Son las tres y media y diluvia. En el patio no se puede patinar y en el grupo de familias ya hay nueve mensajes preguntando si hay clase. La respuesta tendría que estar escrita desde septiembre.
5 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La lluvia solo cambia las actividades de fuera
La mayoría de las extraescolares no se enteran de que llueve. Inglés, teatro, cocina, arte o apoyo escolar se hacen en un aula, y lo único que cambia esa tarde es que los niños llegan más revueltos después de un recreo sin patio.
El problema lo tienen las que necesitan pista: el patinaje, el rugby-tag y, según el centro, la multiactividad o la psicomotricidad. Para esas, un día de agua plantea tres preguntas seguidas: si hay otro sitio, si la actividad cabe en él y cómo se enteran las familias.
Ninguna de las tres la contesta el monitor a las cuatro menos diez. Los espacios de un colegio son del colegio, y qué se usa por la tarde se habla con la dirección a principio de curso: qué pista, qué aula y qué sitio cubierto para los días malos. Cómo se pide, vista desde el AMPA, está en Aulas, patio y gimnasio. A ti, como familia, te basta con saber el resultado.
Una tarde de agua, decisión a decisión
El orden importa. Lo último que se decide es si hay clase; lo primero, dónde.
De la primera gota a la puerta de las cinco
1
¿La actividad es de exterior?Si se hace en aula o en gimnasio, la lluvia no cambia nada.
Es de patio o de pista: hay que mirar el plan.Es de interior: sesión normal.
2
¿Hay un espacio cubierto acordado?Gimnasio, porche, sala de usos múltiples o un aula despejada, hablado con el colegio desde principio de curso.
Lo hay: la sesión se traslada.No lo hay: la organización decide si se hace otra cosa o no hay sesión.
3
¿Cabe la actividad en ese espacio?Un porche vale para un circuito de equilibrio. Para un partido, no.
Cabe: se hace, a otro ritmo.No cabe: sesión distinta, de la misma actividad.
4
Las familias se enteranSobre todo de por dónde se recoge: si la clase se ha movido, la puerta de las cinco puede ser otra.
Recorrido de oficio. Qué espacio hay y quién decide lo fijan cada colegio y cada organización.
Bajo techo también se entrena
Un buen día de lluvia sigue siendo la actividad a la que tu hijo está apuntado. Cambia la escala. En un porche o en medio gimnasio no se coge velocidad, pero se puede trabajar lo que en la pista siempre se deja para luego. En patinaje, por ejemplo: ponerse y ajustarse el equipo sin ayuda, levantarse del suelo, frenar en dos metros, girar alrededor de un cono. En rugby-tag: pases cortos, recepción y juegos de quitarse la cinta en un espacio pequeño.
El monitor cuenta con tres cambios. Con menos metros hay más turnos y más espera, así que se trabaja por estaciones. Doce niños en un gimnasio con eco suenan como treinta, y las explicaciones se dan con el grupo sentado. Y queda el suelo: no todos los suelos interiores admiten ruedas ni todos agarran igual, y eso lo decide el colegio, que es el dueño del suelo.
Una tarde así se distingue de una tarde perdida en que estaba pensada. Pregunta si la programación de la actividad tiene sesiones previstas para los días de lluvia. Quien las lleva preparadas no improvisa a las cuatro.
El mismo martes, con sol y con agua
Pensado para una actividad de pista. Las dos últimas filas son las que no se mueven nunca.
Qué cambia un día de lluvia
Día normal
Día de lluvia
Dónde
La pista o el patio de siempre.
El espacio cubierto acordado, si lo hay.
Qué se hace
La sesión programada, con todo el espacio.
Una sesión adaptada: técnica, equilibrio y juegos en poco sitio.
Qué lleva
Lo de siempre.
Lo de siempre, salvo que te digan otra cosa. No des por hecho que no hace falta el equipo.
Por dónde se recoge
La puerta habitual.
Puede ser otra: pregúntalo ese mismo día.
La lista
Se pasa al recoger al grupo.
Se pasa igual.
La entrega
En mano y a quien está autorizado.
En mano y a quien está autorizado, aunque diluvie y haya prisa.
Una tormenta con aviso es otra conversación
Una cosa es que llueva y otra que haya un aviso. La Agencia Estatal de Meteorología emite avisos de fenómenos adversos en tres niveles según su peligrosidad: amarillo, cuando el peligro es bajo pero puede haber algún impacto en zonas expuestas; naranja, cuando el peligro es importante; y rojo, cuando es extraordinario1. Se publican por zonas y se revisan a lo largo del día.
Con lluvia corriente solo hay que saber dónde se hace la clase. Con un aviso serio la decisión ya no es de la actividad: manda lo que comuniquen el colegio, el ayuntamiento o la comunidad autónoma, y la extraescolar va detrás. Ese día mira el canal oficial del centro antes que el grupo de familias, donde a las tres y media hay nueve versiones.
Y si por tu cuenta decides no llevarle o recogerle antes, estás en tu derecho y basta con avisar. Nadie va a discutirle a una familia que no quiera cruzar el pueblo con una tormenta. El calor de junio tiene su propia lógica, que contamos para campamentos en Ola de calor en el campamento.
Cinco preguntas para hacer un día de sol
Se contestan en dos minutos en septiembre y en veinte mensajes en noviembre.
¿Dónde se hace si llueve?Con nombre: «en el gimnasio» o «en el porche de Infantil». «Ya se verá» es una respuesta, y dice bastante.
¿Quién decide y a qué hora?Si la decisión se toma a mediodía, te da tiempo a reorganizarte. Si se toma a las cuatro menos cinco, no.
¿Cómo me entero?Por qué canal y quién lo envía. Que no dependa de que una familia lo reenvíe al grupo.
¿Por dónde se recoge ese día?Sobre todo si el espacio cubierto está en otro edificio o da a otra calle.
¿Qué pasa con la sesión que no se pueda dar?Si se recupera, se sustituye por otra o se pierde. Cada organización tiene su norma, y más vale conocerla de antemano.
Dudas sobre la lluvia
¿Se suspende la extraescolar si llueve?
Las de aula, no. Las de patio dependen de que haya un espacio cubierto acordado con el colegio y de que la actividad quepa en él. Pregunta en tu centro cuál es el plan y cómo se comunica.
¿Se recupera la clase si no se puede dar?
Depende de las condiciones de cada organización: hay quien la recupera, quien la sustituye por una sesión distinta y quien no. Está, o debería estar, en lo que aceptaste al inscribirle.
¿Tiene que llevar los patines aunque llueva?
Salvo que te digan lo contrario, sí. Una sesión de lluvia puede hacerse con el equipo puesto en un espacio cubierto, y si lo ha dejado en casa se queda mirando.
¿Puedo no llevarle si hace muy mal tiempo?
Claro. Es una actividad voluntaria y la decisión es tuya. Avisa por el canal de la actividad para que su ausencia conste y nadie le busque al pasar lista.
¿Y si ha dejado de llover pero el suelo sigue mojado?
Lo decide quien lleva el grupo al revisar el espacio antes de empezar, que es parte de su trabajo. Una pista mojada no es sitio para unas ruedas, y lo prudente es tratarla como un día de lluvia.
De dónde salen los datos
1 Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). «Avisos de fenómenos meteorológicos adversos: ayuda»: definición de aviso y significado de los niveles amarillo, naranja y rojo. Ver la fuente