Ninguno es grave y todos los hemos visto cien veces, a menudo en familias que lo habían pensado mucho. Tienen en común que se cometen en cinco minutos, con la hoja de inscripción delante, y se pagan en noviembre. Leídos antes, se esquivan casi todos.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Cuatro errores al marcar la casilla
1. Elegir la actividad por el hueco
«Necesito cubrir martes y jueves, ¿qué hay?» La pregunta es legítima, porque muchas familias necesitan esa hora para llegar. El error es que sea la única. Una actividad elegida solo porque cae en el día justo acaba siendo, para el niño, una hora de espera con otro nombre.
El arreglo: usa el horario para filtrar, no para decidir. Tacha las que no te cuadran y deja que escoja entre las que quedan. Si solo queda una, enséñasela igualmente y pregúntale qué le parece; no es lo mismo ir a «lo que había» que ir a algo que te han contado.
2. Apuntarle a lo que tú habrías querido hacer
El padre que no pudo estudiar música, la madre que dejó el baile a los doce. Se reconoce porque la ilusión de septiembre es más tuya que suya. No tiene nada de malo proponérselo. Lo tiene no escuchar la respuesta.
El arreglo: una pregunta incómoda antes de firmar. Si él no quisiera, ¿me disgustaría? Si la respuesta es sí, la actividad es tuya, y hay academias estupendas para adultos.
3. Pensar en el currículum
La Asociación Española de Pediatría lo describe muy bien: hay actividades, como los idiomas y la informática, que se hacen con la finalidad de mejorar las salidas profesionales en el futuro, «y hay que esforzarse y hacerlo bien». Es uno de los caminos por los que, según los pediatras, una actividad se convierte en una obligación con más exigencia que la propia escuela1.
El arreglo: elegir pensando en este curso. El inglés de una extraescolar tiene sentido si a tu hijo le sirve o le divierte ahora. Lo que vaya a pedir el mercado laboral dentro de quince años no lo sabe nadie, y él tiene siete.
4. Dar por hecho que hay grupo de su edad
La hoja dice «patinaje» y no dice con quién. Puede que el grupo de su etapa no se haya formado y le ofrezcan entrar con los mayores, o que sea el único de Infantil entre niños de segundo. La misma actividad, con seis años o con diez, es otra sesión.
El arreglo: preguntar antes de pagar nada. De qué cursos son los demás, cuántos son y si la actividad se abre seguro o depende de que se apunten más.
La misma duda, preguntada de dos maneras
Buena parte de los errores viene de hacer preguntas que solo admiten una respuesta amable. Al lado va la versión que sí sirve.
Qué preguntar a quien organiza la actividad
Pregunta que no informa
Pregunta que sirve
Sobre el grupo
«¿Hay sitio?»
«¿De qué cursos son los niños del grupo y cuántos hay?»
Sobre la sesión
«¿Qué hacen?»
«¿Cómo es una tarde normal, desde que le recogéis hasta que sale?»
Sobre el nivel
«¿Es difícil?»
«Si nunca lo ha hecho y otros llevan dos cursos, ¿cómo lo organizáis?»
Sobre la muestra
«¿Hay festival?»
«¿Es obligatorio salir? ¿Qué hace quien no quiere?»
Sobre el material
«¿Qué tiene que llevar?»
«¿Qué ponéis vosotros y qué conviene no comprar todavía?»
Sobre los cambios
«¿Se puede borrar?»
«Si en noviembre no encaja, ¿cómo y cuándo se cambia de actividad?»
Si alguna de las preguntas de la derecha incomoda a quien te atiende, esa incomodidad también es una respuesta.
Dos errores con el calendario
5. Llenar la semana «para aprovechar»
En septiembre todo cabe. Venimos del verano, los días son largos y no hay deberes todavía. Pero la semana que estás planificando es la de un jueves de febrero, de noche a las seis, con un examen el viernes.
