El corro es el primer juego de grupo que entiende un niño de tres años: darse la mano, girar y caerse a la vez. A los siete llegan las palmas, por parejas y cada vez más rápido. Te dejamos cinco juegos cantados con su ficha, el patrón de base de las palmas y la manera de dirigir un corro sin que se rompa.
7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
Dirigir un corro: cinco cosas de oficio
El Diccionario define el corro como el «juego infantil en el que los participantes forman un círculo cogiéndose las manos y cantan dando vueltas en derredor»1. Parece que sale solo. Con doce niños de tres años, no.
Tú dentro del corro. De la mano, como uno más. Desde fuera no se puede dirigir, porque ni te ven la cara ni te oyen cantar.
Cantas tú, fuerte y despacio. Más lento de lo que te pide el cuerpo. Ellos se suman en la segunda vuelta, y la letra entera llega a la cuarta o a la quinta sesión.
El tamaño. Hasta quince, un corro. Si son más, dos: uno dentro de otro, girando en sentidos contrarios, o separados y con un adulto en cada uno.
El paso. Andando. En cuanto un corro echa a correr, tira de los brazos de los más pequeños y acaba en el suelo antes de tiempo.
Quien no quiere dar la mano. No se le obliga. Puede agarrar un pañuelo o una cuerda corta que sujetan sus dos vecinos, o estar en el centro llevando el ritmo con las palmas. Lo habitual es que al tercer corro ya dé la mano.
Tres corros para los más pequeños
El corro de la patata
Edad: de 2 a 5 años. Jugadores: de 4 a 15. Material: ninguno. Espacio: suelo blando o limpio, porque acaba sentados. Duración: 5 minutos; lo piden cuatro o cinco veces seguidas.
Se gira cantando: «Al corro de la patata, comeremos ensalada, lo que comen los señores, naranjitas y limones. ¡Achupé, achupé, sentadita me quedé!». En el último verso, todos al suelo.
Cómo se explica: no se explica. Se hace y ya. Variantes: cambiar el final: «de puntillas me quedé», «a la pata coja me quedé», «dormidito me quedé». Qué suele fallar: que se tiren al suelo de golpe sin soltarse y arrastren al vecino. Antes del «achupé» se sueltan las manos.
El patio de mi casa
Edad: de 3 a 7 años. Jugadores: de 6 a 20. Duración: 5 a 10 minutos.
Es un corro con gestos, y los gestos los va diciendo la letra: «El patio de mi casa es particular: cuando llueve se moja como los demás. Agáchate, y vuélvete a agachar, que los agachaditos no saben bailar». En cada «agáchate», el corro se agacha sin soltarse. Sigue: «Chocolate, molinillo, corre, corre, que te pillo. A estirar, a estirar, que el demonio va a pasar». En «a estirar», el corro se hace todo lo grande que dan los brazos.
Qué suele fallar: al estirar, alguno tira hasta soltarse y el corro se parte. Avísalo antes: «Grande, grande, pero sin romperlo». Con los de tres años basta con la primera parte.
Ratón, que te pilla el gato
Edad: de 4 a 8 años. Jugadores: de 8 a 20. Espacio: sitio para correr alrededor del corro. Duración: 10 minutos.
El corro se coge de las manos con los brazos en alto, formando arcos. Uno es el ratón y otro el gato. El gato persigue al ratón, que entra y sale por los arcos, mientras el corro canta: «Ratón, que te pilla el gato; ratón, que te va a pillar; si no te pilla esta noche, mañana te pillará».
Cómo se explica: «El ratón escapa y el gato le persigue. El corro ayuda al ratón: sube los brazos para que pase y los baja para que el gato no pueda». Si el gato le toca, eligen a otros dos. Qué suele fallar: que el corro baje los brazos con fuerza sobre el gato. Los brazos cierran la puerta y nada más. También fallan las persecuciones largas: si al acabar la canción dos veces no le ha pillado, se cambia la pareja.
Dos juegos cantados para los que ya son mayores
Pase misí, pase misá
Edad: de 5 a 9 años. Jugadores: de 8 a 20. Duración: 10 a 15 minutos.
Dos jugadores forman un puente con los brazos y, sin que nadie les oiga, eligen cada uno una cosa: dos frutas, dos colores. Los demás pasan por debajo en fila, agarrados a la cintura del de delante, mientras se canta: «Pase misí, pase misá, por la Puerta de Alcalá; los de delante corren mucho, los de atrás se quedarán».
Al acabar, el puente baja los brazos y atrapa a quien esté pasando. En voz baja le preguntan: «¿Naranja o limón?». Según lo que elija, se coloca detrás de uno u otro. Cuando todos han sido atrapados, hay dos filas, y el final tradicional es tirar: cada fila agarrada por la cintura, los dos del puente cogidos de las manos, a ver qué equipo arrastra al otro.
Qué suele fallar: el tirón final, que es donde se caen. Se hace sobre hierba o colchoneta, con una raya en el suelo entre los dos equipos, y se acaba en cuanto el primero la pisa. Si el suelo es duro, se cuenta qué fila es más larga y se acabó.
Antón Pirulero
Edad: desde 6 años. Jugadores: de 6 a 15, sentados en corro. Duración: 10 minutos.
