Fiestas · 5 de 10

Juegos de Halloween con lo que hay en casa

Siete juegos que se montan con papel higiénico, una escoba, lana y unas cajas de zapatos. Ninguno necesita apagar la luz, y cada uno va con su ficha, que dice para qué edad es, cuánto dura, cómo se explica y por dónde suele romperse.

8 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Dos niños disfrazados actúan y bailan sobre un escenario con telón

Los juegos de siempre, con otra ropa

La mitad de los juegos de una fiesta de Halloween son los de cualquier fiesta con el nombre cambiado. Las estatuas pasan a ser estatuas de monstruo, el pollito inglés se juega andando como un zombi y a la cola del burro le sale un sombrero de bruja. Funcionan igual de bien y no hay que aprender nada nuevo. Sus fichas están en juegos de cumpleaños que no fallan.

Los siete de esta página son los que solo tienen sentido en Halloween, o en los que la fecha añade algo. Están pensados para jugarse con el disfraz puesto, y se nota. Se corre poco, nadie se arrastra si hay capas y ninguna prueba obliga a quitarse la careta delante de todos.

Un aviso sobre el orden. Los juegos van con la luz encendida y antes de la merienda. Lo de las linternas y la habitación a oscuras es otra parte de la tarde, y cómo encaja todo está en Halloween con niños.

Siete juegos y dónde encaja cada uno

Por edad, por espacio y por si sirve para un grupo grande, como una clase entera.

Los juegos de esta página, de un vistazo
3-5 años6-8 años9-12 añosCabe en un salónPara una clase enteraPara bajar el ritmo
La momia
La manzana colgada
Las cajas de tocar
La telaraña
El baile de la escoba
El esqueleto desmontado
El asesino del guiño

Criterio de oficio. El punto marca dónde suele funcionar mejor.

Dos juegos por equipos

La momia

Edad: desde 6 años · Jugadores: equipos de tres o cuatro · Material: dos rollos de papel higiénico por equipo · Duración: 10 minutos.

Cómo se explica: «Uno de cada equipo es la momia y se queda quieto, con los brazos pegados al cuerpo. Los demás le envolvéis con el papel de los pies a los hombros. Tenéis tres minutos. La cara no se tapa».

Al acabar el tiempo, las momias desfilan y luego se liberan de golpe, que es el mejor momento del juego. Variantes: con los mayores, la momia tiene que andar hasta una línea sin que se le rompa el vendaje. Qué suele fallar: el papel de doble capa, que se rompe a cada vuelta; sirve mejor el más basto. Que quieran taparle la cara, y por eso se dice antes y se repite. Y el suelo, que queda cubierto de papel y se recoge entre todos, como parte del juego, antes de pasar al siguiente.

El esqueleto desmontado

Edad: de 4 a 8 años · Jugadores: equipos de tres a cinco · Material: un esqueleto dibujado en cartulina por equipo, recortado en diez o doce piezas, cada equipo de un color · Duración: 15 minutos.

Cómo se explica: «El esqueleto de vuestro equipo se ha desmontado y sus huesos están escondidos por la sala. Solo podéis coger los de vuestro color, de uno en uno. Cuando los tengáis todos, lo montáis en el suelo».

Variantes: con los que no leen, seis piezas grandes; con los de siete y ocho, veinte piezas y un hueso que sobra, de otro animal. Qué suele fallar: que un equipo coja huesos de otro color para fastidiar. La norma es que un hueso que no es tuyo se deja donde está, y conviene decirla antes de que ocurra.

Dos juegos de habilidad

La manzana colgada

Edad: desde 6 años · Jugadores: de dos en dos o de tres en tres, por turnos · Material: una manzana pequeña por jugador, cuerda fina y un sitio del que colgarlas (una barra, un tendedero, el marco de una puerta) · Duración: 10 a 15 minutos.

Cómo se explica: «Cada uno tiene su manzana colgando a la altura de la boca. Con las manos a la espalda, hay que darle un mordisco. Gana quien lo consiga primero. La manzana que muerdes es la tuya y te la llevas».

El mismo juego se hace también con las manzanas flotando en un barreño. Nosotras preferimos la cuerda, porque en el barreño todos meten la cara en la misma agua y los disfraces acaban empapados. Variantes: con rosquillas en lugar de manzanas, que es más fácil. Qué suele fallar: manzanas demasiado grandes, que no hay boca que las muerda, y la altura, que se ajusta a cada niño antes de dar la salida. Quien lleve aparato en los dientes o un diente a punto de caerse hace de juez.

La telaraña

Edad: desde 6 años · Jugadores: de uno en uno, hasta doce · Material: un ovillo de lana, cinta de pintor y un pasillo o dos filas de sillas · Duración: 15 minutos.

Se cruza la lana de un lado a otro del pasillo, a distintas alturas, pegada a las paredes con cinta de pintor, que no deja marca. Queda una maraña que hay que atravesar.

