A medianoche, un niño de cinco años está dormido en el sofá o llorando de sueño. Las pre-uvas le dan su Nochevieja a una hora en la que puede disfrutarla: cotillón, cuenta atrás, doce campanadas y confeti, a mediodía o a media tarde.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Una Nochevieja de dos horas y con luz de día
Las pre-uvas son un ensayo general de las campanadas, adelantado unas horas o unos días. Se hacen en plazas, colegios, centros culturales y salones de casa, casi siempre entre el 28 y el 31 de diciembre. En 2026 la Nochevieja cae en jueves, así que lo habitual será celebrarlas la mañana del 31 o la tarde del miércoles 30.
Tienen tres partes y las tres importan: un rato de preparación, en el que los niños se fabrican lo que van a necesitar; la cuenta atrás con sus doce campanadas; y la celebración de después, que es corta. Si falta la primera, la fiesta se queda en diez minutos de ruido.
Sirven también para algo práctico. El niño que ya ha tenido sus campanadas se va a la cama el 31 con menos pelea, y el que aguante despierto llega a las de verdad sabiendo lo que hay que hacer.
Dos horas, con las doce a su hora
Un ejemplo de mañana. Las campanadas se dan a las doce del mediodía, que es fácil de recordar y deja la comida libre.
Unas pre-uvas de 10:30 a 12:30
10:30
Llegada y talleresVarias mesas abiertas a la vez: cotillón, pintacaras, lanzaconfeti. Cada niño pasa por las que quiera.
11:25
BaileVeinte minutos de música con juegos de baile, para juntar a todo el mundo en el mismo sitio.
11:45
El personaje y los vasitosLlega la visita, se la entrevista y se explica cómo van las campanadas. Mientras, se reparten los vasitos y todos se sientan.
11:58
Cuenta atrásLos cuartos, que no se comen, y las doce campanadas, despacio.
12:00
Feliz añoConfeti, abrazos y una canción. Cinco minutos que tienen que estar pensados.
12:10
Recoger y fotoBarrer el confeti entre todos también es un juego. Foto de grupo y despedida.
Criterio de oficio. Por la tarde funciona igual de 17:00 a 19:00, con las campanadas a las 18:30.
Las uvas: lo que piden los pediatras
Es la parte que más cuidado necesita. Tomar doce uvas al ritmo de un reloj es justo lo contrario de comer despacio, y la Asociación Española de Pediatría dedica cada diciembre una nota al asunto. Sus recomendaciones, tal como las da1:
No se deben ofrecer uvas enteras a los niños hasta al menos los cuatro o cinco años. Hasta entonces, partidas en cuatro trozos a lo largo, no en rodajas. Peladas y sin semillas, porque la piel resbala. Con el niño sentado y tranquilo, y con un adulto supervisando. Como alternativas seguras a las uvas, los pediatras citan los gusanitos de sémola de maíz y las pasas.
Sobre los caramelos, la misma nota es clara: de cero a tres años no deben consumirlos; de tres a cinco el riesgo es alto, incluso con un adulto al lado; por encima de los cinco disminuye, pero no desaparece1. Los duros y redondos son los peores.
De ahí sale cómo se preparan los vasitos en una fiesta con edades mezcladas: dos colores de vaso, uno para los menores de cinco años y otro para los demás, y un adulto que reparte mirando a quién se lo da.
Doce cosas en un vasito: cuáles, según la edad
Las doce no tienen por qué ser uvas. Tienen que ser doce, pequeñas y fáciles de tragar.
El vasito de las campanadas
Menores de 5 años
De 5 años en adelante
Si son uvas
Nunca enteras. Peladas, sin semillas y cada una en cuatro trozos a lo largo.
Sin semillas y pequeñas. Peladas se tragan mejor a esa velocidad.
Si no son uvas
Gusanitos de sémola de maíz o pasas, que son las alternativas que citan los pediatras.
Lo mismo, o doce trocitos de fruta blanda.
Caramelos
No, de ningún tipo.
El riesgo baja pero sigue ahí: mejor que no sean duros ni redondos.
Cómo se toman
Sentados, con su adulto al lado y sin seguir el ritmo si no pueden.
Sentados. Quien no llegue a la doce, termina después con calma.
Elaborado a partir de las recomendaciones del Comité de Soporte Vital de la Asociación Española de Pediatría (nota del 23 de diciembre de 2025). Ante cualquier duda sobre un niño concreto, su pediatra.
Doce campanadas que den tiempo
El reloj de verdad va demasiado deprisa para un niño. En unas pre-uvas las campanadas las da una persona, y las da lentas: con un cazo y una cuchara de palo, con una campana de mano o con un tambor, una cada cuatro o cinco segundos y contando en voz alta entre todos.
Antes se ensaya una vez sin comer. «Primero suenan cuatro golpes dobles, que son los cuartos: ahí todavía no se toma nada. Luego vienen las doce, y con cada una, una». Con los pequeños el ensayo es obligatorio; es lo que evita que se metan cuatro de golpe para alcanzar a los mayores.
Y una norma que se dice al sentarse: nadie se levanta, corre ni salta hasta haber tragado la última. El confeti espera diez segundos.
La primera hora: prepararse para las doce
Los talleres de unas pre-uvas sirven para algo: lo que se hace en ellos se usa a las doce.
El cotillónUn gorro de cartulina, una insignia o un antifaz. Rápido, y todo el mundo sale con algo puesto.
El lanzaconfetiUn tubo de cartón y un globo. Se hace en media hora y se estrena a las doce; los pasos están en talleres de Navidad.
Los deseosUna tira de papel por niño con algo que quiere hacer el año que entra. Se cuelgan de una cuerda o se meten en un bote que se abre el año siguiente.
Pintacaras o tatuajesCon brillo, que es la fecha. Admite cola, así que se abre desde el primer minuto.
El relojUn reloj grande de cartón con las agujas móviles, hecho entre los mayores. Lo lleva quien da las campanadas.
La músicaUna lista de canciones elegida por los niños durante la primera hora, para el baile de después.
En casa, en el cole o en la plaza
En casa, con cuatro primos, las pre-uvas caben en una hora de la tarde del 31: cotillón, campanadas con el cazo a las siete, brindis con zumo y a cenar. Son una buena manera de que los pequeños se acuesten a su hora con la fiesta hecha.
En el colegio se pueden hacer el último día de clase como cierre de la fiesta de Navidad. Tienen una ventaja sobre otros finales: son una celebración de fin de año, y de eso participan todas las familias, celebren lo que celebren en diciembre.
En la plaza, organizadas por un ayuntamiento o una asociación, el número de asistentes no se conoce y el frío manda. Funcionan a mediodía, con los talleres bajo carpa o en un local cercano, los vasitos preparados de antemano y repartidos en mano, y megafonía suficiente para que las campanadas se oigan desde el fondo.
Así las montamos nosotras: un evento de dos horas para niños de dos a doce años, con talleres a elegir, la entrevista a un personaje especial y las doce campanadas todos juntos. Está en pre-uvas. Y el resto de las citas del mes, en Navidad con niños.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las pre-uvas infantiles?
Unas campanadas adelantadas, a mediodía o por la tarde, para que los niños celebren el fin de año a una hora en la que están despiertos. Suelen incluir talleres, baile y una cuenta atrás.
¿A qué edad puede un niño tomar las doce uvas?
Enteras, los pediatras piden no ofrecerlas hasta al menos los cuatro o cinco años. Antes, peladas, sin semillas y en cuatro trozos a lo largo, o cambiadas por gusanitos de maíz o pasas.
¿Qué se toma en lugar de las uvas?
Para los menores de cinco años, las alternativas que citan los pediatras son los gusanitos de sémola de maíz y las pasas. Para los mayores también valen trocitos de fruta blanda.
¿Qué día se hacen?
Entre el 28 y el 31 de diciembre. Lo más frecuente es la mañana del 31, con las campanadas a las doce del mediodía, o la tarde anterior.
¿Cuánto duran?
Dos horas es lo habitual: una de talleres, veinte minutos de baile, las campanadas y la despedida. En casa, con pocos niños, basta con una.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, Comité de Soporte Vital: «Cómo pelar las uvas y cortarlas en cuatro trozos longitudinales para prevenir atragantamientos navideños en menores de 5 años», nota del 23 de diciembre de 2025. Ver la fuente
2 Comunidad de Madrid, Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112: «Navidad segura» (uso del material pirotécnico). Actualizado el 19 de diciembre de 2025. Ver la fuente
3 Real Decreto 989/2015, de 30 de octubre, Reglamento de artículos pirotécnicos y cartuchería, artículo 121 (edades mínimas). Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente