Septiembre, una hoja con quince casillas y un plazo que acaba el viernes. Casi todos los errores con las extraescolares se cometen en ese momento, y casi todos vienen de leer la hoja de arriba abajo. Se acierta más leyéndola al revés.
9 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La hoja se rellena de abajo arriba
La hoja de inscripción está pensada para quien organiza: actividades, días, horas y una casilla al lado de cada una. Quien la rellena tiende a recorrerla en ese orden. Mira la lista, ve «teatro», piensa «le vendría bien» y marca. Después resulta que es martes y jueves, que los martes ya tenía natación en el polideportivo y que en el grupo no hay nadie de su curso.
El orden que funciona es el contrario. Primero, la semana que ya existe: a qué hora sale, quién le recoge cada día, qué tardes están ocupadas y cuáles quieres que sigan vacías. Después, tu hijo: qué ha pedido, qué le falta, cómo sale del colegio a las cuatro. Y solo al final, la lista. A esas alturas ya no le quedan quince opciones, le quedan tres o cuatro.
Este orden no sale de ningún estudio. Es lo que vemos curso tras curso desde el otro lado de la hoja: las inscripciones que llegan a junio suelen haberse decidido mirando el calendario de la cocina, y las que se caen en noviembre, mirando el folleto.
Cuatro preguntas antes de marcar una casilla
Se contestan en cinco minutos y en este orden. Si una actividad se cae en alguna, no pasa nada: para eso hay más de una.
El camino de una casilla, de la duda a la cruz
1
¿La ha pedido, o al menos le suena bien?Enséñale las dos o tres que te cuadran y mira qué cara pone. No hace falta entusiasmo; basta con que no sea un «eso no».
Le apetece o le da curiosidad: sigue.La has elegido tú sola o tú solo: pregúntate para quién es.
2
¿Cabe en la semana?Con esa actividad apuntada, ¿le queda alguna tarde de lunes a jueves sin horario? ¿Llega a cenar y a acostarse a su hora?
Queda aire: sigue.La semana se llena: o entra esta, o sale otra.
3
¿Hay grupo de su etapa?Una actividad de Infantil y la misma en Primaria son dos sesiones distintas. Pregunta con quién va a estar.
Va con niños de su edad: sigue.Es el pequeño o el mayor con diferencia: mejor otra, o el curso que viene.
4
¿Está resuelta la logística?Quién le recoge los dos días, qué material necesita y dónde se hace si llueve.
Marca la casilla.Resuélvelo antes: una recogida que falla cada jueves acaba con cualquier actividad.
Criterio de oficio, sin más autoridad que la de haber visto muchas hojas. Qué actividades hay para cada etapa está en La hora después de clase.
Una semana tiene cinco tardes y ni una más
La Asociación Española de Pediatría tiene un texto breve sobre este asunto, y su título ya es un aviso: hay muchas actividades en las que los niños se divierten y aprenden, «pero cuidado, que no se conviertan en una obligación»1. Los pediatras no dan un número de actividades. Dan una lista de condiciones: que sean apropiadas para la edad, que el niño quiera ir, que no supongan una sobrecarga en su agenda y que al llegar a casa le quede tiempo para descansar, «lo que puede implicar no hacer nada, o “aburrirse”, que puede ser una actividad muy necesaria».
Llevado a la hoja, sirve más preguntarse «¿qué tardes se quedan libres?» que «¿cuántas?». Dos actividades de dos días ocupan de lunes a jueves.
Hay otro dato que ayuda a elegir. La Organización Mundial de la Salud recomienda entre los 5 y los 17 años al menos sesenta minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa2. Una extraescolar no cubre esa hora, pero ayuda a decidir el reparto: si todas las tardes ocupadas de tu hijo son de mesa y silla, la siguiente que entre debería ser de moverse.
Los folletos cuentan lo que una actividad da. Para elegir sirve más saber lo que pide: depender de un equipo o de uno mismo, acabar la hora con algo en las manos o con una coreografía a medias.
Tres maneras de pasar la hora
De equipo
Individual en grupo
De taller
Por ejemplo
Rugby-tag, teatro, una coreografía de baile.
Patinaje, yoga, psicomotricidad.
Taller de arte, mini chef, diver ciencia.
Qué le pide
Contar con los demás: pasar, esperar el turno, aceptar el papel que toca.
Repetir. Se mejora volviendo a intentar lo que ayer no salió.
Seguir unos pasos, compartir material y esperar a que seque, cueza o reaccione.
Si falta un día
Lo nota el grupo: ese día falta una pieza.
Lo nota él: retoma donde lo dejó.
Se pierde esa sesión, que suele empezar y acabar en el día.
Cuándo se ve el avance
Tarde y de golpe: un día el pase llega y la escena sale.
Pronto y a la vista: hoy frena, antes no.
Cada tarde: se lleva algo hecho o lo ha visto ocurrir.
Conviene preguntar
Si hay competición o muestra, y si salir es obligatorio.
Cómo se organizan los niveles dentro del mismo grupo.
Qué material pone la organización y si se trabaja con alimentos, por las alergias.
Las de estudio (apoyo escolar, refuerzo de matemáticas) y las de idioma van aparte: se eligen por lo que necesita la tarde de casa, y de eso habla La hora después de clase.
Quién decide: de «te he apuntado» a «me he apuntado»
En 2011 el Consejo Superior de Deportes preguntó a más de 17.000 escolares españoles de 6 a 18 años por qué practicaban deporte fuera de clase. Podían marcar una o dos razones. La más repetida, con un 53 %, fue «porque me gusta esta actividad»; «para estar en forma» se quedó en un 17 %3. El estudio habla de deporte y no de teatro ni de cocina, pero la razón vale para cualquier actividad que tenga que durar de octubre a junio.
