En un curso entero todo el mundo falta alguna vez. Que se quede en un contratiempo depende de que alguien lo supiera antes de las cuatro.
5 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Un monitor enfermo no debería notarse en la puerta
Un monitor se pone malo como cualquiera, y a veces lo sabe a las ocho de la mañana. El grupo, en cambio, no se mueve: a las cuatro salen de clase los mismos doce niños y no pueden encontrarse con que no hay nadie esperándolos.
Por eso la ausencia de un monitor la resuelve quien organiza la actividad y no las familias. Tiene que enterarse antes que el grupo y tener a quién mandar. En nuestras extraescolares la sustitución está garantizada: forma parte de nuestra manera de trabajar.
Que venga alguien es la mitad. La otra mitad, y la que una familia puede preguntar en cualquier sitio, es qué trae en la mano ese alguien.
Lo que tiene que traer quien sustituye
Un adulto en la sala no basta para que la tarde sea la de siempre. Hacen falta cinco cosas, y solo una es saber de la actividad.
La lista del grupoNombres, curso, alergias, observaciones, teléfonos y personas autorizadas. Sin esa hoja no puede pasar lista a las cuatro ni entregar a las cinco.
La sesión de hoyQué tocaba según la programación y con qué material. Así la tarde es una sesión de la actividad y no una hora de guardia.
Los mismos papelesLa ley pide a quien accede a un trabajo con contacto habitual con menores una certificación negativa del Registro Central de Delincuentes Sexuales1. En nuestro equipo la tiene todo el mundo, junto a su titulación y su contrato, y quien sustituye es parte del equipo.
Una presentaciónEl grupo tiene que saber quién es antes de irse con él. A los pequeños se les dice corto y de verdad: «hoy vuestra monitora está mala y viene otro monitor».
Paciencia en la puertaNo conoce las caras de las familias. Comprobará cada entrega con la lista y puede que pida un documento. Ese día la salida va más lenta, y es buena señal.
Cómo se entera el grupo y cómo te enteras tú
Cada organización avisa a su manera de un cambio de monitor, y hay quien no avisa de una sustitución de un día porque para el grupo no cambia nada. Pregunta en septiembre qué se suele hacer en tu centro, y así no te extraña que tu hijo vuelva hablando de alguien que no conoces.
Hay niños a los que un cambio de adulto les pesa más que a otros. Si es el caso del tuyo, díselo a la coordinación al inscribirle para que figure en las observaciones del grupo: es justo lo que un sustituto necesita leer antes de entrar.
Cuando la ausencia se alarga y el monitor cambia para una temporada, el grupo necesita unas sesiones para volver a rodar. Es habitual que esas semanas alguno proteste. Si la protesta dura, ya no va de la sustitución: mira «No quiero ir»: qué hay detrás.
Si quien falta es tu hijo, depende de cuánto
No pesa lo mismo un catarro que tres semanas, ni tres semanas con aviso que tres martes sueltos sin explicación.
Tres maneras de faltar
Un día suelto
Varios días seguidos
Siempre el mismo día
Qué suele ser
Un catarro, una cita médica, un cumpleaños.
Una enfermedad, una lesión, un viaje.
Los martes le duele la tripa. Los jueves, no.
Qué haces tú
Avisar antes de la hora, por el canal de la actividad.
Avisar el primer día y decir hasta cuándo, si lo sabes.
Preguntarle a él y hablar con quien lleva el grupo.
Qué hace la actividad
Anotar la ausencia. Nadie le busca por el colegio.
Anotarla y, si no hay noticias, llamar a casa.
Contarte qué ve el monitor durante esa hora.
A la vuelta
Nada especial: se engancha solo.
Dos frases al monitor: si puede correr y si hay que tener cuidado con algo.
Una conversación antes de decidir nada.
En nuestras extraescolares, la coordinadora llama cuando alguien falta varios días seguidos. La tercera columna tiene su propia guía: «No quiero ir»: qué hay detrás.
¿Y la clase que se ha perdido?
Aquí hay dos preguntas mezcladas, y van por separado.
La primera es si se queda atrás. Casi nunca. Una extraescolar no avanza por temas como una asignatura, y quien lleva el grupo sabe reenganchar a un niño que ha estado fuera. En las actividades con progresión, como el patinaje o un baile con coreografía, ayuda avisar de la vuelta: así el monitor cuenta con ponerle al lado de alguien que le ponga al día.
La segunda es qué pasa con esa sesión: si se recupera cuando la actividad no se da y qué ocurre cuando quien falta es el niño. Eso lo fijan las condiciones de cada organización y de cada centro. No hay una regla general y no vamos a inventar una. Está, o debería estar, en lo que aceptaste al inscribirle, y el momento de leerlo es septiembre.
Si se pone malo durante la actividad
Es el caso contrario: estaba, y a las cuatro y media tiene fiebre. Se llama a la familia para que venga a recogerle. En nuestras extraescolares hay botiquín en cada actividad y el criterio es el mismo que en los campamentos: lo leve se cura allí, si es algo más se llama a casa y si es urgente, al 112. Está contado paso a paso en Si mi hijo se pone malo o se hace daño.
Dudas sobre las faltas
¿Quién da la clase si el monitor está enfermo?
En nuestras extraescolares, otra persona del equipo: la sustitución está garantizada. En otro centro, pregunta si hay sustitución prevista y qué pasa con la sesión cuando no la hay.
¿Me avisan si ese día viene un sustituto?
Depende de la costumbre de cada organización; pregúntalo al empezar el curso. Lo que sí debería pasar siempre es que el grupo sepa quién es antes de irse con él.
¿Tengo que justificar la falta de mi hijo?
Una extraescolar es voluntaria y lo habitual es que baste con avisar. Si tu centro pide algo más, estará en sus normas. El aviso sirve para otra cosa, para que no le busquen al pasar lista.
¿Se recupera la clase si mi hijo falta?
No hay una regla común: lo fijan las condiciones de cada organización. Léelas antes de dar nada por hecho, en un sentido o en otro.
¿Puede perder la plaza por faltar mucho?
Con aviso, lo normal es que no haya problema, pero la norma es de cada centro. Si va a estar fuera varias semanas, dilo al principio y pregunta cómo queda su inscripción.
De dónde salen los datos
1 Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia: artículo 57 (requisito para el acceso a profesiones, oficios y actividades que impliquen contacto habitual con personas menores de edad). Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente