Comió a la una, sale de clase a las cuatro y a las cuatro y diez tiene que patinar. La merienda de los días de actividad no se parece a la de los días de parque, y casi nunca la decide quien la prepara.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La primera pregunta es de horario
Antes de pensar qué meter en la fiambrera hay que saber si va a haber un momento para abrirla. Una hora de extraescolar es una hora: si diez minutos son para merendar, la sesión dura cincuenta. Por eso cada centro y cada actividad lo resuelven de una manera, y ninguna costumbre vale para todos.
Lo que hacemos nosotras al recoger al grupo está publicado: baño, agua y cada uno a su espacio. Que además haya un rato para merendar depende de lo acordado con cada colegio y del tipo de actividad, así que la pregunta se hace al inscribirle y tiene tres partes: si meriendan, cuándo y dónde.
Parece poca cosa, pero de la respuesta depende qué preparas, en qué recipiente y si ese día la merienda de verdad se hace a las cinco y cuarto en el coche.
Tres momentos posibles y lo que pide cada uno
Averigua en cuál de las tres columnas está tu centro. Cambia la merienda entera.
Cuándo se merienda un día de extraescolar
Antes de empezar
Dentro de la hora
Después, al salir
Cuándo se da
Come en casa y vuelve, o sale del comedor con un rato de patio antes de la actividad.
El grupo merienda junto en los primeros minutos, con su monitor.
No hay hueco: merienda a las cinco, en la puerta o camino de casa.
Qué pide a la merienda
Poco: hay tiempo y, si es en casa, hay mesa.
Que se coma en pocos minutos, sin cuchara y sin ayuda de un adulto.
Que le esté esperando a la salida: lleva sin tomar nada desde la comida.
Qué vigilar
Que no empiece a correr con el último bocado en la boca.
Que sepa abrirla solo y dónde se queda la mochila durante la clase.
Que beba agua durante la actividad aunque no coma.
Qué preguntar
Quién está con los niños en ese rato de patio.
Dónde meriendan y si lo hacen todos a la vez.
Si pueden beber y rellenar la botella a mitad de sesión.
Criterio de oficio para ordenar la conversación con tu centro, no una norma. En ningún caso des por hecho que la actividad incluye la merienda: si nadie lo dice, cuenta con que la lleva de casa.
Lo que publican los pediatras cabe en tres líneas
Qué debe comer tu hijo lo sabe su pediatra, y una empresa de extraescolares no tiene nada que añadir ahí. Sí podemos copiar lo que la Asociación Española de Pediatría escribe para las familias sobre la etapa escolar. Su apartado se titula «Merienda rica y sana» y dice esto: «Un bocadillo crujiente. Un vaso de leche o un yogur. O fruta». Y remata con una frase que viene al caso: aunque sea muy poco, que sea algo saludable, «sobre todo si hay deportes o actividades extraescolares»1.
La misma página, al hablar del recreo, pide algo que se coma rápido, porque el recreo es para jugar, y agua para beber1. A las cuatro de la tarde, con el grupo esperando para empezar, la lógica es la misma.
Si tu hijo sigue una dieta pautada o tiene alguna condición de salud, la referencia es quien se la ha pautado. Dile al monitor lo que necesite saber y nada más.
Una merienda que sobrevive a un día de mochila
Esto ya es logística. La merienda de los días de actividad sale de casa a las ocho y media y se abre a las cuatro, después de un recreo, una clase de educación física y una percha.
Que no dependa de la neveraLa mochila pasa el día en un aula con calefacción. Piensa en algo que a las cuatro siga igual que a las ocho, y deja para los días sin actividad lo que en casa guardas en frío.
Que la abra soloEnvases que un niño de su edad destapa sin ayuda. Un monitor con doce niños no puede pelar doce mandarinas: si lleva fruta, que vaya lista para comer.
Que no manche lo que viene despuésEl chocolate derretido se lleva mal con unos patines y peor con una cartulina blanca. Mira qué actividad tiene ese día antes de elegir.
Que se termine en cinco minutosLa merienda de tres platos se queda a medias, vuelve a la mochila abierta y aparece el jueves.
Con su nombreFiambrera y botella marcadas. A las cinco siempre quedan dos botellas iguales encima del banco y ningún dueño.
Agua, pase lo que paseUna botella que cierre bien, aunque haya fuente en el patio. En las actividades de moverse se bebe a mitad de sesión, y es más fácil si cada uno tiene la suya.
Con una alergia, cuenta también la merienda de los demás
Cuando cada niño trae lo suyo, alrededor de tu hijo se abren doce fiambreras que nadie ha revisado. Y los niños se ofrecen comida con la mejor intención del mundo. Si tiene una alergia alimentaria, el monitor necesita saberlo antes del primer día, y saberlo por la inscripción, no por el niño. En nuestras actividades las alergias y las observaciones van escritas en la lista que lleva cada monitor.
Con quien organiza hay además tres cosas concretas que hablar: dónde merienda el grupo, si se recuerda a todos que la comida no se comparte, y qué pasa en las actividades en las que la comida es el material.
Cómo viaja ese dato del formulario al bolsillo del monitor, qué alérgenos hay que declarar y qué se hace si a pesar de todo hay una reacción está contado, con sus fuentes, en Alergias alimentarias en un campamento. Lo que allí se dice de los relevos vale para una extraescolar. Todo lo sanitario, con su pediatra o su alergólogo.
Los días de cocina
En una actividad de cocina se prueba lo que se prepara. Pregunta qué se va a cocinar y cuándo: por la alergia, si la hay, y por una razón más simple, que es saber si ese día hace falta merienda o va a volver sin hambre.
Dudas sobre la merienda
¿Dan merienda en la extraescolar?
No lo des por hecho en ningún sentido: depende de quien la organice y de lo acordado con el colegio. Pregúntalo al inscribirle. Si nadie dice nada, cuenta con que la lleva de casa.
¿Puede merendar durante la clase?
Solo si la actividad tiene un rato previsto para eso. Comer mientras se patina o se pinta no funciona, y con alergias en el grupo menos. Si no hay hueco, la merienda es antes o después.
¿Qué merienda aguanta en la mochila hasta las cuatro?
La que no necesita frío, se abre sin ayuda y se come en pocos minutos. La AEP propone para la merienda un bocadillo, leche o yogur, o fruta; de esas opciones, elige la que resista el día.
¿Y si no le da tiempo a terminarla?
El monitor empezará la sesión a su hora y lo que quede volverá a la mochila. Si pasa a menudo, prueba con algo más pequeño y deja lo demás para la salida.
Mi hijo tiene alergia: ¿se lo digo al monitor?
Díselo a la organización al inscribirle, para que conste por escrito en la lista del grupo, y coméntalo también el primer día. Que lo sepa solo el niño no es suficiente.
De dónde salen los datos
1 Asociación Española de Pediatría, En Familia. «Alimentación en la etapa escolar (6-11 años)»: apartados «Tomar algo saludable a media mañana» y «Merienda rica y sana». Ver la fuente