Que le guste no quiere decir que elija a solas. A los tres años elige la familia, mirando cómo sale del colegio y si una hora más le compensa. A los seis ya puede escoger entre dos opciones que tú has filtrado por horario. A los nueve trae sus propias propuestas, y conviene escucharlas aunque vengan de «es que va Lucas». A los doce, la que no elige él dura poco. El recorrido completo, con lo que encaja en cada momento, está en Qué extraescolar encaja a cada edad.
Los dos extremos van por su cuenta. En Infantil la pregunta previa es si hace falta, y la contesta mejor la siesta que el folleto: lo contamos en Extraescolares en Educación Infantil. En la ESO la pregunta es por qué tantos lo dejan justo entonces, y qué hace que algunos se queden: está en Extraescolares en la ESO.
Y si el tuyo tarda en entrar en un grupo, importa más cómo es la primera sesión que el nombre de la actividad: de eso va Extraescolares para un niño tímido.
La decisión no se toma una sola vez
Apuntarle en septiembre es la primera de tres o cuatro decisiones. Si sabes cuándo tocan las siguientes, la primera pesa bastante menos.
Un curso de extraescolar, visto desde casa
SepOctNovDicEneFebMarAbrMayJun
Elegir
Dejar que arranque
Primera conversación
Buen momento para cambiar
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Las fechas son orientativas y dependen del calendario de cada colegio. Los cambios encajan mejor en las vueltas de vacaciones, cuando todo el grupo vuelve a empezar un poco. Pregunta al inscribirle cómo se tramitan las bajas y los cambios en tu centro.
Equivocarse tiene arreglo si se revisa a tiempo
Octubre no cuenta: el grupo se está formando y casi ninguna actividad se parece todavía a lo que será. En noviembre ya se puede preguntar en serio. A «¿te gusta?» se contesta con un «sí» o un «no», y te quedas como estabas. Sirven más las preguntas pequeñas: qué habéis hecho hoy, con quién te has puesto, qué es lo que peor se te da.
Si la respuesta es un «no quiero ir» que se repite, hay bastante que averiguar antes de decidir, empezando por una conversación con quien lleva el grupo, que es la única persona adulta que le ve durante esa hora. Qué suele haber detrás y cómo preguntarlo está en No quiere ir a la extraescolar. Y si después de averiguarlo toca mover ficha, Cambiar o dejarlo a mitad de curso repasa las tres salidas posibles y cuándo tiene sentido cada una.
Ninguna tiene que ver con que lo haga bien. Son cosas que se ven desde casa hacia noviembre.
Sabe qué día tocaY prepara la bolsa, o al menos pregunta por ella. Quien no quiere ir no se acuerda de los patines.
Cuenta algo sin que le preguntesUn juego, un nombre nuevo, una cosa que no le salió. Que hable de lo que le cuesta es tan buena señal como que hable de lo que le sale.
Nombra a alguien que no es de su claseUn grupo de extraescolar mezcla aulas y, a veces, cursos. Si aparece un nombre nuevo, ha entrado en él.
El resto de la semana sigue en pieCena a su hora, duerme lo de siempre y los deberes no se han ido a después de cenar. Si eso se resiente, sobra algo, aunque le encante.
Cada duda, en su sitio
Artículos cortos, uno por pregunta. Los que todavía no están escritos aparecen como «En preparación».
Depende de la edad. En Infantil decide la familia; en Primaria funciona ofrecerle dos o tres opciones que te cuadren por horario y que escoja entre ellas; a partir de los once o doce años, la actividad que no ha elegido él suele durar poco.
¿Le apunto a la misma que su mejor amigo?
Puede ser una buena puerta de entrada, sobre todo si le cuesta empezar. Pregúntale si iría también sin él: si la respuesta es no, ten presente que el amigo puede dejarlo en noviembre.
¿Es mejor repetir actividad o probar una nueva cada curso?
Las dos cosas tienen sentido. Repetir permite llegar a lo que solo se disfruta cuando ya se sabe un poco; cambiar ayuda a descubrir qué le gusta. En los primeros cursos de Primaria es razonable probar; más adelante suele pedir él quedarse.
¿Y si la que quiere no tiene grupo de su edad?
Pregunta antes de descartarla: que una actividad se abra depende de que se forme grupo, y a veces basta con que se apunten dos o tres más. Si no sale, es preferible otra actividad con niños de su etapa que la deseada con niños mucho mayores o menores.
¿Sirve una extraescolar para que mejore en lo que le cuesta?
Una actividad de apoyo escolar o de refuerzo ayuda con los deberes y las dudas del día. Para dificultades que van más allá, quien orienta es su tutor, el equipo de orientación del centro o su pediatra, y la extraescolar se elige después.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Tiempo de ocio y actividades extraescolares» (Mª Paz González Rodríguez). Ver la fuente
2 Organización Mundial de la Salud. «Physical activity»: niveles recomendados para niños y adolescentes de 5 a 17 años. Ver la fuente
3 Consejo Superior de Deportes, Fundación Alimentum y Fundación Deporte Joven (2011). «Estudio Los hábitos deportivos de la población escolar en España», apartado 5, «Motivos de práctica de actividad físico-deportiva». Muestra de 17.632 escolares. Ver la fuente
Y si quieres que lo hagamos nosotras
Nuestras extraescolares
Quince actividades para Infantil, Primaria y Secundaria, en el propio colegio.