Cómo se explica: «Hay que llegar al otro lado sin tocar ningún hilo. Si tocas uno, vuelves al principio. Podéis pasar por encima, por debajo o reptando».

Variantes: colgar de algunos hilos un cascabel, que delata al que roza; por equipos, cruzar llevando una araña de plástico en una cuchara. Qué suele fallar: hilos demasiado juntos, que lo hacen imposible y aburren al tercer intento, y los disfraces, así que capas y alas se dejan en la salida. La lana se pega con cinta para que ceda si alguien tropieza, y nunca se ata a un mueble que pueda volcar.

Uno con música: el baile de la escoba

Edad: desde 5 años · Jugadores: número impar, de siete en adelante · Material: una escoba y música que se pueda parar · Duración: 10 minutos.

Es un juego de baile de los de toda la vida, y en Halloween lo de la escoba viene solo. Todos bailan por parejas menos uno, que baila con la escoba.

Cómo se explica: «Cuando pare la música, todo el mundo cambia de pareja, y quien tiene la escoba la suelta y busca una también. El que se quede sin pareja baila con la escoba la canción siguiente».

Variantes: con los pequeños, sin parejas: se baila en corro y la escoba pasa de mano en mano; a quien le pille con ella cuando para la música, elige el paso que imitan todos. Qué suele fallar: a partir de los nueve años, bailar en pareja les da apuro. Se arregla con la variante del corro. Y la escoba, que al soltarla cae sobre un pie, se deja en el suelo en vez de tirarla.

Dos juegos para sentarse

Las cajas de tocar

Edad: desde 4 años · Jugadores: de uno en uno, o por parejas · Material: cuatro cajas de zapatos con un agujero en la tapa del tamaño de una mano, y dentro de cada una algo de tacto raro en un cuenco: espaguetis cocidos fríos, gelatina, una esponja mojada, un guante de goma lleno de agua y atado · Duración: 15 minutos.

Cómo se explica: «Dentro de cada caja hay una cosa del laboratorio de la bruja. Metes la mano, tocas y dices qué crees que es de verdad. No se mira y no se saca».

A cada caja se le pone un cartel con su nombre de cuento («los sesos», «la mano del ogro») y los niños tienen que adivinar qué es en realidad. Variantes: con los pequeños, las cajas abiertas y sin nombres de miedo, como un juego de tacto y ya está. Qué suele fallar: obligar. A algunos niños meter la mano sin ver les da mucho repelús, y pueden mirar primero. Si alguien usa uvas peladas para hacer de ojos, que no salgan de la caja ni acaben en la boca de un pequeño: la Asociación Española de Pediatría sitúa las uvas enteras entre los alimentos con riesgo de atragantamiento1. Y una toalla y un barreño con agua al lado.

El asesino del guiño

Edad: desde 9 años · Jugadores: de ocho a veinticinco, sentados en corro · Material: tantos papelitos como jugadores, uno marcado con una A y otro con una D · Duración: 10 a 15 minutos.

Cómo se explica: «Cada uno mira su papel sin enseñarlo. Quien tenga la A es el asesino: elimina a los demás guiñándoles un ojo sin que le vean. Si alguien te guiña, cuentas hasta tres por dentro y te desplomas con mucho teatro. Quien tenga la D es el detective, lo dice en alto y tiene tres intentos para descubrir al asesino».

Variantes: de pie y paseando por la sala, dándose la mano al cruzarse: el asesino elimina rascando la palma con un dedo. Qué suele fallar: que el eliminado caiga al instante y delate de dónde vino el guiño, por eso se cuenta hasta tres. Con niños de menos de nueve años no sale, porque muchos todavía no saben guiñar un ojo y la palabra «asesino» sobra. Para ellos, el teléfono escacharrado.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos juegos hacen falta para una fiesta de Halloween?

Para dos horas, tres o cuatro y uno de reserva. Entre la llegada, la actividad central y la merienda queda menos de una hora de juegos, y cada uno ocupa entre diez y quince minutos.

¿Qué juegos de Halloween sirven para niños de tres y cuatro años?

Las cajas de tocar con la tapa abierta, el esqueleto de pocas piezas y el baile de la escoba en corro. Y los de siempre con otro nombre: las estatuas de monstruo o la cola del gato negro.

¿Cuáles se pueden hacer en un aula?

La momia, el esqueleto desmontado, el baile de la escoba apartando las mesas y el asesino del guiño con los mayores. La telaraña pide un pasillo y la manzana, un sitio del que colgar la cuerda.

¿Hay que dar caramelos como premio?

No hace falta. Si los hay, mejor uno para todos al final que uno para el ganador de cada juego. Así no comen corriendo y nadie se va sin nada.

¿Se pueden jugar a oscuras?

Ninguno de estos lo necesita, y con disfraces largos es mejor verse los pies. Para jugar con linternas hay pruebas pensadas para eso en la página de la gincana nocturna.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Atragantamiento en la infancia: prevención y tratamiento» (alimentos de riesgo). Ver la fuente

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