«¿Y cuándo va a patinar?» es la pregunta de noviembre. Depende de a qué llames patinar: ponerse de pie llega en días, frenar donde uno quiere lleva meses y jugar un partido sobre ruedas es cosa del final de curso.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
«Saber patinar» son cuatro cosas distintas
No hay un día en que un niño «ya sabe patinar». Hay una escalera, y cada familia llama saber a un peldaño distinto. Para unos es que se tenga en pie y avance. Para otros, que dé una vuelta a la pista sin caerse. Para quien da la clase, el corte está en otro sitio: sabe patinar el que sabe parar.
Conviene decirlo antes de dar plazos, porque los plazos de abajo no salen de ningún estudio. Son lo que vemos en la pista, curso tras curso, con niños que empiezan de cero y tienen dos sesiones por semana. Sirven para orientarse y para no preocuparse antes de tiempo. Para medir a un niño, no.
Para ordenar el camino usamos cuatro escalones. Oficiales no son, ni hay exámenes detrás. Nos sirven para saber qué le toca practicar a cada uno, y por eso mismo en nuestras clases las sesiones se organizan al principio por nivel de técnica.
Un curso de principiante, en semanas de clase
Las barras se pisan a propósito: nadie termina un escalón un martes y empieza el siguiente el jueves.
Cuándo suele llegar cada cosa, con dos sesiones por semana
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Se tiene en pie
Equiparse, caer, levantarse, andar
Rueda
Deslizar y primer freno
Controla
Parar donde quiere, girar, conos
Juega
Velocidad, saltos, deporte
Orientación de oficio, no un dato medido. La escala son semanas de clase a lo largo de un curso de octubre a junio. Un niño que ya patinaba empieza más arriba; uno que falta mucho o tiene una sola sesión semanal va más despacio, y llega igual.
Qué sabe hacer en cada escalón
Para saber dónde está tu hijo, pídele que te lo enseñe. Lo que hace sin pensar es su nivel; lo que hace concentrado es lo que está aprendiendo.
Se tiene en pieSe pone el equipo con poca ayuda. Se levanta del suelo solo. Mantiene la postura base sin agarrarse. Hace la caída hacia delante parado. Cruza la pista andando con paso de pato.
RuedaEmpuja con un pie y con el otro y se desliza entre empujón y empujón. Rueda con los dos patines juntos varios metros. Se agacha y se levanta rodando. Frena con el taco o en cuña yendo despacio.
ControlaFrena donde se le pide: en una línea, dentro de un aro. Gira a los dos lados, también al que no le sale. Pasa una fila de conos. Rueda un momento sobre un pie. Mira al frente y no a los patines.
JuegaCambia de ritmo, esquiva y frena en mitad de un juego sin pararse a pensarlo. Empieza con el freno en T, los cruces en curva, ir hacia atrás y los saltos pequeños. Puede atender a un balón o a un compañero además de a sus pies.
Por qué dos niños del mismo grupo van a distinto ritmo
Empiezan el mismo día y en diciembre uno frena dentro de un aro y otro sigue con el paso de pato. Es lo corriente, y casi nunca tiene que ver con «valer» para esto.
Pesa la edad: un niño de ocho años recorre los dos primeros escalones más deprisa que uno de cinco, porque entiende la explicación y tiene más fuerza en las piernas. También lo que traía hecho: quien monta en bici, en patinete o hace otra actividad de equilibrio parte con ventaja. La asistencia se nota mucho: en una actividad de dos tardes por semana, faltar un mes es perder ocho sesiones seguidas. Y pesa, más que nada, el miedo. El niño prudente tarda en soltarse, y cuando se suelta suele hacerlo con mejor técnica que el lanzado, que rodó el primer día y lleva desde entonces sin doblar las rodillas.
Y luego hay cosas que no son del niño. Unos patines dos números grandes o una rodillera que se cae cada vuelta frenan a cualquiera. Si notas que se ha estancado, antes de pensar en el niño revisa el equipo: Qué patines comprar explica cómo comprobar la talla.
Cómo saber si avanza sin preguntar por la velocidad
La velocidad es lo que se ve desde la valla y lo que menos dice. Estas señales dicen más.
Lo que parece progreso y lo que lo es
Engaña
Dice la verdad
Las piernas
Va rápido con las piernas rectas.
