El primer día casi nadie patina. Se aprende a ponerse el equipo, a levantarse y a quedarse quieto sobre ocho ruedas, que es más difícil que moverse. Si tu hijo vuelve diciendo que «no han hecho nada», la clase ha ido como tenía que ir.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Lo que se gana la tarde de antes
La mitad de la primera clase se decide en el salón de casa. Un niño que se ha puesto ya las protecciones tres o cuatro veces llega a la pista sabiendo cuál es la rodillera y cuál la codera, y tiene diez minutos más de ruedas que el que las estrena allí.
Hazlo como un juego, con cronómetro si le divierte. Rodilleras, coderas, patines, casco y, lo último, las muñequeras, porque con ellas puestas no se puede atar nada. Deja que se equivoque y lo deshaga. Luego, con todo puesto y sobre la alfombra, que se ponga de pie agarrado al sofá y note lo alto que queda. En la alfombra las ruedas no giran y puede descubrir el peso de la bota sin sustos.
El día de la clase, que vaya al colegio con ropa cómoda y pantalón largo, y con calcetines altos y finos que suban por encima de la caña del patín. Y que haya merendado o sepa cuándo va a merendar: patinar con hambre es patinar de mal humor.
Ponerse de pie, la primera técnica del curso
Se enseña antes que nada porque es lo que más veces va a hacer. Se parte del suelo, de rodillas, que es también donde acaba una caída bien hecha.
1
De rodillas
Las dos rodilleras en el suelo y la espalda recta. Las manos, sobre los muslos. Desde aquí no se puede caer más abajo.
2
Un patín al suelo
Se adelanta una pierna y se planta ese patín con todas las ruedas, la rodilla a la altura de la cadera. Queda en la postura de quien se ata un zapato.
3
Manos sobre esa rodilla
Las dos, una encima de otra. Las manos en el suelo no sirven: las ruedas se van y el niño queda a cuatro patas.
4
Empujar y subir
Se empuja contra la rodilla y se sube despacio, trayendo el otro patín al lado del primero. Sin estirarse del todo.
5
Pies en V
Talones juntos y puntas abiertas. Así los patines no ruedan ni adelante ni atrás, y el niño comprueba que puede estar de pie sin agarrarse a nadie.
La postura base: tres frases y un truco
Ya de pie, toca la postura de la que sale todo lo demás. Pies separados lo que mide la cadera, rodillas dobladas, cuerpo un poco hacia delante y las manos al frente, donde se vean. En la pista se dice más corto: «rodillas», «manos delante», «mira adonde vas».
El truco para que un niño entienda cuánto hay que doblar es pedirle que mire hacia abajo sin agachar la espalda: si se ve la puntera de los patines, le falta doblar; cuando las rodillas la tapan, está. Otro que funciona con los pequeños es «siéntate en una silla que no existe».
Lo que más cuesta corregir es el cuerpo hacia atrás. Sale solo: algo se mueve bajo los pies y uno se echa atrás para alejarse. Sobre patines es justo lo que tumba, porque los pies salen por delante. Por eso insistimos tanto en las manos al frente, porque adonde van las manos va el peso.
Juegos en el sitio
Con la postura cogida se juega sin moverse del sitio. Tocarse las rodillas, tocarse las punteras, levantar un patín un dedo del suelo y luego el otro, girar la cabeza para ver quién hay detrás. Parece poca cosa, y es la primera vez que el niño pasa el peso de un pie a otro sobre ruedas. Patinar, al final, consiste en eso.
De estar parado a rodar dos metros
La progresión del primer día, o de los dos primeros. No se pasa al escalón siguiente hasta que el anterior sale sin agarrarse.
Los primeros pasos, por orden
1
Marcha en el sitioPies en V, se levanta un patín y se posa; luego el otro. Como un soldado que no avanza.
Levanta cada pie sin que el otro ruede.Si los pies se le van, vuelve a la V y dobla más.
2
Paso de patoLa misma marcha, avanzando. Pasos cortos, puntas hacia fuera, talones casi tocándose. Se anda, todavía no se desliza.
Cruza la pista andando sin mirar al suelo.Si pone los pies paralelos, rueda hacia atrás al empujar.
3
Paso y esperoDespués de cada paso se deja rodar el patín un instante antes de dar el siguiente. Aparece el primer deslizamiento.
