No hay boletín de notas, no ves la clase y tu hijo resume una hora de teatro en una palabra. Aun así se puede saber bastante, si se pregunta a quien toca y de la manera que toca.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
«Nada» es una respuesta a la pregunta, no a la tarde
Desde la puerta se ve todos los días. Un niño que hace un minuto estaba explicándole a su compañero cómo se frena en cuña sale, oye «¿qué habéis hecho?» y contesta «nada». No miente ni esconde nada. Son las cinco, lleva ocho horas en el colegio, tiene hambre y le han pedido un resumen. Resumir cuesta, y «nada» es el resumen más corto que existe.
Tampoco ayuda que la pregunta sea siempre la misma. A la tercera semana ya es un saludo, y a un saludo se contesta con otro.
Hay un caso en que «no hemos hecho nada» es literal, o casi: las primeras sesiones del curso, cuando el grupo se está conociendo y se juega más de lo que se avanza. Lo contamos en La hora después de clase. Pasado octubre, lo que falla suele ser la pregunta.
La misma curiosidad, preguntada de otra manera
El truco es pedir una cosa pequeña y concreta, y a ser posible que se pueda enseñar con el cuerpo.
Cinco preguntas que se contestan con «nada» y sus alternativas
En vez de…
Prueba con…
Qué cambia
El resumen
«¿Qué habéis hecho hoy?»
«Enséñame una cosa que hayáis hecho.»
Enseñar es más fácil que contar, y en patinaje, baile o yoga se enseña con los pies.
La valoración
«¿Te lo has pasado bien?»
«¿Qué ha sido lo más difícil?»
A «bien» no le sigue nada. A «lo más difícil» le sigue una historia.
El grupo
«¿Con quién has estado?»
«¿Con quién te ha tocado de pareja?»
Pide un nombre, y los nombres que se repiten dicen con quién se junta.
El comportamiento
«¿Te has portado bien?»
«¿Qué ha pasado hoy que os haya hecho reír?»
Nadie contesta que no a la primera. La segunda no tiene respuesta mala.
El aprendizaje
«¿Has aprendido algo?»
«¿Me enseñas a mí?»
Le pone a él en el sitio del que sabe. Suele ser la que más dura.
Criterio de oficio: es lo que vemos que funciona en la puerta, no un método. Y a veces la mejor pregunta es ninguna hasta después de merendar.
Lo que puede contarte quien está dentro
Quien lleva el grupo ve cosas que tú no puedes ver: si participa o se queda mirando, con quién se pone cuando hay que hacer parejas, qué le sale a la primera y en qué se rinde pronto. Eso sí puede contártelo, y no te vas a enterar por otro lado.
Hay cosas que no le corresponden. No evalúa como un tutor, no opina de los otros niños del grupo y no pone nombre a lo que ve. Si algo le llama la atención más allá de la actividad, lo razonable es que te lo cuente tal como lo ha visto y que la conversación siga con quien toca: la tutoría, el equipo de orientación del colegio o el pediatra.
También cuenta dónde se lo preguntas. La puerta de las cinco da para una frase, porque detrás de ti hay once niños esperando a que los entreguen. Para hablar con calma, pide un rato por el cauce de la organización. En nuestras extraescolares hay una coordinadora que atiende a las familias y al centro, y es a ella a quien se le pide.
Tres preguntas que sí puede contestar
Si consigues ese rato, lleva preguntas que pueda responder alguien que le ve una o dos horas por semana: si entra en las propuestas o hay que animarle, con quién se junta, y si hay algo que le cueste y en lo que desde casa se pueda echar una mano. Con esas tres sales sabiendo más que con un «¿qué tal va?».
Por dónde llega lo que no cuenta él
Una actividad tiene varias maneras de contar lo que hace, y no en todas partes están todas. Lo que vuelve en la mochila: un dibujo, una receta, una ficha. Los mensajes de quien organiza. Una sesión abierta o una muestra, donde las haya. Y la pregunta en sentido contrario: al terminar un programa pedimos su opinión a las familias con un cuestionario anónimo, y con eso y con lo que dicen los niños se hace una memoria final.
