La encuesta a las familias: diez preguntas que sí sirven
Preguntar «¿qué extraescolares os gustarían?» da cuarenta respuestas y ninguna decisión. La que sirve cabe en un móvil, se contesta en tres minutos, y al cerrarla ya se sabe qué grupos pueden salir y cuáles no.
5 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Una encuesta decide tres cosas
La encuesta de primavera tiene que dejarte tres respuestas: qué días y a qué horas hacen falta actividades, cuántos niños de cada etapa hay detrás de cada una, y qué no funcionó este curso. Lo que no ayude a contestar eso, sobra.
Se pasa entre abril y mayo, cuando las familias ya piensan en el curso siguiente y todavía hay tiempo para pedir propuestas a las empresas antes del verano. Dos semanas abierta, con un recordatorio a mitad. Si la dejas un mes, la gente la aparca.
Hay un detalle que cambia los resultados. Cada familia contesta una vez por cada hijo, o sea, un formulario por niño y no por casa. Quien tiene una hija en Infantil y otro en quinto necesita cosas distintas para cada uno, y tú necesitas contarlos por separado.
La misma pregunta, hecha de dos maneras
Entre una encuesta que sirve y una que no, la diferencia casi siempre está en la redacción.
Preguntas que fallan y cómo arreglarlas
Así falla
Así sirve
La oferta
«¿Qué actividades te gustaría que hubiera?» Respuesta libre: sale de todo y no se puede contar.
Una lista cerrada de ocho o diez actividades posibles, con «marca hasta tres», y una casilla final de «otra».
Los días
«¿Te interesan las extraescolares?» Casi todo el mundo dice que sí.
«¿Qué tardes necesitas que tu hijo se quede en el colegio?» con los cinco días para marcar.
El curso
Se pregunta el curso actual y en septiembre todos han subido uno.
«¿En qué curso estará en septiembre?»
El precio
«¿Cuánto pagarías?» Nadie contesta de verdad.
No se pregunta. El precio se trabaja después, con las propuestas delante.
La valoración
«¿Estás contento con las extraescolares?» Sí o no.
«¿Qué cambiarías de la actividad a la que va tu hijo este curso?» en una línea.
Las preguntas abiertas valen para una cosa: enterarte de lo que no se te había ocurrido. Con una o dos al final es suficiente.
El modelo: diez preguntas
Cópialo y adáptalo. Las siete primeras son de marcar; las tres últimas, de escribir una línea.
1. ¿En qué curso estará en septiembre?Desplegable con todos los cursos del colegio. Por esta pregunta se ordena luego todo lo demás.
2. ¿Va a alguna extraescolar del colegio este curso?Sí, cuál; o no. Separa a quien ya conoce el servicio de quien vendría por primera vez.
3. ¿Qué tardes necesitarías que se quedara?Lunes a viernes, para marcar las que hagan falta, y «ninguna en concreto, depende de la actividad».
4. ¿Hasta qué hora?Una hora después de la salida, dos horas, o «solo si enlaza con el comedor». Te dice si hacen falta primera y segunda hora.
5. ¿Cuáles de estas actividades le gustarían?Lista cerrada, hasta tres. Mezcla algo de moverse, de crear, de pensar y de idioma.
6. Si su primera opción no saliera, ¿se apuntaría a la segunda?Sí, no, depende del día. Con esta sabes si la demanda es firme.
7. ¿Se queda al comedor?Sí o no. Quien organiza la recogida necesita saber de dónde vienen los niños a las cuatro.
8. Si va a alguna este curso, ¿qué cambiarías?Una línea. Aquí salen el horario que no encaja y el aula que se queda pequeña.
9. ¿Hay alguna actividad que eches de menos?Una línea. Si diez familias escriben lo mismo, ya tienes candidata para el curso siguiente.
10. ¿Necesita tu hijo algún apoyo para participar?Una línea, voluntaria y sin dar nombres. Sirve para prever grupos más pequeños o un monitor de apoyo.
Mejor anónima
El modelo de arriba no pide el nombre del niño ni el de la familia, y está hecho a propósito. Si solo recoges el curso y unas casillas marcadas no tienes que guardar datos de nadie, la gente contesta con más franqueza y a ti te basta para decidir.
Si quieres poder avisar a quien pidió una actividad concreta, añade al final un campo de correo voluntario y explica en una frase para qué lo vas a usar. Desde ese momento estás recogiendo datos personales: según la guía de la Agencia Española de Protección de Datos para centros educativos, el AMPA es responsable del tratamiento de los datos que recaba, debe informar a quien se los da y, si la familia no es socia, necesita su consentimiento1. La misma guía recuerda que no se deben pedir más datos de los necesarios para lo que se quiere hacer.
Otra cosa, más práctica: el colegio no puede darte sin más los correos de todas las familias para mandar la encuesta. Lo normal es que la difunda el propio centro por su canal, o que el AMPA la envíe a sus socios y la cuelgue además en el tablón con un código para el móvil.
Cómo leer las respuestas sin engañarte
Con las respuestas en una hoja de cálculo, haz una sola tabla: actividades en filas, etapas en columnas, y en cada casilla cuántos niños la han marcado. Después repite la tabla por días. Buscas casillas con un número que se acerque al tamaño de un grupo.
Tres cautelas de oficio. La primera es que marcar una casilla en mayo no es apuntarse en septiembre. Entre una cosa y otra cambian horarios de trabajo, aparece un equipo de fútbol y hay niños que ya no quieren. El recuento es un techo; como previsión no vale.
La segunda, mirar cuántas familias han contestado sobre el total del colegio. Si han contestado pocas, las que lo han hecho suelen ser las más interesadas, y extender sus respuestas al resto infla la demanda.
Y la tercera, que una actividad con interés repartido entre seis cursos puede sumar muchos niños y no dar para ningún grupo, porque un niño de cuatro años y una de once no comparten clase. Suma siempre por etapa. En nuestras extraescolares los grupos van separados por etapa.
Y después, contarlo
Publica el resultado en una página: cuántas familias contestaron, qué se pidió más y qué vais a hacer con ello. Quien ve que su respuesta ha servido contesta también al año siguiente. Con ese resumen en la mano, lo siguiente es pedir propuestas a las empresas, todas con los mismos datos.
Dudas sobre la encuesta
¿En papel o por internet?
Por internet, con un formulario que se pueda contestar desde el móvil, y con unas copias en papel en secretaría o en la puerta para quien lo prefiera. Las de papel se pasan a mano a la misma hoja.
¿Cuántas respuestas hacen falta para fiarse?
No hay un número. Fíjate en la proporción sobre el total de familias y en si están representadas todas las etapas. Si falta un ciclo entero, pide ayuda a sus tutoras para un segundo aviso.
¿Pregunto por el precio?
No en la encuesta. Las respuestas no son fiables y condicionan la negociación posterior. El precio se decide con las propuestas de las empresas delante.
¿Y si piden una actividad para la que no hay espacio?
Dilo en el resumen: «se ha pedido, y este curso no hay dónde hacerla». Mejor eso que ofrecerla en un aula que no sirve y cancelarla en noviembre.
¿Hay que repetirla cada año?
Sí, más corta. Cambian los cursos, entran familias nuevas en Infantil y lo que se llenó hace dos años puede haberse agotado.
De dónde salen los datos
1 Agencia Española de Protección de Datos, «Guía para centros educativos»: apartado sobre el tratamiento de datos por las AMPA y preguntas sobre la comunicación de datos de las familias a las asociaciones. Ver la fuente
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