Es la tarde con más nervios del año y la noche en que más cuesta dormirse. Tiene, además, una cabalgata en medio. Con un horario pensado acaba como tiene que acabar: con los zapatos en su sitio y los niños en la cama a una hora razonable.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Un día que se organiza desde el final
En 2027 el 5 de enero cae en martes, todavía en vacaciones. El día entero se planea hacia atrás: se decide a qué hora quieres que estén dormidos y desde ahí se van colocando la cena, la vuelta a casa, la cabalgata y la merienda.
La hora de dormir de esta noche no será la de siempre, y no pasa nada. Pero una hora más tarde es una cosa y tres, otra: un niño que se acuesta pasada la medianoche después de cuatro horas de calle se levanta el día de Reyes cansado y con el genio torcido, que es justo lo contrario de lo que queremos para esa mañana.
La mañana del 5, mientras tanto, pide poco: calle, parque y movimiento. Cuanto más hayan corrido antes de comer, mejor irá todo lo demás.
De la siesta a la cama, para una cabalgata a las seis
Un ejemplo con niños de tres a ocho años. Si la cabalgata de tu municipio sale a otra hora, se mueve todo el bloque.
El 5 de enero, de 15:00 a 21:30
15:00
DescansoSiesta para quien todavía la duerme y un rato de sofá para los demás. Es la hora que luego se agradece.
16:30
Merienda fuerteEn casa y sentados. Lo que meriende ahora es lo que le sostiene hasta la cena.
17:15
Salir abrigadosCon la pulsera puesta, la bolsa para los caramelos y el plan repetido: de la mano y dónde nos encontramos.
18:00
La cabalgataEntre media hora y una hora en el sitio. Cuando hayan pasado las tres carrozas, a casa.
19:15
En casaAbrigos fuera, manos lavadas y los caramelos a un cuenco, que se reparten mañana.
19:45
Cena cortaAlgo caliente y sencillo. Esta noche no es la de probar nada nuevo.
20:30
Los preparativosLos zapatos, el agua, lo que en cada casa se deje. Con calma y con todos.
21:00
Cuento y a dormirEl de siempre, en su cama, con la luz baja.
Criterio de oficio. Con niños mayores todo puede retrasarse una hora; con bebés, la cabalgata se ve un rato y se cena a la hora habitual.
Antes de la cabalgata: dormir y merendar
Las dos cosas que más cambian la tarde pasan antes de las cinco. El descanso de después de comer, aunque sea tumbados con un cuento, es lo que permite llegar a las nueve sin lágrimas. Y la merienda en casa evita la espera con hambre y el recurso a los caramelos en plena calle.
Sobre los caramelos, la Asociación Española de Pediatría recuerda que los menores de tres años no deben consumirlos y que entre los tres y los cinco el riesgo de atragantamiento es alto incluso con un adulto al lado2. Por eso en el horario van directos al cuenco: se cogen esta tarde y se comen mañana, sentados y repartidos por edades.
Porque llueve, porque hay un bebé en casa, porque alguien está resfriado o porque no apetece. La tarde se puede hacer especial de otras maneras.
Verla desde casaEn pijama, con la merienda y una manta. Para un niño de dos años es mejor butaca que cualquier acera.
Un paseo de lucesMedia hora por las calles iluminadas del barrio antes de cenar, sin multitud y sin horario.
Cocinar el desayunoDejar hecho entre todos algo para la mañana del 6. Ideas de cocina sin horno en talleres de Navidad.
Dos juegos y un cuentoUna sobremesa de juegos en familia. Hay siete con su ficha en juegos de Navidad.
Los preparativos: un ritual corto y con todos
Cada casa tiene los suyos y ninguno es obligatorio. Lo que funciona es que sean siempre los mismos y que cada niño tenga su parte.
Primero
Recoger el salón
Entre todos y antes de nada: hace falta sitio. Es el único día del año en que recogen sin que nadie insista.
Segundo
Los zapatos
Un par por persona, limpio y en el lugar de siempre. Los pequeños los colocan; los mayores escriben los nombres.
Tercero
Algo para el viaje
Agua para los camellos y lo que en casa se acostumbre a dejar para quien viene de tan lejos.
Cuarto
Una nota
Quien quiera, deja dos líneas de bienvenida o un dibujo. A los que ya escriben les encanta.
Final
La puerta del salón
Se cierra entre todos y no se abre hasta mañana. Es la señal de que el día ha terminado.
La parte difícil: que se duerman
Los nervios de esta noche son de los buenos, pero quitan el sueño igual. La Asociación Española de Pediatría, al hablar de los miedos nocturnos, da una pauta que sirve también hoy: establecer rutinas previas al acostarse, porque esos rituales tranquilizan, y evitar la activación excesiva antes de ir a dormir1. Propone hacerle compañía unos minutos, hablando de lo ocurrido en el día, leyendo un cuento o cantando en voz baja, y despedirse siempre de la misma forma1.
Traducido a la noche del 5: después de los preparativos, lo mismo que cualquier otro día y en el mismo orden. Baño o pijama, dientes, cuento. Sin pantallas ni persecuciones por el pasillo, y sin repasar la carta una vez más.
Ayudan también algunas cosas de oficio. Hermanos en la misma habitación por una noche, si lo piden: se hacen compañía y se vigilan entre ellos. Una respuesta preparada para el «¿y si no me duermo?»: basta con estar en la cama, quieto y con los ojos cerrados. Y una hora dicha de antemano para la mañana: «nadie sale del cuarto antes de que se haga de día», o antes de que suene un despertador que ellos mismos ponen.
Si alguno se desvela de madrugada, se le acompaña de vuelta a su cama con las mismas palabras de la despedida. Las amenazas con que no vendrá nadie están de más: convierten una noche de ilusión en una de miedo.
El final de un mes entero
El 5 de enero cierra cinco semanas de citas. Si quieres ver cómo se reparten las demás, desde la carta hasta las pre-uvas, están en Navidad con niños. Y si lo que organizas es la tarde de Reyes de un barrio, un pueblo o una entidad, con personajes, pasacalles o tronos para la recepción, eso es parte de nuestras animaciones de Navidad.
Preguntas frecuentes
¿A qué hora acostar a los niños la noche de Reyes?
Como mucho, una hora más tarde de lo habitual. Con una cabalgata a las seis, se puede cenar a las ocho menos cuarto y estar en la cama a las nueve.
¿Siesta el 5 de enero, aunque ya no la duerma?
Un descanso tumbado después de comer, con un cuento o música tranquila, ayuda mucho aunque no se duerma. Es lo que le permite aguantar la cabalgata y la cena.
¿Qué se deja preparado esa noche?
Lo que sea costumbre en cada casa: en muchas son los zapatos y agua para los camellos. Importa menos el qué que hacerlo juntos y cada año igual.
¿Qué hago si no consigue dormirse?
Mantener la rutina de siempre, acompañarle unos minutos y decirle que basta con estar en la cama, quieto y con los ojos cerrados. Sin amenazas y sin pantallas.
¿Y si se despierta a las cinco de la mañana?
Se acuerda la víspera: nadie sale del cuarto hasta que sea de día o suene el despertador. Si se despierta antes, se le acompaña de vuelta a la cama con calma.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia: «Miedos y fobias en la infancia» (rutinas previas al acostarse). Ver la fuente
2 Asociación Española de Pediatría, Comité de Soporte Vital: nota del 23 de diciembre de 2025 sobre uvas y caramelos (recomendaciones por edades). Ver la fuente