Fiestas · 7 de 10

El pasaje del terror: cómo se monta sin pasarse

Es lo que todos esperan y lo que más fácil se tuerce. Un pasaje bien hecho se recuerda un año entero, y uno mal medido también. La diferencia casi nunca la pone el decorado. La ponen la puerta, el tamaño de los grupos y lo que tienen prohibido los personajes.

7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Un grupo de adolescentes con pañuelos rojos al cuello hace piña con las manos juntas

Primero, para quién es

Un pasaje del terror es un recorrido corto, a media luz, con ambientación y personajes que salen al paso. De todo lo que se hace en Halloween es lo único pensado para asustar, así que tiene edad mínima. En los que montamos nosotras es de ocho años, y a partir de ahí entra quien lo pide. No hay pasaje que sirva a la vez para segundo de Primaria y para tercero de la ESO.

Los más pequeños no se quedan sin fiesta, porque a la misma hora y en otro sitio tienen su cuento, su taller o su gincana. Rebajar el pasaje hasta que valga para todos no funciona, porque deja de interesar a los mayores y sigue asustando a los de cinco. Las edades, con lo que encaja en cada tramo, están en cuánto miedo cabe a cada edad.

El recorrido: seis condiciones

Criterio de oficio. Sirve un pasillo con varias aulas, un gimnasio dividido con telas o una carpa. Tiene que cumplir esto.

  • Entrada y salida distintasEl grupo que sale no se cruza con el que espera. Si se cruzan, el de la cola ya sabe lo que hay y el que sale se lo cuenta a gritos.
  • Un solo sentidoSin bifurcaciones ni sitios donde volverse. En cada giro, el camino se ve.
  • Suelo limpioNi cables, ni escalones sin señalar, ni telas que cuelguen hasta el suelo. El que se asusta corre, y corre sin mirar.
  • Una salida a mitadUna puerta lateral por la que un adulto saca a quien dice la palabra, sin tener que terminar el recorrido ni desandarlo.
  • Luz que se enciende enteraUn interruptor o un cuadro que da toda la luz de golpe, y alguien que sabe dónde está.
  • Las puertas del edificio, libresLas salidas de emergencia y los extintores no se tapan ni se decoran. Qué se puede montar y dónde lo decide quien responde del edificio, y se le pregunta antes.

De la cola a los caramelos: seis tramos

Un pasaje de cinco o seis minutos. Lo que ocurre en cada tramo y lo que pasa si se hace mal.

El recorrido de un pasaje del terror
  1. 1
    La colaCon cartel de edad mínima y de lo que hay dentro: oscuridad, ruidos fuertes, personajes que se acercan. Alguien la anima.

    Quien llega a la puerta ya ha decidido si entra.Sin cartel, la decisión se toma dentro, que es tarde.

  2. 2
    La puertaGrupos de cuatro a seis. Se dicen las normas y se ensaya la palabra para salir.

    Entran juntos, andando, con un adulto o un guía si son los pequeños.Grupos de doce: los de delante se asustan y los de atrás no ven nada.

  3. 3
    El pasillo de ambientePenumbra, sonido y decorado. Todavía no pasa nada, y esa espera es la mitad del miedo.

    El grupo baja la voz y se junta.Si el primer susto llega en la puerta, lo demás ya no sorprende.

  4. 4
    Los personajesDos o tres escenas. Cada personaje tiene su sitio, su momento y su límite.

    Se acercan, hablan, se apartan y dejan paso.Un personaje que persigue o corta el paso provoca carreras y caídas.

  5. 5
    El último sustoUno, cerca de la salida y con el camino despejado por delante.

    Salen riendo, hacia la luz.Dos sustos seguidos al final hacen que salgan en estampida.

  6. 6
    La salidaCon luz, caramelos y un adulto que mira las caras una a una.

    Quien sale tocado tiene con quién hablar un minuto.Si la salida da a la cola, se acabó la sorpresa para los que esperan.

Criterio de oficio. El recorrido se diseña según el espacio disponible; en cada sitio cambia.

Lo que un personaje no hace nunca

El pasaje lo llevan de verdad quienes hacen de personaje. En los nuestros los interpreta el equipo de monitores. Estas normas, a nuestro juicio, no se negocian, y conviene repasarlas una por una antes de abrir.

No toca. Ni agarra, ni roza, ni sopla en la nuca. El público tampoco le toca a él, y eso se dice en la puerta.

No persigue. Puede dar dos pasos hacia el grupo, pero nunca correr detrás. Tampoco se pone entre el grupo y la salida.

Mira antes de asustar. Tiene un segundo para ver quién viene. Si el primero de la fila llega llorando o agarrado a un compañero, el personaje se queda quieto o saluda con la mano.

