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La búsqueda del tesoro, pista a pista

Es la gincana que más ilusión hace y la que más fácil se rompe: basta una pista que nadie entiende para que el juego se pare. El truco es escribirla al revés, empezando por el tesoro.

7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Unas piernas en alto junto a un mapa del tesoro

Una cadena en la que cada eslabón lleva al siguiente

En una gincana con pistas, los equipos no saben adónde van. Reciben una pista, la resuelven, llegan a un sitio y allí encuentran la siguiente. La última los lleva al tesoro. De los tres formatos de gincana es el lineal, y el único en el que el recorrido es un secreto.

Hay dos maneras de jugarla. En la más sencilla, las pistas están escondidas y basta con encontrarlas: es la búsqueda del tesoro de toda la vida, la que va bien para un cumpleaños o una tarde en casa. En la otra, en cada sitio espera una prueba, y la pista siguiente se gana al superarla. Esa pide más adultos y da para una tarde entera.

En las dos pasa lo mismo: la cadena aguanta lo que aguante su pista más floja. Si una falla, lo que viene detrás ya no se juega.

Se escribe del final al principio

Quien empieza por la primera pista acaba improvisando el tesoro. Este orden evita los dos errores más corrientes: pistas que llevan a ninguna parte y un final flojo.

Siete pasos para montar la cadena
  1. 1
    Decide el tesoro y dónde estáUn cofre, una caja forrada, una mochila. En un sitio al que puedas llevar a todos a la vez y que no se vea desde la salida.
  2. 2
    Elige los esconditesEntre cinco y ocho sitios seguros, que conozcas y que se puedan nombrar: el banco rojo, la fuente, la puerta del gimnasio.
  3. 3
    Ordena el recorridoQue no pase dos veces por el mismo sitio, que alterne lejos y cerca y que el tesoro quede lejos del principio.
  4. 4
    Escribe cada pistaLa pista habla del sitio siguiente y se esconde en el anterior. Apúntalo en una tabla de dos columnas: «dónde está» y «adónde manda».
  5. 5
    Numéralas y márcalasUn número y un color por equipo en cada papel. Si una se vuela o aparece fuera de sitio, sabes cuál es.
  6. 6
    Colócalas justo antesEmpezando por el tesoro y andando hacia atrás. Con celo, a la altura de sus ojos, no de los tuyos.
  7. 7
    Haz el recorrido enteroTú o, mejor, alguien que no lo haya escrito.

    Llega al tesoro sin ayuda: lista.Se atasca en una: esa pista se reescribe más fácil.

Guarda una copia de todas las pistas en el bolsillo. Siempre desaparece alguna.

Seis tipos de pista, de la más fácil a la más difícil

Si mezclas tipos, en cada parada se luce un niño distinto: el que se fija, el que lee rápido, el que tiene paciencia.

  • La foto del sitioDesde 3 años. Una foto o un dibujo del lugar donde está la siguiente. Para subir la dificultad, la foto se hace muy de cerca: un trozo de la corteza, la esquina de un cartel. Falla si hay dos sitios iguales, como dos papeleras gemelas.
  • La foto rotaDesde 5 años. La misma foto, cortada en seis u ocho piezas dentro de un sobre. Primero se monta y luego se va. Falla con viento: se monta sobre una carpeta o una bandeja.
  • La adivinanzaDesde 6 años, cuando ya leen. «Tengo cuatro patas y no ando; en mí te sientas cuando estás cansado». Una sola respuesta posible en ese sitio. Falla cuando es ingeniosa para quien la escribe y oscura para quien la lee.
  • El plano con una cruzDesde 7 años. Un plano sencillo del patio o de la casa, visto desde arriba, con tres o cuatro cosas reconocibles y una cruz. Falla si no se marca dónde están ellos: un «estás aquí» lo arregla.
  • El mensaje en claveDesde 8 años. Cada letra es un número (A = 1, B = 2…), o el texto está escrito del revés y se lee con un espejo. La clave va en la misma hoja. Falla si el mensaje es largo: tres o cuatro palabras bastan.
  • La caja con candadoDesde 8 años. La pista está en una caja cerrada con un candado de números, y la combinación sale de contar algo del sitio: las ventanas, los escalones, los árboles. Falla si lo que se cuenta puede cambiar, como los coches aparcados.

Cuántas pistas y de qué tipo

Lo que entretiene a un grupo de cuatro años aburre a uno de diez. De una edad a otra cambia el número de paradas, quién lee y cuánto se alejan.