Cada jugador elige un instrumento y lo toca con gestos: el violín, el tambor, la flauta. Quien dirige hace de Antón, y su gesto es darse golpecitos en la barbilla o girar los puños uno sobre otro. Todos cantan: «Antón, Antón, Antón Pirulero, cada cual, cada cual, que atienda a su juego, y el que no lo atienda pagará una prenda».
En cualquier momento, Antón deja su gesto y copia el instrumento de un jugador. Ese jugador tiene que darse cuenta y pasar a hacer el gesto de Antón; cuando Antón vuelve al suyo, él vuelve a su instrumento. Quien se despista, paga prenda: deja en el centro un zapato, una pulsera, una goma del pelo.
Las prendas se recuperan al final con una prueba pequeña que decide el grupo: imitar un animal, decir un trabalenguas, dar una vuelta a la pata coja. Nada que avergüence. Qué suele fallar: que Antón vaya demasiado deprisa, o que siempre mire a quien va a copiar. Lo dirige primero un adulto.
Las palmas: el patrón que sirve para todas
Por parejas, de pie o sentados, frente a frente. Casi todas las canciones de palmas se montan sobre estos seis golpes, que se aprenden sin canción y contando.
1
Las tuyas
Una palmada con tus propias manos.
2
Derecha con derecha
Tu mano derecha choca con la derecha de tu pareja, en diagonal.
3
Las tuyas
Otra palmada sola.
4
Izquierda con izquierda
Lo mismo, con la otra mano.
5
Las tuyas
Palmada sola.
6
Las dos a la vez
Tus dos manos contra las dos de tu pareja, de frente. Y vuelta a empezar.
La primera canción: «Chocolate»
Edad: desde 6 años. Jugadores: por parejas; toda la clase a la vez. Material: ninguno. Duración: 5 a 10 minutos.
Es la mejor para empezar, porque la propia letra te dice el gesto. Tiene tres golpes, siempre con las dos manos contra las de la pareja: en «choco» se choca palma con palma; en «la», dorso con dorso; en «te», puño con puño.
La letra: «Choco, choco, la, la. Choco, choco, te, te. Choco, la. Choco, te. Cho-co-la-te». Se repite cada vez más deprisa hasta que una de las dos se equivoca.
Cómo se explica: primero las tres posiciones, despacio, diciendo la sílaba. Luego la canción entera a cámara lenta. La velocidad ya llegará. Variantes: en corro de cuatro, chocando cada mano con la del vecino de ese lado; o cambiando de pareja a cada repetición. Qué suele fallar: una de la pareja va mucho más rápida y se impacienta. Cambiando las parejas cada dos minutos, nadie carga con nadie.
Y después
Con el patrón de seis golpes se acompaña cualquier canción que el grupo ya se sepa, a golpe por sílaba. A partir de los ocho años, lo que más les engancha es inventar. Cada pareja crea una secuencia de ocho golpes, con palmas en las rodillas, chasquidos o un giro, y se la enseña a otra. Las letras de palmas del patio cambian de un colegio a otro; pregunta cuáles se saben y deja que las enseñen.
Cuál para qué grupo
Por edad, y por si toca estar sentados, sin correr o dentro de un aula.
Juegos cantados y dónde encajan
3-4 años
5-6 años
7-9 años
En el aula
Sin correr
Sentados
El corro de la patata
El patio de mi casa
Ratón y gato
Pase misí
Antón Pirulero
Palmas
Criterio de oficio. «En el aula»: con las mesas apartadas. Pase misí, sin el tirón final.
Para seguir
La zapatilla por detrás, que también se juega sentados en corro, tiene su ficha en los juegos de cumpleaños. Las canciones que marcan el ritmo de la cuerda están en la comba, y las retahílas para sortear, en el pilla-pilla. Los demás juegos están en juegos tradicionales.
Dudas sobre corros y palmas
¿A qué edad se puede jugar al corro?
Desde los dos años, de la mano de adultos y con una canción corta como el corro de la patata. A los tres ya giran solos. Hacia los seis o siete empiezan a verlo «de pequeños» y es el momento de las palmas y de Antón Pirulero.
¿Qué hago si el grupo no se sabe las canciones?
Cantarlas tú, despacio y siempre igual. La letra no hace falta enseñarla antes, porque se aprende jugando, y a la tercera o cuarta vez la cantan casi entera.
¿Cuántos niños caben en un corro?
Hasta quince se manejan bien. Con más, el corro se hace tan grande que no se oyen. Mejor dos, uno dentro de otro o separados.
¿Cómo se enseñan las palmas a quien no coordina?
Sin canción y contando en voz alta, golpe a golpe, hasta que el patrón sale sin pensar. Ayuda empezar por «Chocolate», que solo tiene tres gestos y la letra los va diciendo.
¿Sirven para un día de lluvia?
Sí. Corros, palmas y Antón Pirulero caben en un aula con las mesas apartadas y no necesitan material. Ratón y gato pide más sitio y se deja para el patio o el gimnasio.
De dónde salen los datos
1 Real Academia Española: «corro», Diccionario de la lengua española (acepción del juego infantil). Ver la fuente