Va despacio con las rodillas dobladas.
La mirada
Avanza mirándose los patines.
Levanta la cabeza y mira adonde va.
Parar
Se para chocando con la valla o agarrándose a alguien.
Se para en mitad de la pista, sin nada cerca.
Caerse
No se cae nunca porque no prueba nada.
Se cae probando algo nuevo, y cae hacia delante.
Los dos lados
Gira siempre hacia el mismo lado.
Intenta el giro que no le sale.
El equipo
Espera a que le abrochen.
Se equipa solo y ayuda al de al lado.
Criterio de oficio. Si quieres saber cómo va, estas son las cosas por las que merece la pena preguntar a quien lleva el grupo.
Los tres atascos que tiene casi todo el mundo
El primero llega pronto: pasar de andar a deslizar. El niño cruza la pista con paso de pato y no hay forma de que deje rodar el patín. Le falta confianza en apoyarse un instante sobre una sola pierna. Se desatasca con juegos de equilibrio parado y con mucha paciencia: de un día para otro, rueda.
El segundo es el freno. Sabe el gesto parado y no lo usa rodando, porque frenar exige justo lo que le da miedo: cargar el peso en un pie. Aquí ayuda repetirlo en juegos, con una línea o un aro, hasta que deja de ser un ejercicio. Los tres frenos y sus fallos están en Cómo se frena con patines.
El tercero viene hacia mitad de curso y desconcierta a las familias: parece que ha ido a peor. Suele pasar al subir de escalón. Estaba cómodo rodando y ahora se le pide girar al lado malo o levantar un pie, y vuelve a caerse. Eso no es ir hacia atrás. Está aprendiendo algo, que es justo lo contrario de estancarse.
Si el atasco viene con desgana, con excusas para no ir o con quejas del grupo, el tema ya no son los patines. Lo tratamos en No quiere ir.
El segundo curso
Y cuando ya patina, ¿qué viene?
El segundo año no repite el primero. Los contenidos se llaman igual, giros, inclinaciones, saltos, frenado, pero cuestan más: más velocidad, menos espacio, dos cosas a la vez. Y cuando el grupo alcanza un nivel parecido, en nuestras clases entran las alternativas deportivas, que son la mejor escuela de técnica porque nadie piensa en la técnica mientras persigue una bola.
A partir de ahí, el patinaje se abre en muchas direcciones. La Real Federación Española de Patinaje agrupa modalidades tan distintas como el hockey patines, el patinaje artístico, el hockey línea, el patinaje de velocidad, el inline freestyle o el roller derby1. Una extraescolar no es un club ni lo pretende. Si a tu hijo le ha picado alguna de ellas, lo que ha aprendido en el patio es la base de todas.
Tenerse en pie y andar, unas pocas semanas. Rodar y empezar a frenar, hacia el final del primer trimestre. Parar donde quiere y girar, a lo largo del curso. Es una orientación con dos clases por semana: cada niño tiene su ritmo.
¿Es normal que lleve dos meses y no se suelte?
Sí, sobre todo en los prudentes y en los pequeños. Mira si se equipa mejor, si dobla más las rodillas y si se levanta solo: eso también es avanzar. Si te inquieta, pregunta a quien lleva el grupo qué está practicando.
¿Aprende más rápido con clases que por su cuenta?
Por su cuenta se aprende a rodar. Lo que suele faltar es la caída, el freno y girar a los dos lados, que son justo lo que da seguridad. Los pediatras de Atención Primaria aconsejan valorar un curso mientras se está aprendiendo2.
¿Hay exámenes o niveles oficiales en la extraescolar?
No. Los escalones de esta guía son una forma de ordenar lo que se practica, no una clasificación oficial. En nuestras clases el nivel sirve para organizar las sesiones y nadie pone nota.
¿Pierde lo aprendido en verano?
Por lo que vemos cada septiembre, poco. Vuelve algo oxidado y con el pie más grande: revisa la talla de patines y protecciones antes de la primera clase, y en dos o tres sesiones está donde lo dejó.
De dónde salen los datos
1. Real Federación Española de Patinaje. Modalidades que figuran en su web oficial. Ver la fuente
2. Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), Familia y Salud. «Patines, patinetes y monopatines. Disfrútalos con seguridad». Ver la fuente