La clase de patinaje dura una hora. Lo que la hace posible ocupa bastante más: alguien que cruza el colegio a buscar a tu hijo, una lista, un plan para cuando llueve y una puerta en la que se comprueba quién viene. Esto es lo que no sale en el folleto.
10 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Una hora con tres relevos
A las cuatro menos cinco tu hijo está con su tutora. A las cuatro y cinco está con el monitor de la extraescolar. A las cinco vuelve a estar contigo. En una hora ha cambiado tres veces de adulto, y en cada cambio hay un momento en que alguien tiene que saber, con nombre y apellido, que ahora le toca a él.
Vista así, una extraescolar se parece a una carrera de relevos en la que el testigo es un niño de seis años con la mochila abierta. La actividad, sean patines, harina o inglés, ocurre en el tramo central, que es el fácil. El oficio se nota en los extremos.
En La hora después de clase contamos esos sesenta minutos tal como los vive el niño. Aquí los miramos desde la organización: quién responde de tu hijo en cada tramo, qué está previsto para las tardes que se tuercen y qué parte te toca a ti.
Quién tiene a tu hijo en cada tramo
El mismo niño, la misma tarde, tres adultos distintos. De un tramo a otro cambia quién responde y con qué papel en la mano.
Los tres tramos de una tarde de extraescolar
El relevo de las cuatro
La sesión
La puerta de las cinco
Quién responde
El colegio o el comedor hasta que el monitor recoge al grupo; el monitor desde ese momento.
El monitor del grupo, que lo acompaña durante toda la hora.
El monitor hasta que lo entrega en mano; tú desde ese segundo.
Con qué se comprueba
La lista del grupo: quién tiene que estar esta tarde.
La misma lista, que lleva además alergias, observaciones y teléfonos.
Las personas autorizadas que la familia dejó escritas en la inscripción.
Dónde suele torcerse
Un niño que se fue a casa a mediodía sin que nadie avisara, o uno que no sabe que hoy le toca.
La lluvia, un material que falta, un monitor enfermo.
Alguien que no figura en la lista, o una familia que no llega.
Qué te toca a ti
Avisar si no va y recordarle por la mañana que hoy tiene actividad.
Que lleve lo que se pidió y que el hambre esté resuelta.
Llegar a la hora y tener al día la lista de quién puede recogerle.
En nuestras extraescolares se recoge al grupo en el comedor o en el punto de encuentro del colegio, se pasa lista cada tarde y se entrega solo a personas autorizadas. En tu centro, pregunta cómo está resuelto cada uno de los tres tramos.
Las cuatro en punto: el minuto con más cosas dentro
A la hora de salida un colegio hace cinco cosas a la vez. Unos niños se van con su familia, otros suben al autobús, otros salen del comedor al patio y otros tienen actividad. Un niño de primero no siempre sabe en cuál de esos grupos está hoy. Por eso en nuestras extraescolares al grupo se le va a buscar. El monitor o la monitora lo recoge en el comedor o en el punto de encuentro acordado con el colegio, y quien llega desde casa entra con la coordinación.
Después viene lo que nadie ve desde la calle: baño, agua y cada uno a su espacio. Y la lista, nombre a nombre, todas las tardes. Pasar lista parece un trámite hasta el día en que falta alguien que debería estar. Si se pasa en el minuto cinco, quedan cincuenta y cinco para averiguar dónde está. Si no se pasa, la primera noticia llega a las cinco, en la puerta y con su madre delante.
La parte de la familia cabe en una frase: si tu hijo no va a ir, dilo antes. Cómo se organiza ese relevo según el niño salga de clase, del comedor o de casa, y qué se hace cuando falta un nombre, está en Quién recoge a tu hijo para la extraescolar.
El hambre también llega a las cuatro
Queda la merienda, que o cabe en esos primeros minutos o no cabe en ningún sitio. Un niño que comió a la una llega a las cuatro con hambre, y con hambre cuesta atender a cómo se frena con unos patines. Cada centro lo resuelve a su manera: en casa antes de volver, en el patio, al empezar la sesión o a la salida. Entérate de cuál es la del tuyo antes del primer día. Lo contamos, con lo que publican los pediatras, en La merienda cuando hay extraescolar.
La hora del monitor empieza antes de las cuatro
La familia ve sesenta minutos. Quien da la actividad tiene alguno más por delante y por detrás, y de esos depende que los sesenta salgan.
Una tarde de extraescolar, vista por quien la da
Antes
Llegar y mirarAbrir el espacio, comprobar que está como tiene que estar y sacar el material de la sesión. Si hoy tocaba patio y el cielo está negro, este es el momento de cambiar de plan.
15:55
La lista en la manoRepasar quién viene hoy, quién ha avisado de que no y qué hay en las observaciones: una alergia, un niño nuevo, alguien a quien hoy recoge otra persona.
16:00
Recoger al grupoEn el comedor o en el punto de encuentro. Contar, pasar lista y acompañar: baño, agua y al espacio.
16:10
La sesiónLo programado para ese día. Es el tramo que se ve desde fuera.
16:50
Recoger entre todosMaterial a su sitio, mochilas cerradas y abrigos puestos. La chaqueta que sale en la mano se queda en el banco.
17:00
La puertaEntrega en mano, uno a uno, a quien está autorizado.
17:10
Cuando se ha ido el últimoDejar el espacio como estaba y anotar las ausencias y lo que haya que contar a la coordinación.
Horario de ejemplo para un colegio con salida a las cuatro. Cada centro tiene sus horas, y cada actividad necesita más o menos montaje.
El tramo de en medio
Lo que ya está hecho cuando entra el grupo
Cuando el grupo llega a su espacio, la sesión de ese día ya está decidida y el material, preparado. Una actividad se distingue de una hora de espera con nombre en eso, en que alguien pensó antes qué se iba a hacer hoy.
En nuestras extraescolares el material lo llevamos nosotras. Tenemos un lema para eso: «Que ninguna actividad buena y provechosa se deje de realizar por falta de material». A ti te interesa la otra mitad, la que sale de casa. En casi todas las actividades es ropa cómoda y una botella de agua; en alguna, como el patinaje, hay equipo personal y conviene preguntarlo antes de comprar nada. Lo desmenuzamos en Qué tiene que llevar (y qué no).
Los grupos son de diez a quince niños, separados por etapa. Con ese número el monitor sabe cómo se llama cada uno, a quién hay que darle la mano en la rampa y quién no puede probar la masa de galletas. Cómo se lee una ratio está explicado para campamentos en Ratio de monitores por niño, y el razonamiento sirve igual para una tarde de extraescolar.
Cuatro tardes que no salen como estaban escritas
De octubre a junio hay muchas tardes y alguna viene torcida. En una actividad bien llevada, esas tardes estaban pensadas desde septiembre.
Llueve y la actividad es de patioEl patinaje o el rugby-tag necesitan un plan para el día de agua: un espacio cubierto hablado con el colegio y una sesión que quepa en él. Dónde se hace, qué se hace y cuándo se suspende está en Qué pasa con la extraescolar si llueve.
Falta el monitorUn monitor también se pone enfermo. En nuestras extraescolares la sustitución está garantizada: viene otra persona del equipo. Lo que tiene que traer quien sustituye, además de buena voluntad, lo contamos en Cuando falta alguien.
Falta tu hijoUn día suelto, basta con avisar. Si alguien falta varios días seguidos, nuestra coordinadora llama a casa. En ese mismo artículo está qué preguntar sobre las clases perdidas, que cada organización trata de una forma.
Llegas tardeTu hijo espera con un adulto, nunca solo en la verja. Pero el colegio cierra y el monitor tiene otro grupo, y diez minutos repetidos cada martes dejan de ser un imprevisto. Va en La salida de una extraescolar.
Las cinco en punto: en mano y a quien está en la lista
La salida de una extraescolar tiene la misma regla que la de un campamento: el niño se entrega en mano a una persona que su familia autorizó en la inscripción, y si viene alguien que no figura se llama a la familia antes de entregar. El protocolo entero, con lo que se hace cuando no se localiza a nadie, está en Quién puede recoger a un niño.
Un martes de noviembre a las cinco lo que cambia es el decorado: queda poca luz, el colegio está medio cerrado, salen tres actividades por la misma puerta y hay un hermano mayor que termina a las seis.
«¿Qué habéis hecho?» «Nada»
La puerta es además el único rato en que la familia y el monitor se ven. Dura veinte segundos y detrás hay once niños esperando, así que da para una frase: «hoy se ha soltado de la valla». Para lo demás hace falta otro cauce, y saber cuál es evita perseguir al monitor por el pasillo. Qué puedes esperar que te cuenten, cómo preguntarle a tu hijo para que conteste algo más y qué pasa con las fotos de la clase está en Cómo saber qué ha hecho.
De octubre a junio, la tarde va cambiando
La hora es la misma todo el curso. Lo que pasa alrededor de ella, no.
Un curso de extraescolar, visto desde la puerta
SepOctNovDicEneFebMarAbrMayJun
Inscripción y lista de autorizados
El grupo aprende la rutina
Frío y poca luz: más tardes bajo techo
Altas y bajas con menos trastorno
Cierre y opinión de las familias
Fechas orientativas: mandan el calendario de cada colegio y las normas de cada organización. Entrar o salir de un grupo molesta menos a la vuelta de unas vacaciones; el trámite está en Entrar y salir con el curso empezado.
Casi todo se arregla con un mensaje a tiempo
Casi todo lo que puede salir mal en esta hora se arregla con un aviso dado antes. Que hoy no va. Que le recoge su tía. Que desde el lunes hay algo que el monitor debe saber. Que en enero deja la actividad. Ninguno de esos mensajes pasa de dos líneas, y cada uno le ahorra a alguien una llamada con el corazón en la boca.
La condición es que llegue a quien tiene que llegar. El grupo de familias no sirve: lo lee todo el mundo menos el monitor. El niño tampoco: «mi madre dice que hoy viene un señor» no autoriza a nadie. Pregunta en septiembre cuál es el canal para los avisos y guárdalo en el móvil con un nombre que encuentres a las cuatro menos diez.
Cada momento de la tarde, con su artículo
Van en el orden en que pasan las cosas, de la recogida a la baja. Cada uno se entiende sin haber leído los demás.
¿Quién lleva a mi hijo de su clase a la extraescolar?
En nuestras actividades, el monitor o la monitora recoge al grupo en el comedor o en el punto de encuentro del colegio, y quien viene de casa entra con la coordinación. En otro centro, pregunta quién se hace cargo entre el timbre y el comienzo.
¿Tiene que merendar antes de la actividad?
Depende de cómo esté organizada en tu centro: hay sitios con un rato para merendar y sitios donde se merienda al salir. Pregúntalo al inscribirle y, en cualquier caso, que lleve agua.
¿Qué pasa con la clase si llueve?
Las actividades de aula no cambian. Las de patio necesitan un espacio cubierto acordado con el colegio y una sesión adaptada. Dónde se hace y cómo te enteras conviene saberlo desde septiembre.
¿Y si un día no llego a las cinco?
Avisa en cuanto lo sepas. Tu hijo espera acompañado por un adulto, nunca solo. Si viene a recogerle otra persona, tiene que figurar entre las autorizadas o tendrás que confirmarlo tú.
¿Puedo apuntarle con el curso ya empezado?
Si hay grupo de su etapa y queda plaza, lo habitual es que sí. Empieza cuando la inscripción está completa y su nombre ha llegado a la lista del monitor, no antes.
Y si quieres que lo hagamos nosotras
Nuestras extraescolares
Quince actividades para Infantil, Primaria y Secundaria, en el propio colegio.