El arreglo: hacer la cuenta con el día más cargado y no con el más ligero, y dejar en blanco al menos una tarde entre lunes y jueves. Los pediatras piden que al llegar a casa haya tiempo para descansar, «lo que puede implicar no hacer nada, o “aburrirse”». Cómo hacer esa cuenta paso a paso está en ¿Cuántas extraescolares a la semana?.
6. Comprarlo todo antes de la primera clase
Los patines buenos, el maillot, la bata con su nombre bordado. Aparte del gasto, tiene un efecto secundario. La prueba pasa a ser una inversión, y si en noviembre quiere dejarlo ya no se habla del niño, se discute sobre lo que costó.
El arreglo: preguntar qué material pone la organización y qué es imprescindible el primer mes. En las nuestras el material de la actividad lo llevamos nosotras; lo personal, como unos patines, se puede pedir prestado o esperar a ver si sigue.
Dos errores con el curso ya en marcha
7. Juzgar la actividad en octubre
«Dice que no han hecho nada.» En las primeras sesiones el monitor está aprendiendo nombres, midiendo niveles y fijando normas, y desde fuera eso parece poca cosa. Borrarle la segunda semana es retirarse antes de que empiece el partido. El error contrario existe y es igual de frecuente: no volver a preguntar hasta junio.
El arreglo: una fecha de revisión puesta desde el principio. Noviembre es buen momento. Si entonces sigue sin querer ir, hay varias causas posibles y casi todas tienen solución; las repasamos en «No quiero ir»: qué hay detrás.
8. Usarla como premio o como castigo
«Si no recoges, no vas a patinaje.» Funciona una vez, y deja dos mensajes que luego cuesta retirar: que la actividad es un capricho prescindible y que el compromiso con el grupo depende de cómo vaya el día en casa. El monitor, mientras tanto, prepara una sesión por parejas y le falta uno.
El arreglo: sacarla de la lista de monedas de cambio. Es parte de su semana, como el colegio. Si hay que retirar algo, que sea otra cosa.
La comprobación de dos minutos
Con la hoja ya rellena y antes de entregarla.
¿Se lo he preguntado?A él, con las opciones delante. Un «vale» cuenta.
¿Queda una tarde libre?Entre lunes y jueves, contando también lo que hace fuera del colegio.
¿Sé con quién va?Cursos de los demás y número de niños.
¿Sé quién le recoge?Los dos días, también el que tú no puedes. Y que esa persona está en la lista de autorizados.
¿He contado lo importante?Alergias, lo que le cuesta, lo que le asusta. En la inscripción, para que llegue a quien lleva el grupo.
¿Hemos puesto fecha de revisión?«En noviembre lo hablamos.» Dicho en voz alta, a él.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el error más frecuente al elegir extraescolar?
Elegir solo por el horario. Se entiende, porque muchas familias necesitan cubrir una hora concreta, pero conviene usar el horario como filtro y dejar que el niño escoja entre las opciones que quedan.
¿Es un error apuntarle a la misma actividad que su amigo?
No, si además le interesa la actividad. El riesgo aparece cuando el amigo es el único motivo: si se borra, tu hijo se queda sin razón para ir. Pregúntale si iría también solo.
¿Compro el material antes de empezar?
Mejor espera. Pregunta qué pone la organización y qué es imprescindible el primer mes. Lo personal y caro, como unos patines, se puede pedir prestado hasta saber si va a seguir.
¿Puedo castigarle sin ir a la extraescolar?
No lo recomendamos. Le enseña que la actividad es prescindible y deja al grupo sin uno de los suyos. Mejor tratarla como una parte fija de su semana.
¿Cuándo sé si he acertado?
Hacia noviembre. Para entonces el grupo ya está formado y la actividad se parece a lo que será. Buenas señales: sabe qué día toca, cuenta cosas sin que le preguntes y nombra a compañeros nuevos.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Tiempo de ocio y actividades extraescolares» (Mª Paz González Rodríguez). Ver la fuente