Un piso, seis niños, una tarde de lluvia y los vecinos de abajo. Se puede hacer una gincana entera sin una sola carrera. Lo que en el patio se resuelve con piernas, en casa sale con manos, memoria y un poco de teatro.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Tres reglas antes de la primera prueba
En un patio, los límites los ponen las vallas. En casa hay que decirlos, y mejor antes de que nadie se haya emocionado.
Puerta cerrada, no se entra. Antes de que lleguen, se cierran las habitaciones donde no se juega, la cocina y la terraza. Es fácil de recordar y no da pie a discutir.
En esta gincana se anda. Dicho como una regla del juego, con su penalización: quien corre, vuelve al principio. Funciona mejor que «no corráis», que suena a regañina.
Cada prueba tiene su sitio. El salón, el pasillo, una mesa y una habitación. Con cuatro rincones basta, y de uno a otro se cambia todos juntos.
Y antes de todo eso, diez minutos para ti: lo frágil, a un armario; la mesa baja, contra la pared; y el suelo del pasillo, despejado.
¿Un equipo o dos?
Con seis niños o menos, un solo equipo. Juegan todos juntos contra un reto: conseguir cinco llaves antes de que acabe la música, reunir las piezas del mapa. Nadie pierde en su propio salón y no hace falta árbitro.
Con ocho o diez, dos equipos, hechos por ti antes de que lleguen y con hermanos y primos repartidos. Las pruebas se hacen por turnos, un equipo mira mientras el otro juega, y se apunta lo que consigue cada uno. Más de diez niños en un piso ya piden otro sitio o dos adultos y dos habitaciones.
En los dos casos hace falta un adulto que dirija. Y, si puede ser, otro sin más tarea que abrir la puerta, acompañar al baño y sacar la merienda.
Cuatro pruebas con lo que hay en casa
La torre de vasos
Edad: desde 5 años. Jugadores: el equipo entero. Material: quince o veinte vasos de plástico iguales y una mesa firme. Duración: 5 minutos.
Cómo se explica: «Tenéis dos minutos para hacer la pirámide más alta que podáis. Cada uno pone un vaso por turno. Si se cae, se empieza otra vez con el tiempo que quede».
Variantes: montarla y desmontarla en una sola pila contra el reloj; con una sola mano. Qué suele fallar: la mesa que cojea y el que quiere ponerlos todos. El turno obligatorio lo resuelve.
Los calcetines desparejados
Edad: desde 3 años. Jugadores: el equipo entero o por relevos. Material: diez o doce pares de calcetines distintos, mezclados en un montón o en un cesto. Duración: 5 minutos.
Cómo se explica: «Aquí hay doce pares revueltos. Hay que juntar cada calcetín con el suyo y dejarlos hechos una bola. A ver cuántos pares hay cuando pare el reloj».
Variantes: con los ojos tapados y solo por el tacto, usando pares muy diferentes; por relevos, de uno en uno, desde la otra punta del pasillo. Qué suele fallar: calcetines demasiado parecidos. Con los pequeños, colores y dibujos bien distintos.
Lo que falta en la bandeja
Edad: desde 6 años. Jugadores: el equipo entero. Material: una bandeja, un trapo y diez objetos pequeños de casa: una llave, una cuchara, una pinza, un dado, una goma. Duración: 8 minutos.
Cómo se explica: «Tenéis un minuto para mirar la bandeja sin tocar. Luego la tapo y, sin que lo veáis, quito una cosa. Tenéis que decirme cuál falta».
Variantes: en lugar de quitar uno, tapar la bandeja y que entre todos escriban o digan los diez; cambiar dos de sitio. Con cuatro y cinco años, seis objetos. Qué suele fallar: que conteste siempre el mismo. Se pide que lo hablen en voz baja y que responda un portavoz, distinto en cada ronda.
La caja de tocar
Edad: desde 4 años. Jugadores: por turnos, uno cada vez. Material: una caja de zapatos con un agujero para la mano y seis u ocho objetos: una esponja, una piña, un cepillo, una pelota, una cuchara de madera. Duración: 8 minutos.
Cómo se explica: «Metes la mano sin mirar, tocas una sola cosa y le dices al equipo cómo es, sin decir su nombre. El equipo adivina qué es. Luego la sacamos y lo comprobamos».
Variantes: con calcetines grandes en vez de caja, uno por objeto; describir solo con tres palabras. Qué suele fallar: lo que se mete dentro. Nada que pinche, manche o dé asco de verdad: a los cinco años, meter la mano a ciegas ya es bastante valentía.
Y las de patio, adaptadas
Varias de las pruebas clásicas entran por la puerta de casa con un cambio. La cuchara y la pelota se hace andando por el pasillo. Derribar las latas se convierte en derribar vasos de plástico con una bola de calcetines. La mímica y el puzle no necesitan tocarse.
Cincuenta minutos, merienda incluida
Una tarde con seis niños de 6 a 9 años y un solo equipo.
Una gincana en casa, de 17:30 a 18:20
17:30
La cartaAparece un sobre con la historia: alguien ha escondido la merienda en un cofre con cinco candados. Cada prueba da una llave.
17:35
Las tres reglasPuerta cerrada no se entra, aquí se anda y cada prueba tiene su sitio.
17:38
Salón: la torre de vasosPrimera llave.
17:45
Pasillo: la cuchara y la pelotaIda y vuelta, andando, todos por turnos. Segunda llave.
17:53
Mesa: lo que falta en la bandejaTres rondas. Tercera llave.
18:02
Habitación: la caja de tocarCuarta llave.
18:10
Toda la casa: la última pistaUna adivinanza o una foto que lleva al sitio donde está la quinta llave, junto al cofre.
18:15
El cofreSe abre entre todos. Dentro está la merienda.
Las «llaves» pueden ser de cartulina. Lo que importa es que se vayan juntando a la vista de todos.
Lo que suele fallar en un piso
Demasiado seguidoCuatro pruebas de mesa, una detrás de otra, y a la tercera se revuelven. Hay que alternar: una sentados, una de pie.
Tiempos muertosMientras preparas la siguiente, se dispersan. Todo el material, en bolsas numeradas y fuera de la vista desde antes.
El hermano pequeñoQuiere jugar y no llega. Es el guardián de las llaves o quien da las salidas, y tiene su parte del tesoro.
El dueño de la casaJuega en su terreno y a veces quiere mandar. Darle un encargo al principio, como leer la carta, le coloca.
Se acaba y sobra tardeUna gincana de casa dura menos de una hora. Ten pensado lo que viene después: la merienda y un juego libre.
Si se queda pequeña la casa
El esqueleto de cualquier gincana, con sus formatos y sus tiempos, está en cómo se monta una gincana. Y cuando los invitados pasan de quince, o lo que toca es el patio del colegio o la plaza, puedes ver nuestras gincanas.
Dudas sobre la gincana en casa
¿Cuántos niños caben en una gincana en casa?
De cuatro a ocho es lo cómodo en un piso. Hasta diez, con dos equipos que juegan por turnos. Con más, hace falta otro espacio o repartirlos en dos habitaciones con dos adultos.
¿Qué pruebas se pueden hacer sin molestar a los vecinos?
Las de mesa y las de manos, como la torre de vasos, emparejar calcetines, memoria con una bandeja, la caja de tocar, la mímica y los puzles. En ninguna hay que saltar ni correr.
¿Cuánto dura?
Entre cuarenta y cinco minutos y una hora, con cuatro o cinco pruebas y un final. En casa las pruebas son más cortas que en un patio.
¿Se puede hacer con un solo niño o con dos hermanos?
Sí, como reto contra el reloj o contra una historia: conseguir las llaves antes de que acabe una canción. El adulto hace de narrador y, si hace falta, de compañero de equipo.