Cada paso le lleva un poco más lejos.Si se estira al rodar, «rodillas» otra vez.
4
Dos pies juntosTres pasos de pato y a rodar con los dos patines paralelos, en postura base, hasta que se pare solo.
Rueda dos o tres metros sin agitar los brazos.Si se asusta, se agacha y toca las rodillas: más bajo es más seguro.
Progresión de oficio. Hay niños que la recorren en una tarde y niños que necesitan tres semanas; los dos ritmos entran en lo corriente.
La mano
Cuándo se da la mano y cuándo se suelta
Dar la mano a un niño que patina tiene su técnica. La mano se ofrece baja y por delante, a la altura de su cintura, para que siga inclinado hacia el frente. Si se la das desde arriba, se cuelga, se estira y se echa atrás, y en cuanto la sueltas se cae.
En clase la mano se da para probar algo nuevo y se retira en cuanto sale una vez. Desde el primer día buscamos que el niño se sostenga con su postura y no con el brazo de otro. Por eso no llevamos a nadie remolcado por la pista: rodaría sin haber aprendido nada.
Lo mismo vale para la valla. Sirve para descansar, no para avanzar agarrado. El que recorre la pista de barrote en barrote va tieso y de lado, justo al revés de como se patina. Mejor dos metros sueltos en el centro que veinte pegados a la pared.
Lo que todavía no toca
Cuatro cosas que se echan de menos desde la valla el primer día, y por qué no están.
VelocidadNadie debería ir rápido antes de saber parar. Si el primer día hay carreras, falta el freno, que viene después.
Que no se caigaSe va a caer, y además se le va a pedir que lo haga adrede. La caída se ensaya desde la primera sesión: está en Aprender a caerse.
Que todos hagan lo mismoEn nuestras clases las sesiones se organizan al principio por nivel. Mientras unos aprenden a levantarse, los que ya ruedan trabajan otra cosa en la misma pista.
Un informe en la puertaA las cinco hay un grupo entero saliendo. Si quieres saber cómo le ha ido, pregúntale a él qué fue lo más difícil, y usa el cauce del centro para lo demás.
Agujetas, miedo y «no quiero volver»
Después de la primera clase es fácil que le duelan las piernas y la planta del pie. Ha estado una hora con las rodillas dobladas y los dedos agarrados a la suela. A las dos o tres semanas el pie se relaja y deja de pasar. Si lo que hay es una rozadura, mira el calcetín y el cierre de la bota. Y si el dolor no cede o te preocupa, eso es cosa de su pediatra, no de los patines.
Alguno vuelve diciendo que no quiere repetir. Casi siempre es porque se ha comparado: había niños rodando y él no se ha soltado. Ayuda contarle que esos niños llevan uno o dos cursos, y que en esta actividad se empieza por separado para llegar a jugar juntos. Dale tres o cuatro sesiones antes de decidir nada. Qué suele haber detrás de esa frase, en cualquier actividad, está en No quiere ir.
¿Qué tiene que llevar a la primera clase de patinaje?
Ropa cómoda, pantalón largo, calcetines altos y finos, agua y el equipo que te hayan indicado en tu centro, con el nombre en cada pieza. Pregunta antes qué tiene que traer cada niño: no lo des por hecho.
¿Qué hago si no se atreve a soltarse?
Nada especial. Que practique en el sitio, con los pies en V y las rodillas dobladas, hasta que se canse de estar parado. El paso siguiente lo da cuando comprueba que de pie y quieto no se cae.
¿Puedo quedarme a mirar la primera clase?
Depende de las normas de cada centro; pregúntalo. Si te quedas, mejor lejos y sin dar instrucciones desde la valla: un niño que mira a su madre no mira adonde va.
¿Es normal que el primer día no patine?
Sí. Equiparse, levantarse y mantener la postura ocupan casi toda la sesión. Rodar llega en las siguientes, y llega mejor si lo primero ha quedado bien puesto.
¿Le enseño yo antes para que vaya adelantado?
Lo que más ayuda es que sepa ponerse el equipo solo y levantarse del suelo. Si además quieres que ruede, que sea con todas las protecciones, en un sitio liso y sin cuesta, y sin llevarle colgado de tu mano.