sin sustos. El tramo en el que más se disfruta va de los cinco a los nueve. A partir de los diez piden otra cosa: un reto, un juego de pistas o un escape room.
¿Cuánto tiempo suele durar la animación?
Lo habitual es que cubra la parte de juego de la fiesta, alrededor de hora y media o dos horas. Pregunta si la merienda cuenta dentro de ese tiempo.
De dónde salen los datos
1 Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, artículo 57. Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente