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El escondite: reglas, límites y recuento

Todo el mundo se lo sabe, y con un grupo es el juego que más cuidado pide, porque consiste en perder de vista a los niños a propósito. Si antes de contar dices tres cosas (hasta dónde, dónde no y qué suena cuando se acaba), se juega tranquilo. Aquí las tienes, junto con las reglas completas y tres variantes.

7 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura

Niños asomados a la puerta de una tienda de campaña

La ficha del escondite de siempre

El Diccionario lo despacha en una línea: «juego infantil en el que unos jugadores se esconden y otro busca a los escondidos»1. El resto son acuerdos.

Edad: desde 5 años con las reglas completas; con 3 y 4, la versión de objetos de más abajo. Jugadores: de 4 a 15. Material: ninguno; un silbato para quien dirige. Espacio: un sitio con escondites y con bordes claros: un patio con columnas y setos, un parque acotado, un pinar. Duración: de 5 a 10 minutos por ronda; tres o cuatro rondas.

Cómo se explica en tres frases: «Uno cuenta en la casa con los ojos tapados y los demás os escondéis. Si te ve, corre a la casa y dice tu nombre; si llegas tú antes y la tocas, estás salvado. La raya del patio es el límite: fuera de ahí no vale».

Las reglas, enteras

La casa. Una pared, un árbol o una farola. Es donde se cuenta y donde se salva.

Contar. Quien la liga se apoya en la casa con los ojos tapados y cuenta en voz alta, despacio, hasta el número acordado. Al acabar avisa. La fórmula más repetida: «¡Quien no se haya escondido, tiempo ha tenido!».

Buscar. Se aleja de la casa para mirar. Con ver a alguien no basta. Tiene que volver corriendo a la casa, tocarla y decir «por» y el nombre, y en muchos sitios también dónde está: «¡Por Lucía, detrás del banco!».

Salvarse. Quien está escondido puede salir cuando quiera y correr a la casa. Si la toca antes que quien la liga, dice «¡por mí!» y queda libre.

El último. Si el último que queda escondido consigue llegar a la casa, puede decir «¡por mí y por todos mis compañeros!» y salva a todos los pillados. Entonces vuelve a ligarla el mismo.

Quién la liga después. El primero al que pillaron. Si nadie fue pillado o el último salvó a todos, repite quien la ligaba.

Lo que se acuerda antes

Si vale cambiarse de escondite mientras buscan, que suele valer y da más juego. Si quien la liga puede quedarse pegado a la casa, que no: eso se llama hacer guardia y arruina la partida, así que tiene que alejarse al menos diez pasos. Y qué pasa si se equivoca de nombre. En muchos patios, si quien la liga dice un nombre por otro, ese jugador queda libre.

Antes de contar: seis cosas dichas en alto

Con un grupo a tu cargo, el escondite se prepara igual que una salida. Son dos minutos.

  • Los bordesSe recorren andando con el grupo la primera vez: «De esta valla a aquel banco». Se acuerdan de lo que han pisado, no de lo que solo han oído.
  • Los sitios prohibidosNada que se cierre, nada a lo que haya que subirse, ni baños, ni almacenes, ni detrás de coches, ni fuera del recinto. Se nombran uno a uno.
  • La señal de finTres pitidos largos significan «todos a la casa, estés donde estés». Se ensaya una vez antes de jugar.
  • El recuentoAl terminar cada ronda se cuenta al grupo. Hasta que no sale el número, no empieza la siguiente.
  • Cuánto se cuentaHasta 10 o 15 con los de cinco años, hasta 30 con los medianos, hasta 50 con los mayores en un sitio grande. Contar de más alarga la espera de quien la liga.
  • Dónde estás túEn un punto desde el que veas la casa y la mayor parte del terreno. Tú no te escondes.

Tres variantes con su ficha

Sardinas

Edad: desde 6 años. Jugadores: de 6 a 15. Duración: 10 minutos por ronda.

Es el escondite al revés: se esconde uno y todos los demás cuentan juntos. Después se separan a buscarlo. Quien lo encuentra no dice nada, espera a que nadie le mire y se esconde con él. Así se van apretando en el mismo sitio, como sardinas en lata, hasta que solo queda uno buscando. Ese se esconde en la ronda siguiente, o el primero que lo encontró, según se acuerde.

Cómo se explica: «Se esconde uno y buscamos todos. Si lo encuentras, te escondes con él sin que te vean. El último en encontrarlo pierde». Por qué funciona: nadie espera eliminado ni se queda solo. Qué suele fallar: las risas delatan el escondite, aunque eso es parte de la gracia, y hay sitios donde no caben ocho. A quien se esconde se le dice: «Elige un sitio donde quepamos todos».

Bote botero

Edad: desde 7 años. Jugadores: de 5 a 15. Material: un bote que suene: una lata con piedrecitas y la tapa sujeta con cinta, o una botella de plástico. Duración: 10 a 15 minutos por ronda.

El bote se coloca en un círculo en mitad del campo. Uno de los jugadores lo lanza lejos de una patada; quien la liga tiene que ir a por él y devolverlo al círculo andando, y ese es el tiempo que tienen los demás para esconderse. Después busca. Cuando ve a alguien, corre al bote, lo golpea contra el suelo y dice «¡bote, bote por…!» y su nombre. Los pillados se quedan junto al bote.

Lo que lo hace distinto es esta regla: cualquier jugador que siga libre puede salir de su escondite y dar una patada al bote antes de que lo nombren. Si lo consigue, todos los pillados quedan libres y corren a esconderse otra vez mientras quien la liga lo recoge.

Qué suele fallar: que quien la liga no se separe del bote. Para poder nombrar tiene que alejarse: solo vale si ha visto al escondido desde lejos del círculo. Y ojo con la patada, que se da con el bote en el suelo y sin nadie delante. Si quien la liga lleva tres rondas, se cambia aunque no haya pillado a todos.

Frío, frío, caliente

Edad: de 3 a 6 años. Jugadores: hasta 12. Material: un objeto: un peluche, una pelota. Duración: 10 minutos.

Con tres y cuatro años, esconderse y esperar callado es mucho pedir. Se esconden a la vista o salen a los diez segundos, así que con ellos lo que se esconde es un objeto. Uno o dos salen de la sala o se tapan los ojos, el grupo decide el escondite, y al buscar todos les guían: «frío» si se alejan, «templado» si se acercan, «caliente» y «¡que te quemas!» cuando están encima.

Variantes: guiar con palmas, flojas lejos y fuertes cerca, sin decir palabra. Qué suele fallar: que todos quieran buscar a la vez. Se va por parejas y con lista, para que cada uno busque una vez.

Escondite, sardinas o bote botero

Las tres versiones para mayores de seis años, una al lado de otra.

Tres maneras de jugar a esconderse
EsconditeSardinasBote botero
Quién se escondeTodos menos unoSolo unoTodos menos uno
Qué pasa al encontrarCarrera hasta la casaTe escondes con élCarrera hasta el bote
Cómo se salvanTocando la casa antesNo hace faltaDando una patada al bote
Cuándo acabaCuando salen todosCuando queda uno buscandoCuando todos están pillados, o por tiempo
Mejor paraCualquier grupo desde 5 añosGrupos que se están conociendoMayores con ganas de correr

Criterio de oficio.

Lo que suele fallar

Siempre la liga el mismo. El más lento es pillado el primero una y otra vez. Tras dos rondas seguidas, elige él quién le sustituye, o se sortea.

El terreno sin escondites. En una pista lisa no hay juego, y en un terreno enorme quien la liga se desespera. Lo que mejor va es un espacio mediano con ocho o diez sitios posibles.

Contar deprisa o mirar. Se cuenta en voz alta y de cara a la pared. Si hay dudas, cuenta un adulto con él.

La espera de los pillados. En rondas largas se aburren en la casa. Mejor rondas cortas, o sardinas, donde nadie espera.

El «un, dos, tres, escondite inglés», que el Diccionario también recoge1, es otro juego y en él nadie se esconde. Lo tienes con su ficha en los juegos de cumpleaños. Para sortear quién la liga y para las variantes de correr, sigue en el pilla-pilla. El resto está en juegos tradicionales.

Dudas sobre el escondite

¿Hasta cuánto se cuenta en el escondite?

Depende del sitio y de la edad. En un patio con niños de cinco años, hasta 10 o 15; con medianos, hasta 30; en un parque grande con mayores, hasta 50. Lo justo para que dé tiempo a esconderse y quien cuenta no se aburra.

¿Qué se dice al pillar a alguien?

Quien la liga corre a la casa, la toca y dice «por» y el nombre del que ha visto. Quien se salva dice «por mí». Y el último, si llega, «por mí y por todos mis compañeros», y libera a todos.

¿A qué edad entienden el escondite?

Esconderse y aguantar callado sale hacia los cinco años. Antes juegan a su manera, tapándose la cara o saliendo enseguida, y les va mejor buscar un objeto con «frío» y «caliente».

¿Se puede jugar al escondite dentro?

En una casa, sí, con las habitaciones permitidas dichas antes y sin armarios ni nada que se cierre. En un aula no hay dónde esconderse, así que mejor esconder un objeto.

¿Qué diferencia hay entre el escondite y el bote botero?

En el bote botero la casa es un bote en mitad del campo, y cualquier jugador libre puede liberar a los pillados dándole una patada. Es más movido y pide más terreno.

De dónde salen los datos

  1. 1 Real Academia Española: «escondite» y «escondite inglés», Diccionario de la lengua española. Ver la fuente

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