En la misma fila de principiantes hay una niña de cinco años y un chico de once. Los dos acabarán patinando. Lo que decide si es buen momento se ve mejor en el pasillo de casa que en la fecha de nacimiento.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
La respuesta corta: cuando pueda con tres cosas
Hemos buscado una edad mínima para patinar en lo que publican los pediatras españoles y no la hemos encontrado. Lo que sí dicen es cómo: con casco, muñequeras, coderas y rodilleras a medida; los principiantes, solo en pistas de patinaje; y los menores de diez años, supervisados por un adulto1. Aconsejan también valorar un curso mientras se está aprendiendo.
Así que la edad la pone cada niño. En la pista vemos empezar a muchos a los cuatro o cinco años, en segundo y tercero de Infantil, y para la mayoría nos parece buen momento. Antes se puede, aunque es raro que compense: el rato de equiparse es largo, las piernas se cansan pronto y lo que se consigue en un trimestre se habría conseguido en un mes un año después.
Más que el número, nosotras miraríamos tres cosas que tiene que traer hechas de casa. Si las tiene, da igual que haya cumplido cuatro o siete.
Cómo saber si está listo
Las tres primeras son las que cuentan. Las otras dos ayudan mucho.
Se aguanta un momento sobre un pieDescalzo, sin agarrarse, lo que tarda en contar hasta tres. Patinar es pasar el peso de una pierna a la otra, y quien todavía no puede hacerlo en el suelo no va a poder sobre ruedas.
Sigue una orden dada al grupo«Todos a la línea azul» tiene que funcionar sin que el monitor lo repita a cada uno. En una pista con doce niños rodando, eso es seguridad antes que disciplina.
Aguanta el casco abrochadoY las muñequeras, que al principio agobian porque no dejan doblar la mano. Si en casa se lo arranca a los dos minutos, en clase también.
Se levanta del suelo sin ayudaDe rodillas a de pie, apoyando un pie y empujando. Sin patines le sale solo; con patines es lo primero que tendrá que aprender, y parte con ventaja quien lo tiene claro.
Lo ha pedido él«Quiero patinar» a los cinco años ya es una opinión. El que viene porque le hace ilusión se cae y se ríe; al que le han traído, la misma caída le parece una prueba de que tenía razón.
El mismo primer día, a tres edades distintas
Se puede empezar en cualquiera de las tres etapas. Lo que cambia es qué cuesta y qué sale solo.
Empezar a patinar según la etapa
Infantil (4 y 5 años)
Primaria
Secundaria
Lo que tiene a favor
Poco miedo y el suelo muy cerca. Se cae, se mira las rodilleras y sigue.
Entiende la explicación, se acuerda de una semana a otra y tiene fuerza para repetir.
Aprende la técnica rápido: le basta verla una vez y que se la corrijan.
Lo que le cuesta
Equiparse, mantener la atención y que las piernas aguanten la hora entera.
Compararse. Sabe quién va más rápido y puede venirse abajo si empezó más tarde.
La vergüenza de caerse delante de los demás, y que la caída pesa más.
Cómo es la clase
Casi toda en forma de juego, con tramos cortos y mucho rato parados.
Una técnica por sesión y un juego que la usa.
Técnica directa y pronto deporte: circuitos, relevos, juego en equipo.
Qué ayuda desde casa
Que llegue habiendo jugado a ponerse el casco y las rodilleras.
Que se equipe solo y que nadie le pregunte si ya va rápido.
Que vaya con un amigo y que lo haya elegido él.
Orientación de oficio, de lo que vemos en la pista. En nuestras extraescolares hay grupos de patinaje para Infantil, Primaria y Secundaria; los que se abren dependen de cada centro.
Qué pasa si se empieza antes de tiempo
Nada grave, y por eso mucha gente lo hace. Un niño de tres años con patines pasa la clase de la mano de un adulto, que es quien patina por los dos. Se lo pasa bien un rato, se cansa enseguida y termina sentado. Lo malo es que se le puede quedar la idea de que patinar es eso, ir colgado de alguien, y que al año siguiente no quiera soltarse.
Con los más pequeños funcionan mejor cosas que preparan para patinar sin serlo: caminar por una línea del suelo, sostenerse a la pata coja, saltar con los pies juntos, levantarse del suelo sin manos. Todo lo que le dé equilibrio a los tres le servirá sobre ruedas a los cinco.
Si aun así quiere probar, que sea en casa, sobre una alfombra o sobre césped, donde las ruedas no giran. Así se acostumbra al peso de la bota y a estar más alto sin que el suelo se le vaya. Con todas las protecciones, también en la alfombra: forman parte del juego desde el primer día.
Demasiado tarde no hay
A los diez, a los doce o a los cuarenta se aprende a patinar. Lo decimos porque en cuarto o quinto de Primaria siempre sale la pregunta de «¿no será ya mayor para empezar?». Pues va a tardar menos que uno de cinco en llegar al mismo sitio. Entiende lo que se le pide, tiene más fuerza y se concentra más rato.
A esa edad pesa más lo de alrededor. Ser el único que no sabe en un grupo que lleva tres cursos patinando es incómodo. Por eso importa que las sesiones se organicen por nivel, como hacemos en nuestras clases: el que empieza trabaja con los que empiezan, tenga la edad que tenga dentro de su etapa. Y conviene avisarle antes de la primera clase de que estará un tiempo por debajo del resto, para que no se lleve el susto en la pista.
A un mayor que empieza le viene muy bien practicar la caída más que nadie. Cae desde más alto y lo sabe, así que es al que más le cuesta doblar las rodillas. Cómo se enseña está en Aprender a caerse.
En clase
Lo que mira un monitor el primer día
Quien da la clase no pregunta la edad. Mira cómo se pone de pie, si dobla las rodillas cuando se lo piden y qué hace cuando pierde el equilibrio: si se agacha o se echa hacia atrás. Con eso sabe por dónde empezar con cada uno.
De ahí que un niño pequeño para su edad, o uno que va con calma, no tenga por qué esperar un curso. Si cumple con las señales de arriba, tiene sitio en un grupo de iniciación. Y si tu hijo tiene alguna circunstancia de salud o de movilidad que pueda influir, coméntalo con su pediatra y escríbelo en la inscripción: con esa información, el monitor adapta lo que haga falta.
Puede probar, de la mano y con todas las protecciones, pero lo habitual es que no le compense todavía una clase. A esa edad le prepara mejor todo lo que sea equilibrio sin ruedas: la pata coja, andar por una línea, saltar.
¿A qué edad se aprende más rápido?
En Primaria, por lo que vemos. Un niño de siete u ocho años entiende la explicación, tiene fuerza y todavía no le da vergüenza caerse. Uno de cinco tarda más en llegar al mismo punto, y tampoco pasa nada.
¿Es tarde para empezar con 10 o 12 años?
No. Aprenderá la técnica antes que un pequeño. Lo que conviene cuidar es que trabaje con gente de su nivel y que sepa de antemano que al principio irá por detrás de quienes llevan cursos.
¿Empiezo con patines de juguete para ver si le gusta?
Los que se atan encima del zapato no sujetan el tobillo y ruedan mal: suelen dar la impresión de que patinar es más difícil de lo que es. Para probar, mejor unos patines de verdad prestados y de su número.
¿Tiene que ir un adulto con él mientras aprende?
Fuera de clase, sí. Los pediatras de Atención Primaria indican que los menores de diez años deben estar supervisados por un adulto cuando patinan, y que los principiantes patinen solo en pistas.
De dónde salen los datos
1. Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), Familia y Salud. «Patines, patinetes y monopatines. Disfrútalos con seguridad». Ver la fuente
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