Pregunta en septiembre qué tiene previsto tu centro: si habrá alguna comunicación durante el curso, por qué canal y si hay un día para ver la actividad. Así sabes qué esperar y no echas de menos lo que nadie prometió.
El grupo de WhatsApp
Es útil para encontrar un paraguas y malo para casi todo lo demás. Sobre todo, no es el canal de la actividad: lo que se escribe ahí no lo lee quien lleva el grupo. La Agencia Española de Protección de Datos, en su guía para centros educativos, dice que las comunicaciones entre profesores y familias deben hacerse por los medios que pone el centro, y que los grupos de mensajería caben de forma excepcional, con el consentimiento de quien participa y, a ser posible, gestionados por los propios padres1. La guía habla de colegios y de profesores, no de extraescolares, pero el criterio orienta: si existe un grupo, que sea de las familias, y que lo que importa viaje por otro sitio.
¿Y una foto de la clase?
Es la petición más repetida, y tiene una respuesta menos simpática de lo que nos gustaría. La misma guía de la Agencia se pregunta si los profesores pueden grabar imágenes de los alumnos y difundirlas a los padres por aplicaciones de mensajería, y contesta que no como parte de la función educativa, con la salvedad de situaciones en que esté en juego el interés del menor, como tranquilizar a una familia tras un accidente en una excursión1.
Distinto es lo que grabas tú. En un acto abierto a las familias, los familiares pueden tomar imágenes para su uso personal y doméstico. Si después se difunden fuera de ese ámbito, por ejemplo publicándolas en abierto en internet, quien las publica asume la responsabilidad1. En el vídeo de la muestra de fin de curso no sale solo tu hijo.
En la práctica, que haya o no fotos depende de la autorización de imagen que firmaste en la inscripción y de lo que cada organización haga con ella. Qué permisos son y cómo leerlos está en Fotos y datos de tu hijo en el campamento; para una extraescolar vale lo mismo.
Cuatro pistas que no necesitan preguntas
Lo que hace en casa un miércoles cualquiera suele contar más que lo que dice el martes a las cinco.
Lo repite sin que nadie se lo pidaCanta la canción en la ducha, patina por el pasillo en calcetines o le explica a su abuela qué es un ensayo.
Habla de alguien por su nombreUn compañero que no es de su clase, o la persona que lleva el grupo. Cuando sale un nombre es que hay alguien que le importa.
Prepara la bolsa élO pregunta la noche anterior si mañana toca. Nadie se acuerda de lo que le da igual.
Se lo enseña a otroA un hermano pequeño, a un primo, a ti. Si lo enseña, es que se lo ha llevado puesto.
Dudas sobre cómo le va
¿Dan notas o informes en una extraescolar?
Depende de quien la organice. Una extraescolar no evalúa como una asignatura, así que no esperes un boletín salvo que te lo hayan anunciado. Pregunta si hay alguna comunicación prevista durante el curso.
¿Puedo entrar a ver una clase?
Pregunta si hay sesiones abiertas. Un adulto mirando cambia el comportamiento del grupo entero, y por eso lo habitual es reservarlo para días concretos en lugar de dejar la puerta abierta.
¿Puedo hablar con el monitor a la salida?
Una frase, sí. Para algo más largo, pide un rato por el cauce de la organización: en la puerta está entregando a otros niños y no puede atenderte como querrías.
¿Por qué no mandan fotos de la actividad?
Porque en una foto de grupo salen los hijos de otras familias, y enviar imágenes de menores por mensajería tiene límites. Depende de la autorización de imagen que firmaste y del criterio de cada organización.
No me cuenta nada: ¿es mala señal?
Por sí solo, no. Prueba a preguntarle por algo concreto o a pedirle que te lo enseñe. Lo que sí merece atención es que no quiera ir o que cambie de humor justo los días de actividad.
De dónde salen los datos
1 Agencia Española de Protección de Datos, «Guía para centros educativos»: preguntas sobre grupos de mensajería instantánea entre profesores y padres, sobre la grabación y difusión de imágenes de alumnos por mensajería y sobre las imágenes tomadas por familiares en eventos del centro. Ver la fuente