La búsqueda del tesoro en tres edades
3 a 5 años6 a 8 años9 a 12 años
PistasCuatro o cinco.Seis a ocho.Ocho a diez, o menos y con prueba en cada una.
TiposFotos y dibujos.Fotos rotas, adivinanzas cortas, un plano.Claves, candados, planos y adivinanzas con trampa.
Quién leeEl adulto, o no hay nada que leer.Ellos, por turnos y en voz alta.Ellos. El adulto solo mira.
Cómo vanTodos juntos, con un adulto, en un espacio cerrado.En equipos, a la vista de un adulto.En equipos, con límites claros y adultos en puntos fijos.
Duración20 minutos.30 a 45 minutos.45 minutos a una hora.

Criterio de oficio: es lo que vemos funcionar. Ante la duda, una pista menos y más fácil.

Varios equipos: que no se sigan

Con un solo grupo, la búsqueda sale sola. Con tres equipos aparece el problema de siempre: el segundo ve adónde corre el primero y deja de pensar. Hay tres maneras de evitarlo, de menos a más trabajo.

Un solo equipo. Con ocho o diez niños y en una casa, lo más sensato es que busquen todos juntos y el tesoro sea de todos. Nadie pierde y la intriga es la misma.

Salidas escalonadas. Los equipos salen con cuatro o cinco minutos de diferencia y, mientras esperan, hacen otra cosa: decorar su bandera, ensayar el grito. Se compara el tiempo de cada uno, no quién llega antes.

El mismo recorrido en distinto orden. Los escondites son los mismos, pero cada equipo los visita en un orden diferente y solo toca las pistas de su color. Con cuatro equipos y seis sitios, cada equipo necesita su propia cadena: son veinticuatro papeles y una tabla bien hecha. Con grupos grandes es la que mejor funciona. También la que más cuidado pide al colocar.

En las dos últimas, la norma que hay que repetir es que una pista que no es de tu color no se toca y no se mueve.

Dónde se rompe la cadena

  • La pista imposibleLa que solo entiende quien la escribió. Por eso el recorrido de prueba lo hace otra persona.
  • La pista que desapareceSe la lleva el aire, un equipo o alguien que pasaba por allí. Celo, un sitio resguardado y la copia en el bolsillo.
  • El escondite que no debía serloNada en alto, nada en los baños, nada junto a la puerta de la calle ni detrás de algo que pueda caerse.
  • Siempre lee el mismoEl lector cambia en cada parada. Se dice al principio y se cumple.
  • Dura diez minutosLas pistas eran fáciles y estaban cerca. Alejar los sitios o poner una prueba corta en cada parada dobla el tiempo.
  • El tesoro decepcionaDespués de media hora buscando, el cofre tiene que abrirse delante de todos y tener algo para cada uno.

El tesoro y lo que viene después

El tesoro no hace falta que sea caro, pero sí que parezca un tesoro: una caja cerrada, algo que hay que abrir, y dentro una cosa para repartir. Monedas de chocolate, la merienda, las medallas de cartón o, en un cumpleaños, la propia tarta.

Si quieres convertir la búsqueda en una gincana completa, con pruebas en cada parada, equipos y puntuación, el esqueleto está en cómo se monta una gincana y el repertorio, en las pruebas. Y si prefieres llegar con todo preparado, mira nuestras gincanas.

Dudas sobre las pistas

¿Cuántas pistas debe tener una búsqueda del tesoro?

Cuatro o cinco con niños de 3 a 5 años, de seis a ocho con los de 6 a 8 y hasta diez con los mayores. Si en cada parada hay además una prueba, con cinco o seis es suficiente.

¿Cómo hago una búsqueda del tesoro para niños que no saben leer?

Con fotos o dibujos de los sitios. Cada pista es la imagen del lugar donde está la siguiente, y un adulto acompaña al grupo. Funciona desde los tres años.

¿Qué hago si un equipo no resuelve una pista?

Lo mejor es llevar la ayuda prevista: un sobre de socorro con una pista más fácil, que cuesta un punto o una pequeña penitencia. Lo que no conviene es dejar a un equipo parado mientras los demás avanzan.

¿Se puede hacer dentro de casa?

Sí. Seis escondites en habitaciones abiertas, pistas con fotos o adivinanzas y un solo equipo. Antes se cierran las habitaciones donde no se juega.

¿Es lo mismo que un escape room?

Se parecen en los enigmas. En la búsqueda del tesoro los niños se mueven de un sitio a otro siguiendo pistas; en un escape room resuelven los enigmas dentro de un mismo espacio y contra el reloj.

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