La noche de antes se duerme mal: repasas juegos, te preguntas si te harán caso y qué pasa si alguno llora. Casi todo lo que te preocupa se arregla con cosas pequeñas, hechas antes de que llegue el primer niño.
6 min de lecturaPor el equipo de AZ Futura
El primer día se gana la semana anterior
Un monitor nuevo no puede traer experiencia. Puede traer los deberes hechos.
1
Lee la programación entera
Tus actividades y las de los demás: el día completo, con horarios y espacios. Subraya lo que no entiendas.
2
Ve a la reunión con preguntas
Tu grupo, tu sitio, a quién acudes y qué se hace si llueve, si falta material o si un niño se pone malo.
3
Pisa el sitio
Dónde están los baños, la sombra, la fuente, la puerta por la que se sale y el punto donde se junta tu grupo.
4
Prepara tres juegos sin material
Que te sepas de memoria y sirvan para cinco minutos de espera. Son tu seguro.
5
Deja los papeles entregados
Título, certificado negativo de delitos de naturaleza sexual, que la ley exige antes de empezar1, y lo que te hayan pedido para el contrato.
La reunión de equipo: pregunta ahora
En nuestros campamentos, coordinación y monitores se reúnen antes de empezar y la programación queda por escrito: la temática de la semana, las actividades de cada etapa, los espacios y la actividad alternativa para quien no pueda hacer la prevista. Esa reunión es el mejor momento para ser el nuevo, porque nadie espera que lo sepas todo.
Hay preguntas que parecen tontas y que el martes a las once valen oro. Cuántos niños tengo y de qué curso. Si alguno necesita apoyo y qué le ayuda. Quién tiene alergias. Cómo se llama a coordinación desde el patio. Qué hago con el grupo si tengo que acompañar a uno al baño. Dónde se deja a los niños al acabar y quién comprueba a quién se entregan.
Apunta las respuestas. La lista de tu grupo, con nombres, curso, alergias, observaciones, teléfonos y personas autorizadas, es el papel que más importa de todos los que vas a llevar. Léela la víspera, no en la puerta.
Lo que lleva un monitor encima
Poco, y siempre lo mismo. Lo que no está aquí lo pone el campamento.
Agua y gorraPara ti. Un monitor mareado a las doce deja a diez niños sin adulto.
Crema solarLa tuya, puesta antes de salir de casa y repuesta a media mañana.
Reloj de pulseraPara mirar la hora sin sacar el móvil, que delante del grupo se queda guardado.
Calzado cerrado y ropa que se pueda mancharVas a correr, a sentarte en el suelo y a acabar con pintura.
Una mudaCamiseta de repuesto como mínimo, sobre todo si hay juegos de agua.
La lista del grupoEn papel y a mano. No fotografiada en tu teléfono.
Libreta pequeña y boliPara lo que te digan las familias en la puerta y para lo que quieras recordar.
Algo de comerEl almuerzo de los niños es tu rato de más trabajo; come tú antes o después.
La primera hora, paso a paso
Es la que decide el resto de la semana. Las horas son orientativas; el orden, no tanto.
De tu llegada al primer juego
Media hora antes
Llegas túMaterial de la primera actividad fuera, espacio revisado, lista en el bolsillo. Si algo falta, se dice ahora.
Llegan
Estás en la puerta o en los rinconesAgáchate, di tu nombre y pregunta el suyo. Al que no suelta la mano de su padre, dale algo que hacer: llevar un balón, elegir una mesa.
Primeros minutos
NombresUn juego de presentación corto y, mientras tanto, repites cada nombre en voz alta. La tarjeta de identificación de cada niño ayuda; apóyate en ella, sin depender de ella.
Asamblea
Qué vamos a hacer y tres normasDichas en positivo y fáciles de recordar: se escucha cuando alguien habla, nadie se va del grupo sin avisar, se cuida el material y a los demás.
Antes del primer juego
La señalAcordad cómo vas a pedir silencio: una palmada con ritmo, la mano arriba. Ensayadla dos veces, como un juego.
Primer juego
Uno que te sepasSencillo, de moverse y en el que nadie quede eliminado. Lo de lucirse, el jueves.
En nuestros campamentos el día empieza con rincones de juego y una asamblea. La jornada entera, vista desde el lado del monitor, está en el reportaje del centro.
Los nombres, antes del almuerzo
Si solo pudieras hacer bien una cosa el primer día, que sea esta. Un niño al que llamas por su nombre a media mañana entiende que para ti no es uno más del montón, y eso te ahorra la mitad de las llamadas de atención.
Funciona repetirlos mucho y en voz alta: «Lucas, pásasela a Noa». También fijarse en algo de cada uno, la camiseta, las gafas, con quién ha venido. Y reconocerlo cuando fallas: «perdona, dímelo otra vez». Lo que no funciona es «eh, tú, el de rojo».
Juegos para romper el hielo hay muchos; elige uno que conozcas bien. En la guía de juegos tienes juegos con su ficha: edad, material y lo que suele fallar.
El miércoles llega el cansancio
El lunes vas con adrenalina y el martes con inercia. El miércoles te duele la garganta, el grupo ya te ha tomado la medida y el juego que el lunes fue un éxito no interesa a nadie. Le pasa a todo el mundo, y no quiere decir que no valgas.
Lo que ayuda tiene poco glamur. Dormir. Beber agua toda la mañana. Hablar más bajo y acercarte más, que cansa menos y funciona mejor. Cambiar una actividad de sitio o de orden cuando ves que no entra. Y contar al coordinador lo que te cuesta, que para eso no tiene grupo.
Si un niño lo pasa mal, llora en la entrada o pregunta cada diez minutos cuánto falta, no intentes convencerle de que se lo está pasando bien. Quédate cerca, dale una tarea que le tenga ocupado y díselo a coordinación, que es quien habla con la familia.
El último día: lo que te llevas
Guarda diez minutos de la despedida para preguntar al grupo qué les ha gustado más y qué quitarían. Contestan con una sinceridad que no vas a encontrar en ninguna otra evaluación.
Y esa misma tarde, antes de que se te olvide, apunta tres juegos que funcionaron, tres que no y una cosa que harás distinto la próxima vez. Dentro de un año, ese folio será tu mejor material. Los tropiezos habituales del primer verano, por si quieres adelantarte a alguno, están en los errores del monitor novato.
Dudas del primer día
¿Qué tengo que llevar a mi primer campamento como monitor?
Agua, gorra, crema, reloj, calzado cerrado, una muda, libreta y la lista de tu grupo en papel. El material de las actividades lo pone el campamento; si dudas, pregúntalo en la reunión previa.
¿Y si el grupo no me hace caso?
Acércate, baja la voz y usa la señal de silencio que acordasteis. Si una actividad no entra, cámbiala por un juego corto que domines y vuelve a intentarlo después. Y cuéntaselo a coordinación ese mismo día: es lo normal al empezar.
¿Puedo usar el móvil durante el campamento?
Delante del grupo, guardado. Mientras miras una pantalla no estás mirando a diez niños. Pregunta en la reunión cómo se contacta con coordinación y qué norma hay sobre fotos.
¿Cuántos juegos tengo que llevar preparados?
La programación ya trae las actividades. Lleva además tres o cuatro juegos sin material que te sepas de memoria, para esperas, cambios de plan y días de lluvia.
¿Qué hago si un niño llora porque quiere irse a casa?
Quedarte cerca, darle una tarea concreta y avisar a coordinación, que es quien decide si se llama a la familia. No le prometas nada que no dependa de ti.
De dónde salen los datos
1 Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, artículo 57. Boletín Oficial del Estado. Ver la fuente