Un grupo de niños disfrazados, de noche, por la calle y con una bolsa de caramelos. Dicho así suena a lío. Con media hora de preparación es de lo mejor de la tarde, y esa media hora se va en pactar la ruta, avisar a las puertas y decidir qué se hace con el botín.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Lo primero: a qué puertas se llama
El truco o trato funciona cuando quien abre la puerta estaba esperando. Llamar a timbres al azar acaba con vecinos molestos y con niños plantados delante de una puerta que no se abre.
Lo mejor es acordarlo antes. En un portal o en una urbanización basta una nota en el tablón una semana antes, en la que se pide a quien quiera recibir a los niños que cuelgue una calabaza de papel en su puerta. Solo se llama donde hay calabaza. En un barrio de casas, lo mismo con una señal en la verja. En un pueblo, a menudo son los comercios los que se apuntan, y la ruta va de tienda en tienda antes del cierre.
Así nadie se siente obligado, las personas mayores que prefieren no abrir de noche no tienen que hacerlo y los niños aciertan en cada timbre.
El grupo, antes de salir
Criterio de oficio, el mismo que usamos para mover a un grupo por la calle en una excursión.
Grupos de seis a ochoCon más, el rellano se queda pequeño. Si hay quince niños, dos grupos con rutas en sentido contrario.
Dos adultos por grupoUno delante y otro detrás. El de atrás es el que cuenta. Con menores de seis años, cada uno va con su adulto.
Una ruta corta y con finalDiez o doce puertas, tres cuartos de hora. Se sabe dónde empieza y dónde acaba, y las familias tienen el recorrido.
Contar al salir de cada portalEn voz alta. Con los disfraces, todos parecen el mismo fantasma.
Una norma de puertaSe llama una vez, se dice la frase, se dan las gracias y no se entra en ninguna casa.
Las caretas, en la manoPara andar por la calle y por las escaleras se quitan. Se ponen en el rellano, justo antes de llamar.
Una ronda de una hora
Para un grupo de Primaria. Con pequeños, la mitad de puertas y antes de que anochezca.
Truco o trato de 18:00 a 19:00
18:00
Punto de encuentroEn un portal o una plaza. Recuento, reparto de bolsas y de luces, y las tres normas dichas en alto.
18:10
Primeras puertasLas más cercanas y las de quien conoce a los niños. Sirven de ensayo de la frase y del «gracias».
18:30
El tramo de calleSi hay que cruzar, se cruza una vez, todos juntos y por el paso de peatones. Caretas quitadas.
18:50
Última puertaSe avisa de que es la última antes de llamar. Recuento.
19:00
Vuelta y revisiónEn casa o en el local de la fiesta, las bolsas se vacían en la mesa antes de comer nada.
Criterio de oficio. Si después hay fiesta, la ronda va antes, que nadie quiere salir de una merienda para ponerse el abrigo.
En la calle, de noche y de negro
El 31 de octubre anochece pronto y medio grupo va vestido de bruja, de murciélago o de esqueleto, es decir, de negro. La revista de la Dirección General de Tráfico recogía los datos de una campaña francesa de seguridad vial: con los faros de un coche, un peatón vestido de negro se ve a 28 metros; con accesorios reflectantes, a 150. La misma campaña aconsejaba ropa de colores claros y elementos retrorreflectantes, como un brazalete o unas tiras en la mochila2.
Llevado a un disfraz, eso es un brazalete reflectante en cada brazo o una tira en la capa, y una linterna o una luz de pilas por niño. La bolsa de los caramelos, mejor clara.
Cruzar y andar
Lo que pide la Dirección General de Tráfico a cualquier peatón sirve tal cual para esa noche1. Los niños pequeños van siempre de la mano de un adulto. Se camina por la acera, sin pisar el bordillo. Se cruza por un paso regulado si lo hay; si no, por donde mejor se vea, en las esquinas y evitando hacerlo entre coches aparcados. Antes de cruzar se para junto al bordillo, se mira a la izquierda, a la derecha y otra vez a la izquierda, y se cruza en línea recta, deprisa pero sin correr. Y si la calle no tiene acera, se va lo más pegado posible a la pared y, a ser posible, de cara al tráfico.
