Extraescolares · 1 de 10

¿Cuántas extraescolares a la semana?

Ningún organismo da un número, y quien te lo dé se lo está inventando. Lo que sí hay es una cuenta que cualquier familia puede hacer en diez minutos con un papel, y dos datos oficiales que le ponen los límites: cuánto tiene que dormir y cuánto tiene que moverse.

6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Varios niños hacen fila para saltar una rayuela pintada en el suelo de un parque

Lo que dicen los pediatras, que no es una cifra

La Asociación Española de Pediatría trata el asunto en su web para familias, y no habla de una, dos o tres actividades. Describe el problema así: tener muchas actividades extraescolares puede conllevar que los niños tengan menos tiempo de ocio, que lleguen a casa cansados y que apenas les quede rato para jugar con sus cosas o con sus amigos, «sin la posibilidad de organizar ellos mismos sus propias actividades, algo que puede ser tan educativo como una actividad programada decidida por los padres»1.

Y da cuatro condiciones en lugar de un tope: que tengan tiempo para jugar; que las actividades estén orientadas a moverse, relacionarse y aprender y no a conseguir resultados y competir; que sean apropiadas para la edad, que el niño quiera ir y que no supongan una sobrecarga en su agenda escolar; y que al llegar a casa tengan tiempo para descansar.

Es lógico que no haya número. Dos tardes de una hora en el propio colegio pesan menos que dos tardes con media hora de coche de ida y otra de vuelta, y una actividad que adora cansa menos que una a la que va obligado. Por eso sirve más contar lo que queda libre que lo que está ocupado.

Cuenta las tardes que se quedan en blanco

Lo habitual es que cada actividad ocupe dos tardes. Sabiendo eso, la cuenta es corta.

Tardes con horario según lo que apuntes
LunesMartesMiércolesJuevesViernes
Una actividad de dos días
Dos actividades de dos días
Dos, más una de viernes

El punto marca una tarde con hora de entrada y de salida. Añade a tu cuenta lo que no sale en la hoja del colegio: entrenamientos, catequesis, música en la escuela municipal, partido del sábado.

Nuestra regla de andar por casa: una tarde libre entre semana

Esto ya no viene de los pediatras. Es criterio de oficio, y como tal hay que tomarlo. Después de muchos cursos viendo llegar a los grupos a las cuatro, la diferencia entre la primera fila de la tabla y la tercera se nota en la puerta. El niño que tiene tardes sin nada llega a la actividad con ganas de hacer algo. El que encadena cinco llega el jueves pidiendo sentarse.

La regla que proponemos a quien nos pregunta: que de lunes a jueves quede al menos una tarde sin horario, y que el viernes sea suyo siempre que se pueda. En Infantil, al revés: que la excepción sea la tarde ocupada. No es una norma de salud, solo una manera práctica de cumplir lo que pide la AEP cuando habla de tiempo para descansar, «lo que puede implicar no hacer nada, o “aburrirse”».

Una tarde libre se llena sola: el parque, quedar con el vecino, comprar zapatos, el cumpleaños al que si no nunca puede ir. Si todas tienen dueño, esas cosas se caen del calendario o se amontonan en el fin de semana.

El límite de verdad está en la hora de acostarse

El otro dato oficial que entra en la cuenta es el sueño. La AEP explica que las horas van bajando con la edad: de los 3 a los 5 años se duermen de 10 a 12 horas al día; entre los 6 y los 10, alrededor de 10; y los adolescentes necesitan alrededor de 8 a 10 horas diarias2. Son promedios y la propia asociación advierte de que cada niño es distinto: para dudas sobre el tuyo, su pediatra.

Con esa cifra se puede hacer la cuenta hacia atrás. Si se levanta a las siete y media y tiene siete años, para dormir unas diez horas tendría que estar dormido hacia las nueve y media. Ahora cuenta desde el otro extremo: sale de la actividad a las cinco, llega a casa, merienda, hace los deberes, se ducha, cena y lee un rato. Si con la actividad puesta ese recorrido termina a su hora, cabe. Si para que quepa hay que cenar a las diez o hacer los deberes después de cenar, no cabe, por mucho que le guste.

Es la prueba más honrada que conocemos. Aquí las opiniones dan igual, solo se mira si el día tiene sitio para la actividad.

Cinco pistas de que la semana está llena

Ninguna es un síntoma de nada. Son cosas del calendario familiar que se ven a simple vista, y todas vienen a decir que falta sitio.

  • Los deberes se han ido a después de cenarO al domingo por la tarde, todos juntos. La tarde ya no da para lo que tenía que dar.
  • Protesta por todasSi se queja de una, mira esa actividad. Si se queja de las tres, mira la semana.
  • No puede quedar con nadieCada invitación al parque o a un cumpleaños choca con algo. Sus amigos de clase han dejado de preguntar.
  • Tú también vas con la lengua fueraLas extraescolares las hace él, pero las recogidas las hace la familia. Si la logística no se sostiene, la semana tampoco.
  • Hace meses que no dice «me aburro»Suena raro como problema. Pero el rato sin plan es donde inventa los suyos, y la AEP lo cuenta entre las cosas necesarias.

Si hay que quitar una, ¿cuál?

Pregúntale a él. Suele tenerlo más claro que tú, y a veces la que señala te sorprende: la que creías que le encantaba la hacía por su amigo. Si no lo sabe, quita la que más traslado exige o la que más tarde termina. Y si la que sobra es la que tú más valoras, el inglés o el refuerzo, recuerda que una actividad a la que va agotado rinde poco.

Cómo plantear una baja o un cambio sin convertirlo en un fracaso está en Cambiar o dejarlo a mitad de curso. Y si todavía estás con la hoja en blanco, empieza por Elegir extraescolar sin equivocarse.

Preguntas frecuentes

¿Hay un número máximo de extraescolares recomendado?

No. La Asociación Española de Pediatría no da una cifra: pide que las actividades sean apropiadas para la edad, que el niño quiera ir, que no sobrecarguen su agenda y que le quede tiempo para jugar y descansar.

¿Dos extraescolares son muchas?

Dos actividades de dos días ocupan de lunes a jueves. Pueden ir bien si son en el propio colegio, le gustan y el viernes y el fin de semana quedan libres. Si además hay entrenamientos o clases fuera, conviene revisar la cuenta.

¿Cuentan los entrenamientos y las clases de fuera del colegio?

Sí. Para la semana de un niño cuenta todo lo que tiene hora fija: la extraescolar del colegio, el entrenamiento del club, la escuela de música, la catequesis y el partido del sábado.

¿Y si le gustan todas y no quiere dejar ninguna?

Haz con él la cuenta de la hora de acostarse. Si con todas llega a cenar y a dormir a su hora y conserva alguna tarde libre, adelante. Si no, puede elegir cuál aparca hasta el curso que viene.

De dónde salen los datos

  1. 1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Tiempo de ocio y actividades extraescolares» (Mª Paz González Rodríguez). Ver la fuente
  2. 2 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Sueño normal»: duración del sueño según la edad. Ver la fuente
  3. 3 Organización Mundial de la Salud. «Physical activity»: niveles recomendados para niños y adolescentes de 5 a 17 años. Ver la fuente

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