Sale del papel cuando oye la palabra. Se quita la careta, habla con su voz y acompaña al niño hasta el adulto de la salida lateral.

No trabaja solo ni sin descanso. Detrás de una cortina, con careta y a oscuras, se pierde la medida. Se relevan, y hay una persona sin disfraz que recorre el pasaje entre pase y pase.

La palabra para salir

Tiene que ser una palabra que no se diga jugando. «¡Para!» y «¡no!» se gritan de broma en cualquier pasaje, así que no sirven. Vale un color o una palabra cualquiera, como «calabaza». Se ensaya en la puerta, en voz alta y todos a la vez, para que a nadie le dé vergüenza usarla.

El mismo pasaje, en dos niveles

Así se atiende a los de ocho y a los de quince con un solo montaje, cambiando el horario y las consignas.

Pase suave y pase fuerte
Pase suavePase fuerte
Para quiénDe ocho a once años, en las primeras horas.Desde doce años y adultos, a última hora.
La luzPenumbra: se ven las caras y el suelo.Casi a oscuras, con puntos de luz.
Los personajesSe dejan ver venir y hablan. Asustan con la presencia.Aparecen por sorpresa y con ruido.
El grupoDe cuatro a seis, con un guía que va delante.De cuatro a seis, solos.
El sonidoMúsica de fondo, sin golpes.Golpes, puertas y silencios.

Criterio de oficio. Las dos normas que no cambian de un pase a otro: nadie toca y nadie persigue.

Lo que suele fallar

La cola. Con grupos de cinco y un pase cada tres o cuatro minutos, pasan menos de cien personas por hora. Si se espera a más gente, hacen falta turnos con hora o más horas de apertura, y algo que hacer en la cola, sea un pintacaras, un photocall o un personaje que no asusta.

Los grupos que se alcanzan. Un grupo lento y otro rápido se juntan en mitad del recorrido y el segundo se come los sustos del primero. Quien da la salida en la puerta espera la señal de dentro.

Los actores voluntarios sin instrucciones. Un padre o un alumno mayor con careta y con ganas hace cosas que un monitor no haría. Si van a participar, ensayan antes y reciben las mismas normas.

El que entra por no quedar mal. Se nota en la puerta. Suele bastar con un «¿quieres entrar o prefieres ayudarme aquí con las linternas?» dicho en voz baja.

El final sin final. El pasaje cierra a su hora, se enciende la luz y los personajes salen sin careta a saludar. Así los más impresionados ven quién había debajo.

Si el pasaje es para un colegio, un AMPA o un ayuntamiento y preferís que lo diseñe y lo interprete un equipo, el nuestro está en pasajes del terror. Y si lo que buscáis es emoción de noche sin sustos, hay otra manera en la gincana nocturna.

Dudas sobre el pasaje

¿A partir de qué edad se puede entrar en un pasaje del terror?

No hay una edad oficial. La fija quien lo organiza, y debe anunciarla. En los que montamos nosotras es de ocho años. Si el público va de esa edad a los adultos, lo sensato es separar un pase suave y otro fuerte, en horas distintas.

¿Cuánto debe durar el recorrido?

Entre cuatro y seis minutos. Más corto sabe a poco. Si es más largo, los grupos se alcanzan y la cola no avanza.

¿Cuánta gente hace falta para montarlo?

Como mínimo, una persona en la puerta, una en la salida, una sin disfraz que recorre el interior y un personaje por escena. Nosotras lo hacemos con un equipo de seis monitores y una persona que coordina.

¿Se puede hacer un pasaje del terror en casa?

No lo recomendamos. Un piso no tiene entrada y salida separadas ni sitio para sacar a quien se asusta. En casa funciona mejor una habitación de misterio con linternas.

¿Qué se hace si un niño se asusta dentro?

Dice la palabra acordada o lo ve el personaje, que se quita la careta y le acompaña a la salida lateral. Fuera hay luz y un adulto. Puede volver a entrar más tarde si quiere, o no entrar.

De dónde salen los datos

  1. 1 Comunidad de Madrid, Portal del Consumidor: «Disfraces de Carnaval: precaución en las compras» (inflamación de tejidos y pelucas). Actualizado el 9 de febrero de 2026. Ver la fuente

Y si quieres que lo hagamos nosotras

Nuestras animaciones

Cumpleaños, comuniones, bodas, Navidad, Halloween y carnaval, con monitores titulados.

Ver las animacionesVer las actividades

Niños con gorros de fiesta

Antes de irte

¿Te avisamos de lo próximo?

Campamentos, talleres y planes con peques, antes que nadie. Solo de lo que te interese, y te das de baja con un clic.