A eso le añadimos una norma del grupo, y es que de una puerta a otra se va andando. Con la bolsa en una mano, la capa hasta los pies y la emoción, las carreras acaban en el suelo.
El botín: se revisa antes de comer
La norma se dice al salir y no tiene excepciones. En la calle no se come nada. Todo va a la bolsa y la bolsa se abre en casa, con un adulto, encima de la mesa.
Lo que llega sin envoltorio o con el envoltorio roto se aparta. Del vecino nadie desconfía, que lo ha dado con cariño. Pero sin envase no hay etiqueta, y sin etiqueta no se sabe qué lleva.
Si hay alergias, se lee cada etiqueta. La normativa europea obliga a destacar en la lista de ingredientes catorce sustancias que causan alergias o intolerancias, entre ellas los cereales con gluten, la leche, el huevo, los cacahuetes, la soja y los frutos de cáscara4, que son habituales en golosinas y chocolatinas. Un caramelo suelto, fuera de su bolsa original, no trae esa lista. Para el niño con alergia ayuda llevar de casa un puñado de dulces que sí puede comer y cambiárselos por los dudosos.
Si hay niños pequeños en casa, los caramelos duros y los chicles se guardan aparte. La Asociación Española de Pediatría los incluye, junto con los frutos secos enteros, entre los alimentos con riesgo de atragantamiento, que es mayor en los menores de tres o cuatro años, y recomienda supervisar siempre al niño mientras come y evitar que lo haga jugando o corriendo3.
La cantidad. Una ronda de doce puertas da para una semana. Lo que hemos visto funcionar es que esa noche elijan unos pocos y el resto vaya a un bote común que se administra desde la cocina.
Los que ya van solos
A partir de cierta edad quieren hacer la ronda sin adultos, y cada familia decide cuándo. Conviene dejar pactado lo mismo que para cualquier salida, que es con quién van, por qué calles, a qué hora vuelven y que lleven el teléfono con batería. Las tres normas siguen valiendo para ellos: solo puertas con señal, no se entra en ninguna casa y los pequeños con los que se crucen no se asustan.
El truco o trato es una parte de la tarde. Cómo encaja con la fiesta, los juegos y el nivel de miedo está en Halloween con niños, y qué mirar en el disfraz antes de salir a la calle, en disfraces que dejan jugar.
Preguntas frecuentes
¿A qué hora se sale a pedir truco o trato?
A media tarde, entre las seis y las siete y media. Con niños pequeños, antes de que anochezca del todo. Más tarde, mucha gente está cenando y a los niños les queda poco margen antes de acostarse.
¿A partir de qué edad pueden ir?
Desde que les haga gracia, de la mano de su adulto y a pocas puertas conocidas. Con tres o cuatro años, tres timbres del propio portal son una aventura completa.
¿Cómo se organiza en un bloque de pisos?
Con una nota en el portal, para que quien quiera participar cuelgue una calabaza en su puerta. Se empieza por el último piso y se baja, andando por la escalera o en ascensor con un adulto en cada viaje.
¿Qué hago si mi hijo tiene alergia alimentaria?
Que no coma nada en la calle, revisar en casa cada etiqueta y apartar lo que venga sin envoltorio. Ayuda llevar preparados dulces que sí puede comer, para cambiárselos al volver.
¿Qué significa «truco o trato»?
Es la frase con la que los niños piden los dulces en la puerta. En la práctica nadie hace ningún truco. Se dice la frase, se recibe el caramelo y se dan las gracias.
De dónde salen los datos
1 Dirección General de Tráfico: «A pie», normas generales de circulación de peatones y cruce de calles. Actualizado el 9 de julio de 2026. Ver la fuente
2 Revista DGT: «Usuarios vulnerables, pero bien visibles», sobre una campaña de la seguridad vial francesa (17 de enero de 2023). Ver la fuente
3 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento». Ver la fuente
4 Reglamento (UE) n.º 1169/2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor: artículo 21 y anexo II (sustancias o productos que causan alergias o intolerancias). Diario Oficial de la Unión Europea, en el BOE. Ver la fuente