Diez niños en un piso de setenta metros parecen cuarenta. La casa no crece, pero se puede preparar: qué puertas se cierran, qué habitación se vacía y por dónde va a pasar todo el mundo. Media hora de mover muebles la víspera ahorra casi todos los sustos del día.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Cuántos niños caben en un salón
Haz la prueba: retira la mesa baja, arrima el sofá a la pared y mira el suelo que queda libre. Los invitados tienen que poder sentarse todos en corro en ese hueco, sin tocarse, y quedar sitio para que un adulto pase por detrás. Si caben así, caben para jugar. En un salón corriente eso suelen ser entre seis y diez niños.
Si con tres y cuatro años se queda un adulto por niño, la cuenta cambia: los mayores necesitan dónde estar de pie sin ocupar la zona de juego. La cocina o el pasillo ancho, con la merienda de los adultos allí, los aparta sin echarlos.
Cuando la lista no cabe, hay dos salidas honradas: recortarla con el cumpleañero o cambiar de sitio. Meter quince niños donde caben ocho se paga durante toda la tarde.
Una casa de cumpleaños tiene cuatro zonas
No tienen por qué ser cuatro habitaciones. Basta con que cada cosa tenga su sitio y que todos lo sepan al entrar.
La entradaUn sitio para abrigos y mochilas que no sea la cama de nadie: un perchero, una silla o una caja grande. Y otro para los regalos, lejos de la zona de juego.
La zona de juegoEl salón despejado. Sin mesa baja, sin lámparas de pie y sin nada de cristal a la altura de un codo.
La mesaDonde se merienda sentados. Si es la del salón, se arrima a la pared durante los juegos y se saca cuando toca. Puesta desde el principio con la comida encima, se merienda dos veces.
El rincón tranquiloUna mesa o una alfombra con folios, ceras o construcciones, abierta toda la tarde. Es para quien llega pronto, para quien se cansa y para quien necesita un rato sin grupo.
Lo que se cierra y lo que se guarda
Las puertas. Se cierran las habitaciones donde no va a entrar nadie, y se dice al llegar: «se juega en el salón y en el cuarto del cumpleañero; las demás puertas están cerradas». Dicho una vez al principio se respeta bastante. Descubierto a media tarde, con cuatro niños saltando en la cama grande, no.
El cuarto del cumpleañero. Todos van a querer verlo. Antes de la fiesta, que él mismo guarde lo que no quiere que le toquen: el juguete nuevo, la construcción a medio hacer, la colección. Lo que quede a la vista es para compartir. Con esa conversación la víspera te ahorras la discusión más habitual de un cumpleaños en casa.
Lo que se rompe y lo que no debe estar al alcance. Se suben o se guardan los objetos frágiles, los medicamentos y los productos de limpieza, igual que cuando viene un niño pequeño de visita. Y si entre los invitados o sus hermanos hay menores de tres años, se recogen del suelo las piezas pequeñas: la Asociación Española de Pediatría recomienda mantener fuera de su alcance pilas, canicas, imanes y otros objetos pequeños, y guardar aparte los juguetes de los mayores1.
Ventanas, balcón y terraza. Cerrados, o con un adulto en la puerta todo el rato que estén abiertos.
El baño. Uno nada más, señalado, con un taburete si los niños son pequeños y una toalla que no sea la buena. A los de tres y cuatro años alguien tiene que acompañarlos; se acuerda antes quién.
Los animales. El perro o el gato, en una habitación cerrada con su agua. Por su tranquilidad y porque puede venir algún niño con miedo o con alergia.
El día de la fiesta, desde por la mañana
Para un cumpleaños de 17:00 a 19:00. La fiesta dura dos horas, pero el trabajo de ese día empieza antes de comer.
Un sábado de cumpleaños en casa
11:00
Mover mueblesSalón despejado, puertas cerradas, objetos frágiles arriba. Si se hace por la mañana, el cumpleañero ayuda y ya sabe cómo va a estar la casa.
13:00
La caja de los juegosEl material de cada juego, en una caja y en el orden en que se va a usar. La música, probada.
16:00
Comida y mesaLa merienda preparada en la cocina, tapada. La mesa, sin poner todavía. Globos inflados y colgados altos.
16:30
Todo listoMedia hora de margen. El rincón tranquilo, abierto: es lo primero que encuentran los que llegan.
17:00
La fiestaLlegada, juegos, merienda con tarta, un juego tranquilo y despedida.
19:00
Despedida en la puertaAbrigos y bolsitas preparados en la entrada, para que la salida no vuelva a pasar por el salón.
19:30
RecogerPrimero la comida y los restos de globos. Los muebles pueden esperar a mañana.
El orden de los tramos de la fiesta, minuto a minuto, está en el reportaje «Una fiesta infantil que funciona».
Juegos que caben en un salón
En casa no se corre. Se dice así al empezar, y se cumple mejor si los juegos no lo piden. Funcionan los de moverse en el sitio y los de sentarse: las estatuas, las sillas en versión cooperativa con cojines, la zapatilla por detrás, ponerle la cola al burro, el teléfono escacharrado. Tienen su ficha en juegos de cumpleaños.
La búsqueda del tesoro es el gran juego de casa, porque convierte el piso en un mapa: una pista en el buzón, otra en la nevera, otra debajo de la almohada del cumpleañero. Ocupa media hora, reparte al grupo por las habitaciones abiertas y termina con todos juntos alrededor del tesoro.
Un taller también va bien como actividad central si hay mesa para todos: decorar galletas, hacer una corona o un antifaz, pintar una camiseta vieja. Pide proteger la mesa y que cada niño tenga su material sin esperar. Con más de ocho, mejor en dos tandas.
Los juegos de pelota, los de persecución y el pañuelo se guardan para el día que haya patio. Si el portal o el garaje de la comunidad se pueden usar un rato, se pregunta antes a quien corresponda y baja un adulto con ellos.
Dos adultos, dos trabajos
En casa hacen falta como mínimo dos adultos con el trabajo repartido antes: uno lleva al grupo y no se mueve del salón; el otro abre la puerta, atiende a las familias, saca la merienda y acompaña al baño. Cuando una sola persona intenta las dos cosas, el grupo se queda solo cada vez que suena el timbre.
Si esa tarde quieres estar con tus invitados, el papel de llevar al grupo lo puede hacer alguien de fuera. En qué hace un animador explicamos qué preguntar antes de contratarlo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos niños se pueden invitar a un cumpleaños en casa?
Los que quepan sentados en corro en el suelo del salón despejado, con sitio para pasar. En un piso corriente suelen ser entre seis y diez.
¿Cómo hago para que no entren en todas las habitaciones?
Cerrando las puertas antes y diciéndolo al llegar: dónde se juega y qué puertas no se abren. Dicha al principio, es una norma que los niños aceptan bien.
¿Y si el cumpleañero no quiere que le toquen sus juguetes?
Que guarde él mismo, la víspera, lo que no quiere compartir. Lo que quede fuera es para todos. Así decide él y no hay que discutirlo delante de los invitados.
¿Qué hago con los padres que se quedan?
Darles un sitio y, si hace falta, un encargo: la cocina o el pasillo con algo de picar, y a quien se ofrezca, las fotos o servir la merienda. Lo que no quieres es un corro de adultos en medio de la zona de juego.
¿Cuánto debe durar un cumpleaños en casa?
Dos horas con niños de Primaria y hora y media con los de tres y cuatro años. En casa conviene quedarse corto: el espacio cansa antes que en un parque.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Juguetes que sean apropiados y seguros para los niños». Ver la fuente